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Cuando no es suficiente hacer bien la tarea

por Bloguero Oficial el 20-04-2012 05:55 PM - fecha de última edición 21-04-2012 12:52 PM

 

¿Se le ha ocurrido que el éxito es un fracaso? De pronto ha tenido la noción de que las buenas intenciones, el trabajo dedicado y la excelencia en su proceder, no son suficientes. Tal vez le ha sucedido que no basta con alcanzar las metas que en alguna época le parecieron imposibles, ni con superar los obstáculos que fueron insalvables, ni siquiera con cumplir con el deber a cabalidad, y de manera ejemplar. Incluso es posible que aun cuando invirtió su mejor esfuerzo para vivir como mejor pensó que debía hacerlo, le queda una sensación vaga de zozobra, un cierto mal sabor en la boca, la impresión de que las cosas tal vez pudieron ser mejores. A veces algo de melancolía se presenta, una sensación inexplicable, una molestia asociada con el hecho de haber superado los mayores desafíos, y que, a pesar de su juventud relativa, de la fama y la fortuna que ha logrado, de la belleza y las relaciones públicas que ha cultivado, está cansado y no sabe cómo resolver este sinsabor que no lo deja en paz. Porque, el sentido de la vida está en la lucha, no tanto en lograr la meta, de modo que al alcanzarla y progresar, en todo caso, se siente mal. Se ha preguntado qué habría pasado si en lugar de elegir una alternativa, hubiese optado por la otra, con la sospecha infundada de que la vida habría sido mucho mejor. Y además en estas circunstancias no es fácil sentirse mal franca y abiertamente, no solo porque esa pesadez a menudo no tiene nombre, es inconsciente, sino porque resulta que se acompaña de culpa: en el mundo hay tantos problemas apremiantes, que solo a un loco desagradecido se le ocurriría quejarse teniendo tantas bendiciones.

 

Esta situación es bastante común. Estudiosos sobre el tema lo han considerado un problema del ajuste psicosocial, llamado, la crisis de la madurez. Sobre ella se han escrito volúmenes, y volúmenes, de libros de autosuperación tratando de ayudar al lector desconcertado que padece esta aflicción etérea e incapacitante, que aun cuando se trata de gente que se angustia, se siente triste y fútil, no necesariamente cumplen con los criterios diagnósticos de la depresión plena. Por otro lado, el problema se da entre los treinta y cinco y los cincuenta y cinco años, cuando no se es viejo, pero tampoco se es joven, en todo caso, cuando ya se han tomado decisiones, como la profesión, el campo laboral, en qué país vive, si se casa, si tiene hijos, el partido político, la religión, en fin.

 

De modo que se trata de estados de ánimo relacionados con cambios corporales que con los años afectan a todos, y en algunos son más notorios. Pero no siempre están relacionados con la menopausia, cuando en ellas declinan los niveles de estrógenos y progestágenos, ni con la andropausia -un término desafortunado que describe la situación del hombre cuando descienden los niveles circulantes de andrógenos, en particular de la testosterona-, de modo que a la crisis de la madurez no necesariamente subyacen condiciones médicas.

 

El hombre, duda de todo: de sus motivaciones, del sentido de la vida, de si su pareja es la adecuada, si es feliz, incluso si se conoce a sí mismo. El cliché es el tipo de cabeza plateada con entradas, atlético, de pronto juvenil en su manera vestir, un hombre mundano, interesante,  entretenido, quien tal vez practica algún deporte, en ocasiones extremo, y se transporta en un automóvil lujoso, con frecuencia acompañado de una joven, con quién eventualmente empezará una nueva familia. Mientras los hijos de su primer matrimonio, casi de la misma edad que la madrastra, ya están a punto de graduarse como profesionales. De modo que no es raro encontrar señores que al mismo tiempo tienen hijos universitarios y en montessori.

 

Tal vez lo que sucede es que a ellos también les gusta la vida familiar, y con frecuencia, cuando los muchachos crecen, todavía se sienten dispuestos a asumir nuevos retos de largo aliento, entonces se dan la oportunidad de iniciar una nueva familia. Por eso repiten. Sin embargo, la opinión pública tiene toda clase de interpretaciones al respecto: desde afirmar, simple y llanamente, se volvió un viejo verde e imbécil que no se da cuenta que la muchacha solo ve la relación con él desde el punto de vista de la chequera; hasta un grupo de mujeres, de todos los pelambres, que le ven ventajas a los hombres maduros, los encuentran atractivos porque saben mucho de mucho, han superado la actitud suplicante de la juventud, tienen cierta notoriedad y éxito, además cuentan con la sabiduría de permitir pequeñas derrotas, al haber superado la actitud beligerante de otras épocas. Y mi papá diría en este momento: lo que pasa, Mijo, es que los jóvenes no saben apreciar a la mujer. No lo sé, solo soy un psicoanalista, un observador de la condición humana.

 

Por el otro lado, en ella también hay crisis de la madurez. Suele coincidir con que los hijos crecieron y dejaron de necesitarla con la vehemencia del recién nacido. Se presenta cuando ha pasado gran parte de su vida como una madre ejemplar, cuando su identidad y el sentido de su existencia se basa en los logros de sus vástagos, y puede llegar a sentirse marginada, inútil, insegura, cuando ellos crecen. Además la relación de pareja ya ha sido puesta a prueba en muchas oportunidades, y ha fallado varias veces. Por otro lado, las circunstancias cambian, el marido puede volverse más dependiente de ella, ya no es aquel hombre aventurero y espléndido, lleno de iniciativa y vigor.


Pero también la crisis de la madurez es independiente del estado civil, entre solteras, separas, viudas y monjas puede encontrarse. Se siente desesperanza, la vida ya pasó, y muy rápido. También duda de su identidad y de su importancia en el diseño general del universo, la atenaza una sensación inapelable de soledad, de que el cuerpo no es como antes. Y en ocasiones se comporta de maneras sorprendentes, se vuelve irritable, incluso construye relaciones disparatadas, como en una segunda adolescencia. Y en este campo también hay mucha tela para cortar. Un día, Piers Morgan entrevistó en CNN a la senadora norteamericana Michele Bachmann, de cincuenta y tres. En un momento dado, luego de un diálogo brillante sobre temas variados, política y economía, religión y familia, incluso sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, él le preguntó si el poder era afrodisiaco para los hombres, como evidentemente lo era para las mujeres. Ella respondió, no, definitivamente no. Sin embargo, junto con Vincent Van Gogh, Jorge Amado y Honoré de Balzac, me declaro admirador incondicional de la mujer madura, entrada en años, orgullosa y satisfecha de sí misma.

 

Entonces los libros de autosuperación recomiendan asumir con serenidad la crisis de la madurez. Haciendo un diagnóstico de las debilidades e inconformidades se pueden prevenir sus consecuencias más extremas, al menos para que no sean tan severas. Ayudan a tomarlo con calma.

 

Por ejemplo, si la relación de pareja es jartísima, trabaje por mejorarla, por hacerla divertida. Favorezca la comunicación, cree un ambiente más amoroso. Pero tenga en cuenta que su pareja también puede estar pasando por su propia crisis de la madurez, hasta podría tener bajos niveles circulantes de hormonas sexuales, así que el tedio de la vida conyugal podría no ser un asunto personal. De modo que no siempre es fácil restaurar el romance con el compañero habitual y de vieja data, pero el buen marido, o la buena esposa, según sea el caso, será comprensivo y tolerante, siempre y cuando le expliquen lo que sucede. ¡No espere de su pareja el don de la clarividencia!

 

Y así sucesivamente. Si su talón de Aquiles es la belleza, consérvela, cultívela, un cuerpo sano y una mente sana van de la mano. Si es perfeccionista y aficionado al control, no sucumba ante la angustia que generan las enfermedades, haciendo evidente la inminencia de la muerte. Organice con tiempo el porvenir de sus posesiones terrenales, luego de que haya desaparecido, además compre seguros de salud y de vida, así como un plan funerario acorde a sus expectativas. También los libros de autosuperación recomiendan viajar, en especial en cruceros, tener aficiones y amistades, así como un grupo de apoyo psicológico, en lugar de acudir a las drogas, el licor y las aventuras sexuales, además incentivan la lectura, la escritura, o cualquier otra forma del arte, al igual que la introspección, afiliarse a una religión y comprar una mascota. Todo esto en pos de construir un futuro, como adulto mayor, con satisfacciones diferentes y variadas, acordes a su edad, en las que debería imperar el reposo de la madurez y la sabiduría.

 

Por último, a mi manera de ver las cosas, la vida es una serie de crisis. Suponen la búsqueda constante de un equilibrio, que es dinámico porque el tiempo pasa, los desafíos cambian, al igual que las circunstancias y las condiciones. De modo que desde el nacimiento se construye la capacidad para adaptarse. Y, si bien, la crisis de la madurez es la época en que se esfuman definitivamente las fantasías e ideales juveniles, lo cual implica el duelo por el pasado, las demás crisis también conllevan lutos. Para el lactante es una crisis entrar al colegio, como lo es para el niño llegar a la adolescencia y luego a la adultez. Lo mismo sucede al decidirse por una carrera, a la hora de la entrada al mercado laboral, al casarse, tener hijos, o cualquier otra decisión que tome. Escoger implica renunciar. De modo que siempre se sortean las exigencias de la vida, abriendo la posibilidad de nuevos proyectos para seguir adelante, constructivamente. Así que la salud mental es crítica para asumir el envejecimiento, y sus desafíos, en especial ahora que la expectativa de vida ha aumentado tanto.

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Envejecer, otro golpe al narcisismo

por Bloguero Oficial el 28-03-2012 04:38 PM - fecha de última edición 29-03-2012 03:58 PM

 

El mundo moderno es un prodigio, no una porquería como lo declaraba Cambalache -el tango maravilloso del que Carlos Gardel dejó esta versión, http://www.youtube.com/watch?v=sfbXylX1NpU-, por el contrario está lleno de alternativas y posibilidades. El life coach, por ejemplo, es alguien que aporta herramientas de crecimiento personal para ayudar a reconocer y realizar el máximo potencial; por otro lado, el personal trainer, ofrece programas de entrenamiento personalizado y fitness -según el traductor de Google, se trata de lograr una condición física saludable mejorando el rendimiento cardiovascular y el bienestar osteomuscular-, y además tiene planes de estética corporal con rutinas para perder peso a base de ejercicios variados; y todavía más, el personal private buyer es alguien que, con cita previa, se encarga de comprar para usted toda clase de objetos de lujo, desde ropa, hasta joyas y relojes de todas las marcas concebibles. Sucede que con el progreso y el desarrollo, la ciencia de la estética, el arte del maquillaje y la industria de la moda, han logrado que abuelas sabias y cariñosas ahora parezcan unas jovencitas. Y para ellos también hay bienes y servicios de esta clase, hasta existe una palabra para esos consumidores, cuando son compulsivos, claro está, se trata del término, ‘metrosexual’. En todo caso, como todos estarán de acuerdo, siempre es mejor y más confortable arreglarse y vestirse con calma, con el ritual de un obispo.

 

En la base de esta necesidad está el narcisismo. Gracias a ello existe una industria multimillonaria dedicada a la producción, promoción y venta de la fuente de la eterna juventud, una búsqueda tan antigua como la cultura occidental, al igual que los innumerables distribuidores de productos y técnicas para disimular y retrasar la senectud. Un renglón importante en la economía, que emplea a mucha gente y paga cantidades enormes en impuestos.

 

Y tal vez el éxito del modelo económico capitalista está precisamente en que satisface las necesidades narcisistas del ser humano, mientras que el fracaso del comunismo proviene de que exige sacrificar la urgencia personal de ser un individuo libre, en pos de construir una sociedad homogénea, sin privilegios, clases, ni dioses, aspirando a formar comunidades apacibles que, en teoría al menos, renunciarían a la propiedad privada y al reconocimiento. Pero también en el culto extremo al narcisismo yacen los elementos crueles e inhumanos que dieron al traste con la gran iniciativa neoliberal hace unos veinte años, en los tiempos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

 

Incluso hay narcisismo en el altruismo. Nadie quisiera envejecer. El narcisismo prefiere que la flecha del tiempo no siga con su camino implacable, o al menos, que sea reversible, que trascurra sin que se note demasiado. Y si se ha de morir, que la existencia haya valido la pena al ayudar a otros o, tal vez, al ser recordado con un busto o una obra de caridad. Un asunto evidente ahora que está de moda que las celebridades respalden causas humanitarias aprovechando su notoriedad. Y no es solo que las donaciones están exentas de impuestos ni que mejoran la percepción que el público tiene de sus ídolos. Las celebridades también son valiosas porque movilizan la opinión pública. Tal es el caso de Bill Gates, y su señora, Melinda, quienes a través de su fundación promueven la investigación médica, junto con el desarrollo y el conocimiento; la de Demi Moore, en cambio, trabaja para evitar la esclavitud infantil, en especial con fines sexuales, mientras la de George Clooney, uno de los más caritativos en Hollywood, trabaja para prevenir la violencia y la miseria en África, particularmente en Sudán; y la de Angelina Jolie, con su marido, Brad Pitt, donó recientemente un millón de dólares para ayudar a los niños desplazados por la guerra en Irak. De manera que el narcisismo y pertenecer al jetset pueden ser elementos útiles y benéficos para la comunidad.

 

Sin embargo, envejecer es inevitable. Desde el punto de vista fisiológico, el proceso empieza alrededor los veinte años, cuando se ha completado la maduración de los tejidos, de allí en adelante ya no hay nada nuevo. El esqueleto, verbigracia, empieza a perder calcio, poco a poco, a un ritmo que se acelera con los años hasta que cerca a los cincuenta, se llama osteoporosis. Así que el riesgo de padecerla depende de los depósitos de calcio iniciales, en suma, de la nutrición y el ejercicio durante la infancia y la adolescencia. Y es que los hábitos saludables tienden a que la vejez sea más llevadera, para luego morir en las mejores condiciones posibles. Pero no solo eso, hay que tener en cuenta que por encima de los setenta años, tres de cada cuatro personas probablemente tengan la tensión arterial elevada, por eso la hipertensión también se considera otra manifestación del envejecimiento, junto con la menopausia, el prostatismo y las cataratas. Además, con el paso de los años, es más probable descubrir el cáncer y la diabetes, así como que aparezcan la sordera y la enfermedad de Parkinson, además de que el colesterol malo y el ácido úrico se eleven.

 

De manera que la salud mental es crítica. El envejecimiento siempre atenta en contra el narcisismo, pues el esquema corporal cambia, los ideales se demeritan y ya se hace tarde para cumplir con nuevas metas. El premio por una vida ordenada y cuidadosa es la pensión y la ancianidad. Pero el envejecimiento al principio es imperceptible. Empieza por sutilezas, algún cambio en la piel, sin que se haya marchitado del todo, tal vez un ligero aumento de peso, de repente decae un poco el desempeño sexual, sin llegar a decir que ya no es lo que solía ser, o el efecto de la gravedad empieza a notarse en los tejidos. Gabriel García Márquez, por ejemplo, dijo que notó por primera vez que envejecía cuando empezó a parecerse a su padre.

 

Claro. Después de la adolescencia, época para combatir,  contradecir y poner a prueba a los padres, llega la tregua de la madurez, cuando los hijos con frecuencia se vuelven padres de familia. Aparece la camaradería inquietante de los años y la experiencia, en que el hijo ahora está de acuerdo con el padre, encuentra razonable su proceder, además cita sus chistes y sentencias. También empieza a pensar en cómo será su propio envejecimiento y muerte, claro está. Se vuelve protector de los progenitores, una inversión de roles, como suele llamársele en el mundo de la psicología.

 

Incluso, al principio, para los niños y adolescentes avorazados por la vida, cumplir años es un acontecimiento. Luego se vuelve un día común, y en cambio adquiere trascendencia el cumpleaños del hijo. Pero, con el tiempo, estos días se vuelven pésima noticia, recuerdan que queda menos tiempo para vivir. Además con los años se vuelve testigo de eventos históricos. Incluso se hace consciente de cómo ha cambiado la fisionomía de la ciudad: a donde antes se ubicaban las casas de las familias de los amigos de infancia, ahora hay edificios impersonales. Y esta es una decisión terrible: vender la casa paterna, a donde tantas cosas trascendentales sucedieron. Pero los tiempos cambian, y la vida continúa.

 

Con frecuencia todo esto sucede antes de llegar a tener una calva lustrosa y la papada de un Papa. Antes de que aparezca la determinación de nunca más volver a desafiar al destino, junto con la necesidad de saber antes de ir a cualquier parte a dónde se encuentran los hospitales, centros médicos y droguerías, por si algo sucede. Por supuesto, todo esto se presenta mucho antes de que ya no se pueda dormir por el presagio de algo irremediable –sin perder de vista que mientras un recién nacido duerme dieciocho horas diarias, un anciano a duras penas llega a tres-.

 

Así que con la edad, la salud mental es cada vez más importante. Siempre está exigida. Es la base para elaborar el duelo de la juventud transformando el narcisismo, madurándolo hasta el punto de aceptar la tozudez de los hechos: el tiempo pasó, llega la vejez. Se trata de la capacidad de aprender a partir de la experiencia, aceptando los cambios corporales, así como que ahora hay urgencia de hacerse tratamientos que con frecuencia incluyen modificar estilos de vida y tomar remedios a diario. De modo que la actitud mental constructiva lleva a las personas a envejecer aceptando sus limitaciones, a cambio de sabiduría.

 

Pero, de todas maneras, la lucidez se acompaña del sufrimiento que implica envejecer, claro está, y de ser consciente de que el final se avecina, porque hay que decirlo, el hábito de vivir es muy arraigado, al menos en quienes no tienen ideas suicidas estructuradas. Y, en todo caso, en algunas personas la demencia senil afecta la memoria, en especial la reciente, un cambio irreversible y progresivo que hace sufrir a los familiares, al cabo que el paciente queda aislado en su mundo despreocupado y de ensoñación. Como si de cierta manera fuera un mecanismo de defensa contra la enfermedad de la consciencia.

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El Otro Narcisismo

por Bloguero Oficial el 09-03-2012 12:29 PM - fecha de última edición 11-03-2012 06:38 PM

 

Según el DSM IV, es decir, en el argot de la psiquiatría el narcisismo se caracteriza por grandiosidad, exageración de la propia importancia y de las cualidades personales, así como de los atributos físicos y mentales, acompañada de pensamientos autorreferenciales, o sea, la noción de que todo gira alrededor de la persona. Además en quién predomina esta lógica, considera que toda la atención debería dirigirse hacia sí mismo, lo fascina el tratamiento reverencial de las pequeñas diferencias, y siempre necesita trato excepcional para sentirse bien. De modo que, como es fácil comprenderlo, se trata de personalidades que ocupan mucho espacio y con facilidad entran en conflicto con los demás, aun cuando por lo general causan una buena impresión inicial, pero a la larga, la gente cambia su opinión. Y en las relaciones amorosas no se comprometen, pues no son empáticos, y suelen ser agresivos, especialmente cuando los contradicen, además con frecuencia eligen las parejas que exaltan su superioridad, y no tanto por sus cualidades o por lo cuidadosas y dulces que puedan llegar ser.

 

Pero también el narcisismo tiene componentes benéficos. Supone una autoestima a toda prueba: poco los deprime, además se sienten menos solitarios y ansiosos, y con frecuencia se describen como felices y satisfechos. Aspectos adaptativos de su grandiosidad, aun cuando se trata de defensas frágiles basadas en una lógica que compensa sentimientos de inferioridad y minusvalía, por ello esta estrategia inconsciente con frecuencia implica actitudes que desvalorizan y agreden al sentir amenazada su superioridad. De manera que algunos han conjeturado que los elementos nocivos del narcisismo son sus aspectos avasalladores, posesivos, rencorosos, violentos, rasgos que se relacionan con ansiedad y depresión, y predicen malos desenlaces en las relaciones con los demás.

 

Y desde el punto de visto de la fisiología, el narcisismo se asocia con mayor reactividad cardiovascular frente a los desafíos, es decir con tensión arterial elevada y taquicardia, así como con desenlaces indeseables en caso de enfermedad coronaria. Sin embargo, las personas no son conscientes de la exigencia física y el costo metabólico que estas ansiedades implican, ni que la represión es el mecanismo de defensa que se acompaña de mayor reactividad cardiovascular. Así que el estilo de vida narcisista consume bastante energía manteniendo la apariencia grandiosa contra viento y marea.

 

Implica aumento crónico de la actividad del sistema de respuesta frente al estrés, la angustia que genera el rechazo, por ejemplo, y que a la larga, afecta el sistema inmunológico, así como el cardiovascular. Lo que sucede es que el narcisismo se acompaña de estímulos en el eje hipotálamo, pituitaria, adrenal, el mecanismo cerebral y hormonal que regula la respuesta ante el estrés. Resulta que la hormona liberadora de corticotropina se produce en el hipotálamo desencadenando una serie de eventos bioquímicos que favorecen la producción de cortisol en la glándula suprarrenal, uno de sus marcadores principales. Y además del cortisol, intervienen en esta reacción adaptativa otros marcadores inflamatorios, como la interleuquina 6 y la proteína C reactiva, que además podrían ser el futuro de la investigación en este campo.

 

Entonces, como decía, en relación con eventos angustiosos se sube el cortisol y, con él, la reactividad cardiovascular. De modo que se diseñó un trabajo de investigación para resolver la conjetura de que el eje hipófisis, pituitaria, adrenal estaba crónicamente activado en el narcisismo mórbido, por así llamarlo, lo cual podría afectar la salud física, después de todo, se trata de personas que suelen tener más ansiedades cotidianas, están más solas y tienden a sentirse amenazadas, son defensivas. Para ello se construyó un protocolo de investigación de observación prospectiva, diría un epidemiólogo, que se realizó en el último trimestre del 2009 por el doctor David A Reinhard y sus colaboradores en el departamento de psicología de la universidad de Virginia, y luego apareció publicado en enero de 2012 en doble u, doble u, doble u, punto, Plosone, punto org. En él, se estudió la relación entre narcisismo y niveles de cortisol de 106 estudiantes universitarios en Estados Unidos: 79 mujeres y 27 hombres, todos voluntarios con edades promedio de 20 años, y además, de ellos, 70 eran caucásicos, 3 asiáticos, 15 hispanos, 7 afroamericanos y 11 de otros tipos raciales.

 

Los participantes en esta investigación tomaron muestras de saliva, en el laboratorio, una técnica no invasiva y válida para medir el cortisol circulante en el cuerpo, teniendo en consideración que su concentración habitualmente varía durante el día y la noche, además cambia con la edad, la presencia de depresión, la actividad social y el uso de algunas drogas, como los anticonceptivos orales.

 

Por otra parte, el narcisismo se midió con una prueba psicológica, el Narcissistic Personality Inventory, que a mayor puntaje indica mayores niveles de narcisismo, un recurso que sin ser exhaustivo, ni perfecto, es uno de las mejores alternativas de que se dispone. Así que el narcisismo mórbido se documentó con un puntaje superior en lo relacionado con ser dominante y manipulador, con sentirse superior y ser vanidoso. En cambio el narcisismo saludable, se asoció con liderazgo, autoridad y autonomía. Además se empleó un cuestionario adicional, confeccionado por los investigadores, para medir con preguntas directas los estados de ánimo, los niveles de estrés, si el entorno social era satisfactorio y si estaban en una relación romántica, o no.

 

Al principio no hubo diferencia en la concentración de cortisol entre hombres y mujeres, tampoco en los resultados de las pruebas psicológicas. De manera que, al menos en estado de reposo, no hubo conexión entre el nivel de narcisismo y el de cortisol.

 

Además el narcisismo saludable no se diferenció entre hombres y mujeres, ni en el nivel de cortisol. Pero luego, al compararlo con el mórbido, aparecieron diferencias: el cortisol se elevó, en especial en hombres, sugiriendo que las concentraciones de la hormona en ellas no se relacionaba con el narcisismo. Pero al estresar a los integrantes de este grupo, verbigracia, diciéndoles que debían hablar en público, el cortisol se elevó todavía más en los señores.

 

De manera que al final sí hubo diferencia de género: ellos tuvieron puntuaciones mayores en los test psicológicos para narcisismo y en las concentraciones de cortisol. Entonces pareció razonable pensar que los hombres, al tener mayores rasgos narcisistas, eran más susceptibles al aumento de actividad en el eje hipotálamo, pituitaria, adrenal; mientras en ellas hubo una tendencia leve a elevar el cortisol, incluso en los casos de narcisismo mórbido, de modo que la relación entre la concentración de la hormona y estos rasgos de personalidad se consideró otra área desconocida por explorar. Claro, sin perder de vista que los resultados negativos son difíciles de interpretar, pues podrían deberse a diferencias en la escala, el diseño del experimento o a variables desconocidas, diría un epidemiólogo.

 

Así que el narcisismo no solo afecta la forma de responder a los eventos angustiosos, también interviene en otros aspectos de la cotidianidad y las relaciones humanas. Además predice mayores niveles de cortisol frente al estrés, al menos en los hombres cuando se les induce en el laboratorio, relación que no se mantuvo en condiciones de reposo, un cambio sin explicación por ahora. En todo caso estos hallazgos sugieren que el eje hipotálamo, pituitaria, adrenal estaría crónicamente activado en hombres con narcisismo mórbido, incluso sin angustia.

 

Dadas las definiciones sociales, la masculinidad, tan afín al narcisismo, valora el individualismo, la arrogancia y el dominio, así como la independencia y la capacidad de hacer, entonces se transforma en una exigencia pesada para el metabolismo del hombre común y corriente, pues las amenazas al papel masculino son una fuente continua de zozobra. De modo que el narcisismo implica vicisitudes, y suele ser dispendioso mantenerlo pues está lleno conflictos. Pero el narcisismo mórbido afecta de maneras diferentes a hombres y mujeres, tal vez ellas eluden sus consecuencias fisiológicas porque su papel social es diferente, tienden a valorar más las relaciones y buscan apoyo con mayor facilidad, además sus estrategias sociales son diferentes.

 

En suma, los hombres y las mujeres narcisistas responden de maneras distintas, y se espera que investigaciones venideras expliquen el por qué de esta discrepancia, con la intención de establecer lugares de intervención terapéutica. Por ahora, los resultados de este trabajo apoyan la idea de que en el caso de ellos, el narcisismo podría tener un impacto fisiológico negativo. En particular, si se tiene en cuenta que hay una tendencia a favorecer el narcisismo de manera que podría convertirse a largo plazo en un problema de salud pública, la activación crónica del eje hipotálamo, pituitaria, adrenal se asocia con eventos cardiovasculares y alteraciones del sistema inmunológico.

 

Por último, nuestro epidemiólogo diría que una de las limitaciones de este trabajo de investigación es que correlaciona la magnitud del narcisismo con la concentración de cortisol, de manera que es difícil establecer la dirección de la causalidad. Es como el problema de qué fue primero, el huevo o la gallina: el narcisismo eleva el cortisol o, por el contrario, el cortisol causa el narcisismo. Por otro lado, la relación estadística entre las variables perduró, lo cual compensa que la muestra del estudio fue pequeña y provino de una población homogénea, y con predominio de las mujeres. De modo que no puede descartarse que en las diferencias entre los géneros tal vez estén implicados otros factores metabólicos, como los niveles de testosterona, por ejemplo.

 

Y para terminar, una nota personal. Encuentro fascinante el estudio científico de la unidad psicosomática. Soy de los que piensan que todo evento mental, anímico, espiritual, emocional, tiene concomitancias cerebrales, mientras que no todo lo que sucede en el sistema nervioso central se traduce en la psicología de las personas. Así que este es un terreno de investigación enorme, y en gran medida desconocido. 

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El narcisismo amoroso

por Bloguero Oficial el 18-02-2012 09:14 AM - fecha de última edición 18-02-2012 01:10 PM

 

Suena a oxímoron mencionar el narcisismo y el amor en la misma expresión. Lo digo porque “narcisismo amoroso” se asemeja a sentencias como “vida eterna”, “ejercicio pasivo” y “vida plena”, se trata de palabras que a primera vista tienen significados opuestos, pero en la práctica, tienen un sentido metafórico que alude a ideas coherentes, al menos en su contexto. Lo que sucede es que hay un hábito del pensamiento que por una parte relaciona ‘narcisismo’ con lo propio, el sí mismo, que incluso podría tener connotación de arrogancia, de egocéntrico, egoísta y demás conductas xenofóbicas que llevan a excluir a otras personas, aun cuando en todo caso, también es la lógica que está en la base del amor propio, la creatividad y el sentido del humor;  por otro lado, ‘amor’, al menos cuando es del puro y verdadero, es un sentimiento bello, noble, constructivo, desinteresado, confiable, altruista, en fin, una serie de atributos positivos que implican entrega sin sacrificio, y ojalá para siempre. Pero mi idea es que sí es razonable pensar que hay formas del narcisismo que son amorosas.

 

Quién ama deposita en el objeto de sus amores valores, ideales y predilecciones. Así como le atribuye todo lo que le gusta y aprecia, también le otorga lo que le angustia y le causa sufrimiento, lo que asusta y repudia. Así puede explicarse por qué del amor al odio hay un paso, y aclara, sin ir lejos, por qué Freud sostenía que lo opuesto al amor es la indiferencia. Así que el narcisismo es amoroso porque amar es como mirarse en un espejo: es ver en otros aspectos idealizados de la propia personalidad, que por supuesto, tienen raíces infantiles. Entonces el objeto de amor se vuelve una parte integral de la mente de quien ama, por ello conlleva preocupación y terror a la intimidad, a la decepción, pues perder el objeto amado, es perder un tesoro.

 

De modo que el amor nunca pierde su carácter ilusorio. Claro, es narcisista. Conlleva una tendencia a sustituir la realidad externa por la que tiene el observador entre su cabeza. Por ello, no hay necesidad de que el objeto de amor sea humano. Verbigracia, quienes tienen mascotas, las adoran. Es más, hay perros que se parecen a sus dueños. Les atribuyen a sus conductas toda suerte de interpretaciones psicológicas. A estos felices propietarios no los mortifica que sus vidas se rijan por los hábitos intestinales y vesicales del animalito. Y cuando muere la mascota, el dueño queda desolado, avocado a un duelo genuino. Incluso hay quienes entierran el cadáver en un lujoso mausoleo, luego de verse avocados al dilema de la eutanasia, de darle tratamientos veterinarios sofisticadísimos con métodos diagnósticos de alta tecnología y cirugías heroicas, a costos elevadísimos que generaron la necesidad de tener seguros de salud y muerte para mascotas.

 

Es tan fantasioso el narcisismo amoroso que también es posible rendir culto a un objeto inanimado: muchos adoran sus carros, por ejemplo, y algunos conductores llegan a tal fascinación con sus vehículos que los decoran para hacerlos únicos, a su imagen y semejanza, los engallan, les ponen lujos y muchos otros detalles que los hacen especiales, hasta les ponen nombre de mujer. Incluso es posible amar la imagen de una celebridad del cine, la televisión y la música, entonces la fanaticada aprende a vestirse y a comportarse como sus ídolos. Y ahora, una confesión íntima: amo a Facebook,  me agrada porque ofrece espacios amplios para escribir, además sus acciones se negociarán en la bolsa de valores; en cambio Twitter no me agrada, lo encuentro desapacible y sin gracia, no me permite comunicarme en paz, y tampoco entiendo la trascendencia de los trinos de los políticos, ideas expresadas en menos de ciento cuarenta caracteres, incluyendo la puntuación y los espacios. ¡Increíble! En suma, los objetos de amor inanimado tiene la ventaja de que rara vez desilusionan.

 

Así que cada cual escoge según sus mecanismos inconscientes. Amar refuerza el sentimiento de pertenencia, de ser importante, de que hay al menos un testigo de la propia existencia en medio del universo insondable. En el caso del patriotismo, amar la patria mueve a las masas, se siente arraigo, satisfacción, orgullo; aun cuando también hay casos de vergüenza colectiva, como en los tiempos negros de la lucha contra el narcotráfico hace más una década en Colombia. De todos modos, nada es más grato para un exiliado que ir a un restaurante típico de su país. Quién haya tenido la oportunidad de asistir a una fiesta de expatriados, lo sabe: la euforia etílica, además de exaltar la amistad y la belleza de la concurrencia, tal como en cualquier otra circunstancia, hace que los compañeros de parranda se vuelvan hermanos.

 

Lo cual me hace recordar la pasión del fútbol. Nada es más conmovedor que oír hablar a un santafereño, en Bogotá al menos. Todo depende de la personalidad de cada cual: así como un sector de la hinchada se identifica con las historias al estilo de David y Goliat, en la que el débil derrota al fuerte, todos tienen oportunidad; a otros aficionados lo mueve  hasta el paroxismo la perfección de su equipo del alma, que generalmente es grande y avasallador. No en vano este es el deporte más popular del mundo, hasta lo llaman, “el mejor espectáculo del mundo”, lo que sucede es que toca hondamente el narcisismo. Es catártico como una tragedia griega: el ser humano entra al estadio con la certeza de que hay un destino, pero lo desconoce, solo los dioses saben sus designios, y mientras los descubre, sufre, grita, llora, se alegra, ríe, utiliza un vocabulario que jamás emplearía con otras personas, hasta que al final, inexorablemente, hay un derrotado y un vencedor. Y los hinchas llegan a ser tan fervorosos que en ocasiones se matan entre ellos, tal como sucedió recientemente en Egipto.

 

Y, a propósito de muertes por amor, el hombre asesina en el nombre de dios desde tiempos inmemoriales. Eso sin mencionar que la esencia de la evangelización es que quien ama a dios está convencido de que posee una verdad mejor que la de los demás, de modo que se siente con el derecho de imponerla. Un planteamiento tan narcisista como cuando los antitaurinos quieren convencer a los taurófilos mediante toda clase de improperios y despliegues dramáticos de que poseen una verdad mejor y cualidades morales superiores.

 

Así que en el caso de los románticos amores, como es fácil suponerlo, hay mucha tela que cortar, pues al incorporar la variable del sexo al narcisismo amoroso todo se hace todavía más complejo y, en ocasiones, más complicado. Por eso, como comprenderá con facilidad cualquiera que haya estado enamorado alguna vez, el amor se vuelve despiadado. No respeta barreras, ni siquiera geográficas, mucho menos las leyes de los hombres y de los dioses. El enamorado idealiza a la pareja, que siempre lo desilusionará. Entonces el enamoramiento se transforma en amor maduro cuando se logra elaborar el duelo del ideal perdido, solo así la pareja sobrevive, construyendo una percepción más equilibrada, realista y confiable. Pero cuando la desilusión causa una herida narcisista severa, el dolor es insoportable, la pena se hace intolerable, no hay posibilidades de reparación, es imperdonable, entonces la parejita se extingue. Se sume en el olvido. Sobre esto hay toda clase de música, incluso varios géneros, por ejemplo la música para planchar, excelente por cierto.

 

Y tal vez la forma más pura y entregada del amor sea el amor por los hijos. Los padres se envanecen de orgullo con los logros de sus muchachos, así como sufren con sus dificultades, como si fueran propias. Tienen entre sus cabezas un mapa de lo que los niños deberían llegar a ser. De modo que aun cuando en el mundo moderno el divorcio y la viudez rompen las familias con tanta frecuencia, la paternidad, y la maternidad, según sea el caso, sigue siendo un oficio vitalicio, y en ocasiones fatigante, de todas formas es el modelo del amor que cada uno de nosotros lleva en su interior desde el día en que nació. Este es el complejo de edipo.

 

Así que el narcisismo amoroso es otra característica humana, elemental y básica como respirar. Por sí solo, no es un mecanismo mental que pueda tildarse de bueno o de malo, mucho menos de enfermo o de sano, ni siquiera de maduro o de infantil, el asunto está en conocer cómo funciona para cada cual, con la finalidad de vivir con más satisfacción, consigo mismo y con los demás. 

 

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En memoria de Carlos Martínez Salazar (1946-2012)

por Bloguero Oficial el 12-02-2012 02:55 PM - fecha de última edición 12-02-2012 03:01 PM

 

Redactar este blog fue difícil.

 

Tal vez porque la peor parte de la muerte es su carácter definitivo. Absoluto. Eterno. Insondable. Ineludible. Esto fue lo que se me ocurrió al contemplar el  rostro cerúleo de Carlitos en el ataúd a donde yacía el cuerpo que una vez fue su persona.

 

Tengo memorias con él que datan de mi infancia y adolescencia, así como de mi juventud, cuando yo era soltero, épocas de bárbaras naciones en todo caso. Entre muchas cosas, recuerdo el hilo de humo fino del cigarrillo entre sus dedos felices mientras conversaba y reía, cuando narraba historias entretenidísimas con su voz de cantante clásico de jazz. Cuando disfrutaba de la buena mesa, porque además era cocinero, y en especial recuerdo su fascinación por los langostinos al ajillo, así como por la paella. Además era un conocedor erudito de licores de toda índole, desde los más exóticos, hasta los más prosaicos.

 

Pero también fue un empresario exitoso que debió superar incontables adversidades. Vivió una vida llena de aciertos y desacierto, de logros y de dificultades, en suma, una existencia plena y satisfactoria, aun cuando no siempre todo el mundo supo comprenderlo. Fue un padre devoto, un esposo cariñoso y, últimamente, un abuelo feliz. Claro que, pensándolo bien, no creo que haya sido deportista, no recuerdo haberlo visto jamás en tenis y sudadera, siempre estaba elegantemente vestido, con frecuencia de saco y corbata. Pero tal vez lo más extraordinario de él fue que llegó a ser un hombre que vivió cómodo consigo mismo, de modo que así como podía ser cariñoso y solidario, al mismo tiempo, era llevado de su parecer. Y al final, murió en su ley.

 

Su familia estuvo con él. Tuvieron la oportunidad de despedirse lentamente, dolorosamente, a diario, en varias hospitalizaciones sinuosas y desesperanzadas en la Fundación Cardioinfantíl de Bogotá. El deterioro progresivo de su cuerpo lo llevó allí en varias oportunidades en los últimos años.

 

Hasta que entró en una falla multisistémica. Dejaron de funcionarle los riñones, el hígado, el corazón, el pulmón y el cerebro, de manera sincronizada. Con la falla renal, la sangre se volvió ácida, más allá de lo que es normal, el Ph bajó de siete punto treintaicinco, y un bioquímico diría, el logaritmo inverso de la concentración de iones de hidrógeno, y no hay que perder de vista que el rango de esta variable es bastante estrecho, al menos para que sea compatible con la vida, pues las proteínas se desnaturalizan en ambientes ácidos y alcalinos. Además el hígado perdió la capacidad metabólica y la habilidad de hacer proteínas y otros elementos indispensables para la salud, factores que afectaron todo el funcionamiento del cuerpo y además, en estas circunstancias anormales, lesionaron el cerebro, que de por sí, ya venía deteriorándose por la baja tensión de oxígeno que circulaba por su arterias cansadas, con arteriosclerosis, y por el enfisema pulmonar que lo ahogaba de día y de noche desde hacía algunos años. Pero también había bajado la capacidad del corazón para hacer circular la sangre, como una bomba, pues también tenía enfermedad coronaria. De modo que estos eventos encadenados se hicieron cada vez más severos, y más severos, lo que implicó varias hospitalizaciones, como se anotó atrás, cada vez más prolongadas y complejas, con estadías cada vez más largas en la unidad de cuidados intensivos, a donde médicos eminentísimos dotados de tecnología de punta le ayudaron varias veces a recuperar cierta autonomía, aun cuando cada vez más limitada y fugaz.

 

Por último, el deterioro de los sistemas y órganos que fueron su persona estuvieron más allá que cualquier posibilidad de curación, de reparación. Entonces cruzó el umbral irreversible al amanecer del miércoles ocho de febrero de 2012.

santiagobarrios

Sobre ética y tauromaquia

por Bloguero Oficial el 29-01-2012 11:10 AM - fecha de última edición 30-01-2012 10:49 AM

 

La humanidad es extensa y diversa y variada, de modo que la ética implica tolerancia. Abarca, por ejemplo, el respeto por las ideologías políticas, las creencias y la fe, la libertad de expresión, el derecho a morir dignamente. Y ni qué decir de las diferentes maneras de estar juntos: desde el matrimonio más ortodoxo, bendecido en el sacramento más concurrido, hasta las parejas homosexuales y el abarraganamiento -una hermosa palabra que me enseñó mi padre, y que se refiere a quienes conviven sin la anuencia de ninguna autoridad-, sin olvidar que hay quienes deciden simplemente pasar algunas noches juntos cada mes, se trata de relaciones abiertas comprometidas. En fin, parecería que los conservadores del mundo se pasan la vida de sorpresa en sorpresa.

 

Y escribir sobre tauromaquia durante la temporada de toros es interesante, moviliza opiniones, despierta pasiones y aviva debates, en especial, en la prensa escrita y televisada, incluso en los programas más sesudos del radio. Hasta a este blog, Pura Vida, también le conviene que lo visiten nuevos lectores y que haya controversia. Pero más allá de la popularidad del asunto en Bogotá, al menos, y sin saber si la tauromaquia sea una costumbre que perdure para las generaciones futuras, espero que sí, me parece que este es un dilema ético interesantísimo, un ejercicio de reflexión y una manera de poner a prueba la coherencia de la ética. Después de todo, siempre hay necesidad de poner a prueba las ideas, en especial, las que polarizan opiniones y apasionan.

 

Muchos están en contra de la fiesta brava. Aducen que es un espectáculo macabro en torno a la muerte de un animal indefenso y torturado vilmente. Un argumento conmovedor y eficaz, los políticos lo saben, y con él llegan con facilidad al corazón sensible de innumerables electores ambientalistas. Los partidarios de esta postura aducen que el hombre, el depredador más agresivo e irreflexivo que existe sobre la faz de la Tierra, no tiene derecho a tomar en sus manos la vida de estos animalitos solo por su placer y negocio. Que las corridas son la feria de las vanidades. Otros correligionarios de estas ideas llegan hasta a afirmar que ni siquiera para fines nutricionales debería sacrificarse a un animal, que todos deberíamos tener una dieta vegetariana absoluta, vegana, creo que la llaman. Solo así podríamos convivir en paz con los otros seres de la Creación. Además, en este grupo, muchos aman el lirismo del antropomorfismo, adoran la sonoridad de ese lenguaje, sostienen que las corridas de toros son un crimen salvaje en contra de  seres sintientes, y hasta equiparan la muerte de los seis toros durante una tarde de corrida con un homicidio en serie, una masacre.

 

Pero no hay que confundirse, aun cuando se esperaría que el sentimiento antitaurino estuviera albergado en los corazones de personas pacíficas, almas sensibles que viven en armonía con el cosmos, espíritus apacibles amantes de la naturaleza, también esta posición ideológica incluye a defensores furibundos, y agresivos, que vociferan sus opiniones en contra de las corridas de toros, y que en algunos casos pasan de usar palabras como proyectiles a manifestaciones concretas con pancartas y arengas, insultos y, en ocasiones, ataques físicos a quienes asisten a las corridas. Como si estuvieran iluminados, mientras los taurófilos, no.

 

En el otro bando, el de los aficionados a la fiesta brava, también hay argumentos, y más estructurados, si se me permite opinar. Utilizan razonamientos biológicos, verbigracia: todo ser viviente afecta su ecosistema, así como el saltamontes se alimenta de innumerables insectos, manteniendo estable el equilibrio de su población, las ballenas jorobadas enormes consumen toneladas de krill cada día y el hombre elimina incontables bacterias y hongos y virus a través del uso de antimicrobianos, vacunas y medidas de salud pública. Eso sin mencionar que la dieta variada, la de nosotros los omnívoros, le dio los recursos nutricionales que permitieron el desarrollo cerebral de la actualidad.

 

Y a propósito de mente, antropomorfisar, es decir atribuirle a los animales la mentalidad humana es un error, un imposibilidad neurofisiológica si se tiene en cuenta que el asiento fundamental de la mente está en el lóbulo frontal, cuyo máximo desarrollo se encuentra en algunos primates, en particular en el hombre. De modo que asumir que un toro y un hombre tendrían la misma experiencia, si estuvieran en las mismas circunstancias, o mejor, suponer que una persona comprende la experiencia de un toro, o de cualquier otro animal, es una idea traída de los cabellos. De hecho, los toros de lidia son el resultado de cruces durante siglos y siglos con la finalidad de obtener estos animales tan especiales y poderosos, y que tienen la peculiaridad de que se engrandecen con el desafío, de hecho, los que tiene más casta no se amedrentan ante el peligro, mantienen la embestida, incluso al picarlos y las banderillas les aviva todavía más la embestida, además son leales a la hora de la muleta y el capote. Son criaturas admirables. Es más, a la capacidad de superar la adversidad, de comportarse como un toro de lidia, en el mundo de la psicología humana, se le dice resiliencia, un rasgo muy valorado, maduro y necesario para el éxito y la supervivencia en este mundo convulsionado y cambiante.

 

Por otro lado, los taurófilos aceptan la muerte. Y tienen razón, después de todo, moriremos. Se trata de gente tolerante de la diversidad humana, respetuosos: es imposible encontrar a un taurófilo evangelizando a un antitaurino para que vaya a toros, mucho menos forzándolo o insultándolo porque no disfruta del espectáculo. Además son personas de ambiente: nada es más bello, entretenido e interesante que la fiesta brava. Es tan solo una grupo que se congrega en la plaza de toros para compartir este arte milenario que expresa el sentimiento trágico de la vida.

 

En suma, ¿por qué prohibir los toros? Eso sería como obligar a todos a volverse vegetarianos veganos, como seguir insistiendo en que existe un mejor religión que otra, o forzar a la gente a casarse con alguien del sexo opuesto, una sola vez en la vida, mediante el rito de la Iglesia y a conservar el matrimonio para siempre; es como descartar la posibilidad de morir dignamente o renunciar a la tecnología para exterminar los microbios, de manera que las enfermedades infecciosas volverían a ser la causa predominante de muerte en el mundo entero, como en la edad media, cuando el hombre en promedio vivía treinta años. Y en un ámbito más amplio, ¿por qué somos tan aficionados a prohibir?

 

Así que hoy quiero hacer público mi más sentido deseo de que quienes vayan esta tarde a la Plaza de Toros de Santamaría de Bogotá pasen un rato estupendo. Que el clima les sea favorable. Y que los toros de la ganadería de Juan Bernardo Caicedo sean enjundiosos. Que resulte lucido el espectáculo de rejoneo de Pablo Hermoso de Mendoza, y que sus compañeros de lidia, Ramsés y Daniel Luque, también les vaya bien. Que a la hora del almuerzo, el condumio, disfruten de platos deliciosos y que en la noche, a la hora del remate de la corrida, se diviertan mucho. En cuanto a los antitaurino, también espero que tengan un domingo en familia grato o que disfruten de lo que decidan hacer hoy, ir al Culto, pasear en carro o en moto, jugar fútbol o golf, en fin, que cada cuál viva con más satisfacción con lo que dispone. Afortunadamente el mundo es ancho y ajeno, como decía Ciro Alegría.

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Puerto Drummond

por Bloguero Oficial el 19-01-2012 12:39 PM - fecha de última edición 23-01-2012 04:15 PM

 

Según Charles Dickens, durante el siglo XIX, cuando la revolución industrial empezaba, la operación de las minas de carbón era sucia y riesgosa. Todo estaba manchado por nubes de polvo. Además era un negocio que solo beneficiaba a egoístas capitalistas obesos, propietarios de esas minas inseguras, porque con frecuencia explotaban. Se trataba de lugares tenebrosos a donde trabajaban obreros oprimidos, sumidos en la miseria más abyecta, y podía encontrarse ancianas desdentadas con sonorísimas toses productivas a causa de la antracosis, la lesión pulmonar que les ocasionaba cocinar con carbón y leña durante sus vidas opacas. Cómo olvidar esos pasajes en que un niño andrajoso y tiznado recorría las calles, melancólico y desamparado, vendiendo de puerta en puerta algunas piedras del carbón indispensable para que las familias de la época sobrellevaran las nevadas durante esos inviernos europeos tremendos. Y por supuesto, al quemarlo, las chimeneas de las casas y las fábricas liberaban nubes de humo que ensombrecían todavía más la silueta macabra de la ciudad extensa, ya de por sí sobrepoblada e inhumana.


Pero, ya no es así.


En el Cesar, a unos doscientos kilómetros de la costa del Caribe colombiano, en Santa Marta, se encuentran dos complejos enormes, comparables con los del Cerrejón, en la Guajira, a donde también trabajan los camiones, grúas y palas gigantes que caracterizan a la minería industrial del carbón a cielo abierto. Se llaman, La Loma y El Descanso.

 

Desde el punto de vista de la tabla periódica, el carbón es un elemento común en la Tierra. Un átomo fundamental en la bioquímica de la vida, el componente esencial de proteínas, azúcares y grasas, por ejemplo. También se encuentra en la atmósfera, en especial como bióxido de carbono, de donde las plantas a través de la fotosíntesis restituyen el oxígeno. De modo que hace parte del ciclo de la vida. Cuando grandes volúmenes de plantas y animales mueren y quedan atrapados entre la corteza terrestre durante millones de años, eras geológicas, forma cristales a través de la presión y el calor que estos movimientos generan. Y así como se deposita en piedras asociado a otros elementos, en especial el azufre, también origina otras formas químicas, como el gas metano, precisamente el mismo que hacía explotar las minas en los tiempos de Dickens, pero la minería tecnificada de la actualidad lo comercializa. Por último, no hay que olvidar, en algunas circunstancias el carbón también forma diamantes.

 

Así que el principal desafío es el cuidado del medio ambiente. Los mineros modernos lo saben. El proceso está diseñado para evitar la nube de polvo y el impacto que podría generar, de modo que siempre se mantiene mojado el carbón. Y cuando termina la extracción en una zona de la mina, el gran hueco se llena y se reforesta.

 

Por otro lado, se fracturan los bloques que se obtienen, hasta alcanzar el tamaño de un guijarro, no se pulverizan. Entonces el carbón se carga en los ciento treinta vagones que componen cada tren impulsado por tres locomotoras trabajando sincrónicamente, sin rebasar su capacidad para que no se derrame durante el viaje. Y unas horas más tarde, llega a Puerto Drummond, en Santa Marta.

 

Allí, descargar cada tren toma dos horas. Un mecanismo, enorme por supuesto, desocupa los vagones, volteándolos como si fueran de juguete, y vierte su contenido en un foso con una banda sinfín en el fondo. Un procedimiento asombroso por su precisión y pulcritud. Y un proceso eficientísimo, si se tiene en cuenta que cada vagón transporta cincuenta toneladas, así que cada tren lleva seis mil quinientas toneladas; y en un día se descargan doce trenes, es decir, setenta y ocho mil toneladas, lo que en una semana equivale a quinientas cuarenta y seis mil toneladas, al  mes, dos millones ciento ochenta y cuatro mil toneladas, al año, veintiséis millones doscientas ocho mil toneladas. Además, a la vuelta de un par de años, aspiran casi a duplicar la productividad.

 

Y en Puerto Drummond todo es limpio, impecable, sería un mejor adjetivo, uno de los valores corporativos fundamentales. Pero también es un rasgo de su cultura corporativa, se nota en el trato serio y respetuoso y amigable de todos los funcionarios, desde el portero hasta el vicepresidente de asuntos corporativos. Hasta aquí esta digresión sobre el clima laboral.

 

La banda sinfín lleva el carbón a un gran espacio abierto a donde forma pirámides enormes según las propiedades químicas de cada cargamento, por supuesto, humedeciéndolo constantemente, ahora mediante chorros de agua reciclada proveniente de nacimientos ubicados dentro del terreno del puerto. Y, como decía, cada pirámide de carbón tiene sus propias características, tal como suele suceder con los fenómenos naturales con distribución normal, cada una tiene una tendencia general en su composición. No todo el carbón es siempre exactamente igual. Sin embargo, sí puede afirmarse que el extraído de La Loma y El Descanso tiene alto poder calorífico y bajo contenido de azufre, lo cual mejora su eficiencia al hacer combustión y baja su potencial de contaminación ambiental, aumentando su precio en los mercados internacionales.

 

Resulta que el consumo colombiano no es elevado, aquí la electricidad proviene de energía hídrica, una de las mayores riquezas de nuestro país, como nos enseñaba la profesora de geografía en el colegio. En cambio, creció la demanda en los mercados internacionales, en especial ahora que la desconfianza en la energía nuclear ha cundido por el mundo entero. Grandes compradores son el Japón y la China, por ejemplo, con el apogeo de su gran desarrollo económico. De manera que la minería industrial de carbón colombiano está pasando por una época boyante a pesar de la crisis financiera europea y de la zozobra persistente de la economía norteamericana.

 

Entonces, y de regreso a las pirámides de carbón en Puerto Drummond, allí se combinan diferentes tipos del mineral hasta lograr una calidad homogénea que satisfaga las necesidades del comprador remotísimo. Luego se transfiere a otra banda sinfín, ahora cubierta con una estructura metálica que impide que el viento afecte su movimiento. Recorre extensas áreas de vegetación tropical dentro del puerto, incluso pasa junto a un lago plácido habitado por iguanas perezosas y aves variadísimas. Y en Puerto Drummond tienen un censo de la flora y la fauna que habita las zonas que toca su operación.

 

Cuando por fin el carbón llega al muelle, se descarga en barcazas a través de gigantescas tolvas telescópicas constantemente irrigadas con agua. Y, por último, los remolcadores las arrastran hasta los cargueros fondeados entre cinco y siete kilómetros de la costa, a donde además de anclados, están fijados a boyas para que no se desplacen a la hora de cargarlos, manteniendo al mínimo la posibilidad de derramar el carbón en el mar. Allí, grúas enormes, como la Colombia Cinco, capaz de movilizar treinta y tres toneladas en cada cucharada -un símil bastante preciso, y nótese que para describir la operación en Puerto Drummond es indispensable utilizar superlativos, todo es descomunal-, cargan el carbón desde las barcazas hasta las bodegas del buque por el lado opuesto al viento, disminuyendo todavía más la posibilidad de que se riegue carbón en el mar.

 

Fue cuando tuve la oportunidad de ver de cerca un barco tipo panamá, que se dirigía hacia Chile, y más allá, un superpanamá que iba para Estados Unidos. En ese momento aprendí que esa clase de buques se llamaban así porque podían cruzar el Canal de Panamá. Un poco más adentro en el mar había un caper, un carguero todavía más grande, que por supuesto, pertenecía al grupo de los que ya no caben por el Canal, pero en este caso eso no importaba, el barco se dirigía hacia Rotterdam. Los tripulantes de los cargueros nunca se bajan en Santa Marta, a menos que tengan una urgencia médica, aun cuando en promedio permanecen allí durante unos tres días. Hasta que por último, antes de zarpar, un grupo de buzos de la marina colombiana revisan el casco de cada carguero, descartando la posibilidad de que narcotraficantes los utilicen como medio de transporte para las drogas ilícitas.

 

Así que nunca vi la nube de polvo de carbón que describió Dickens. El progreso y el desarrollo ha sido asombroso, la operación se volvió higiénica y precisa y puntual. Los estudios ambientales sobre el ecosistema en Pozos Colorados, Santa Marta, encontraron que la pigmentación de las playas se debe a los sedimentos de las desembocaduras de los ríos de la zona. También, al menos en alguna época, contribuyeron las basuras que dejaban los turistas pintorescos que pasaban por allí desprevenidos, de vacaciones. Y también aportaban las desembocaduras de aguas negras que hubo en alguna oportunidad en la zona. En la actualidad, todo esto ha cambiado, estas playas paradisiacas son una maravilla del Caribe colombiano, un lugar a donde cada día se desarrollan nuevos proyectos inmobiliarios y hoteleros de lujo y envergadura, que compiten con cualquier otro destino turístico de la zona.

 

En suma, el carbón es una fuente de energía que cada vez tiene más importancia en el mundo, de manera que se han desarrollado nuevas tecnologías para que su explotación sea más amigable al medio ambiente, además para que su combustión sea más eficiente, dejando menos residuos contaminantes, y adicionalmente se utilizan catalizadores que reducen todavía más las emisiones de gases que producen efecto invernadero.

 

De modo que sí es posible utilizar los recursos naturales eficientemente, protegiendo los ecosistemas, a la vez que se promueve el desarrollo económico. Puerto Drummond y las minas de La Loma y El Descanso son negocios enormes que trajeron inversión de largo plazo a la región, y al país, generando regalías cuantiosísimas cuyo buen uso depende de la sabiduría de los funcionarios públicos. Crea empleos directos e indirectos, construye escuelas, hospitales, carreteras, ferrocarriles, muelles, en fin, contribuye al progreso. Después de todo, esta empresa inició su actividad en Colombia en 1995 y se espera que continúe con su trabajo durante unos sesenta años más. Al fin y al cabo, la familia Drummond lleva tres generaciones explotando carbón.

 

Pero eso no es todo, de regreso a tierra firme, almorzamos estupendamente en Puerto Drummond. Ludis, una lugareña que desde mi perspectiva de cocinero me inspira gran admiración y como comensal, muchísima gratitud, nos sirvió un plato campeón. Este paseo me pareció interesantísimo porque me mostró un mundo muy distinto al que estoy habituado, la última vez que tuve oportunidad de ver de cerca el funcionamiento de una gran industria, fue en mi adolescencia, en esa oportunidad se trataba de un ingenio azucarero en el Valle del Cauca. Y, por último, debo aclarar que no tengo relaciones comerciales con la Drummond, este texto lo escribí de mi propia inspiración, ellos no me lo pidieron, de modo que simplemente es una crónica sin conflicto de intereses por declarar.

santiagobarrios

¿Para qué leer?

por Bloguero Oficial el 08-01-2012 01:24 PM - fecha de última edición 09-01-2012 09:29 AM

 

Además de lo obvio, estudiar, navegar la Internet, aprender sobre las capitales del mundo, conocer de actualidad nacional y construir un repertorio amplio para compartir en una reunión social, todos motivos legítimos, ¿qué tiene leer de especial, qué hace que un texto conmueva, y a veces llegue a ser inolvidable? No es solo el tema ni la erudición del autor, después de todo hay incontables documentos valiosísimos que pasaron desapercibidos, sin que por ello carezcan de valor. Además todo puede relatarse, el universo está hecho de palabras.

 

Una vez leí, por ejemplo, en la bellamente ilustrada revista Soho, unas reflexiones sobre el mouse del computador, me pareció un documento maravilloso que me sorprendió por el tema tan árido a primera vista, y aun así el autor confeccionó un documento interesantísimo y divertido, incluso humorístico. Y en otra ocasión me encontré con un pasaje inolvidable de Roberto Bolaño sobre botanomancia, me pareció excelente, y otro día, leí una escena sobre una cena romántica en un país escandinavo en que Álvaro Mutis hacía sentir al lector el misterio del ambiente casi polar de la región a través de la comida que ordenó la parejita en esa noche memorable. En fin, se trata de escenas asombrosas que enriquecen la lectura sin ser textos que se refieran a los misterios más insondables de la existencia.

   

La hipótesis de la neurociencia sobre por qué una lectura conmueve y llega a ser inquietante es que la palabra escrita tiene el poder de estimular el cerebro del lector como si en efecto estuviera viviendo la experiencia que se le está relatando, en persona, como si fuera el protagonista de la obra. En otras palabras, el lector se refleja en la lectura como en un espejo. Es una experiencia íntima, entre el lector y el autor, con tantas posibilidades como lectores, se trata de una colaboración en que el usuario de la obra pone en práctica, dentro de su cabeza, claro está, una serie de destrezas sociales que le dan ideas, permitiéndole ampliar el menú de sus respuestas sociales. Un ejercicio mental que amplía el reservorio de herramientas y recursos con nuevos elementos que le sirven para afrontar situaciones desconocidas, e incluso conocida. Los textos siempre enseñan algo. Así que la ficción se comporta como un modelo para pensar sobre el funcionamiento de la personalidad, las relaciones consigo mismo y los demás, de una manera más activa y eficaz que cualquier otra forma del arte, incluso el cine y la televisión, que aun cuando también narran, ahorran esfuerzo mental al espectador, al fin y al cabo, al menos en el caso de las producciones de los pensadores de Hollywood, los eventos suelen suceder en Los Ángeles o Nueva York y los protagonistas tienen la cara de Brad Pitt y Angelina Jolie. Los personajes literarios son una abstracción de la misma manera que en la literatura científica un círculo es un recurso heurístico para describir fenómenos físicos o el gradiente de una curva representa el promedio de velocidad de las partículas que componen un sistema simboliza el cambio de su temperatura.

 

De manera que estudios sobre el funcionamiento cerebral de grupos de lectores a través de resonancia nuclear magnética funcional han revelado patrones diferentes de activación según el tipo de pasaje que se esté leyendo en el momento. Como decir, las áreas motoras se estimulan durante las escenas de acción, así el lector en efecto esté apoltronado serenamente en una terraza con una hermosa vista al mar Caribe, se trata de activación de las mismas áreas cerebrales de la persona que está actuando en el momento. Y algo semejante sucede cuando el pasaje leído invita a la reflexión y el recuerdo, cuando genera un punto de vista, una opinión, entonces se activan las áreas más anteriores del lóbulo frontal. Por otra parte, y de manera análoga, sucede con las descripciones, estimulan áreas específicas de la corteza cerebral dedicadas a las percepciones de los órganos de los sentidos, las sensaciones táctiles, así como las visuales, el olfato, la temperatura y el gusto.

 

Así que el poder de la palabra escrita, incluso en el caso de la lectura por placer, está en que promueve la actividad cerebral. Y lo que hace asombroso a un texto es su sensualidad. La capacidad que tenga de despertar imágenes, sensaciones, recuerdos, reflexiones, sentimientos. Aun cuando, claro, todo depende del área de interés del lector, según quién es y sus circunstancias. Cuando se publica un texto deja de ser propiedad del autor, pasa a ser del lector, tal vez una de las relaciones más espontáneas, aun cuando no siempre desprevenidas, un acto muy personal que puede llegar a tener efectos duraderos, como en el caso de una carta de amor incendiaria, por ejemplo, o de la lectura de un poema desgarrado o simplemente al escuchar la letra de una pieza musical de salsa de alcoba.

 

Y a la hora de escribir textos eficaces, lo principal es el respeto por el lector. Facilitarle la experiencia con el texto. Por otra parte, la elocuencia, que también implica economía en las palabras, supone administrar la información de manera que el escrito signifique, se defienda solo, encontrando en equilibrio sin abrumar al lector con detalles superfluos, sin decir lo obvio, eso es ofensivo, como decirle imbécil. La idea es darle la mano al lector para que haga un viaje placentero entre las palabras, haciéndolo una aventura cómoda, interesante, divertida. Además ayuda un vocabulario amplio y cierto dominio de la gramática española. El tema, es lo de menos, lo que valoriza el escrito es la convicción del autor de que redacta una obra indispensable.   

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Ahora un saludo de año nuevo y otra receta, como para romper la rutina

por Bloguero Oficial el 30-12-2011 01:12 PM - fecha de última edición 30-12-2011 03:37 PM

 

Ya se vino la noche de año nuevo. Llena de expectativas, propósitos de enmienda y, por supuesto, con los agüeros para que se realicen las esperanzas el próximo año: los interiores amarillos y la lenteja entre la billetera, para que sea lucrativo, comerse las doce uvas al ritmo de las campanadas de la media noche, un buen augurio para lograr todas las metas, y no hay que olvidar la vuelta a la cuadra cargando una maleta vacía, para que haya viajes suntuosos. En fin, todo esto con la ilusión de que el año venidero sea mejor, más próspero, fértil, favorable, feliz. O al menos, llevadero.

 

Y no es para menos. Las festividades de final de año son una época de fantasía y de alegría desbordada. El momento para expresar gratitud y afecto a quienes nos rodearon durante el año, mientras estuvimos absortos en la rutina habitual de la cotidianidad, cuando no había tiempo para sentimentalismos. Es la culminación de una etapa, con una noche cargada de deseos, buena voluntad y anhelos. Un instante en que todo el mundo debería estar feliz, rodeado por su familia y sus amigos. Aun cuando para los niños ya no es una festividad tan llamativa, luego de que con tanta ilusión aguardaron la llegada del Niño Dios o de Papá Noel, el viejito risueño y bondadoso, regordete y canoso, barbado y misterioso, que viaja en un trineo tirado por renos, ataviado con un vestido de terciopelo rojo con ribete blanco, distribuyendo regalos por todo el mundo, y que puede encontrarse en cualquier centro comercial.

 

Pero no siempre esta época es lo que debería ser. Los almacenes Sears, en Estados Unidos, por ejemplo, tuvieron una disminución drástica en sus ventas, hasta el punto de que después de la pasada navidad decidieron cerrar cien almacenes en todo el país. Y en el ámbito personal también hay dificultades. Para muchos, esta época hace más evidente la soledad, la depresión, el escepticismo que la vida adulta implica, las insatisfacciones, frustraciones y desilusiones que la habitualidad conlleva. De modo que para algunos es una época difícil, de nostalgia, llena de evocaciones de tiempos remotos, más felices, más inocentes, en la infancia, incluso.

 

De modo que para todos, tanto los entusiastas de las festividades de fin de año, como para los que las aborrecen visceralmente, les incluyo en este blog, junto con el deseo de que tengan un feliz 2012, un menú conveniente, que rompa la rutina, que haga más fácil el tránsito al año entrante. Se trata de una sopa de frutos del mar, al estilo provenzal, una preparación maravillosa de la comida típica francesa conocida como bullabesa.

 

Ingredientes para seis porciones generosas, u ocho normales. Lo que le da el carácter inolvidable a este plato tradicional es la riqueza de sus sabores: aceite en cantidad suficiente, 3 cebollas cabezonas medianas, 3 cebollas puerro, 1 hinojo y 5 dientes de ajo, todos partidos en tiras delgadas; 6 tomates maduros pelados y sin pepas, 2 hojas de laurel, 1 cucharadita de tomillo, otra de orégano y una más de azafrán, la cáscara de 1 naranja verde; 2 litros de caldo de pescado hirviendo, 1 taza de licor anisado, sal y pimienta al gusto. Por otro lado, en cuanto a los frutos del mar, utilice, por ejemplo, 1 libra de mero, 1 libra de pargo rojo, 1 libra de róbalo, partidas en cubos gruesos del tamaño de un bocado, claro que debe tenerse en cuenta que es posible utilizar otros pescados blancos, marinos, todo depende de lo que encuentre ese día en el mercado, incluso podría adicionársele 1 libra de almejas, 1 libra de mejillones y 1 libra de carne cangrejo. La característica más sobresalientes de la bullabesa es su flexibilidad, hasta el punto de que algunos dicen que no es solo una sopa de pescado, es una filosofía, un estilo de vida.

 

Para empezar, en una olla transparente las cebollas cabezonas, el puerro y el hinojo. Entonces baje el fuego a medio y agregue el ajo, el tomate, el laurel, el tomillo, el orégano, el azafrán y la cáscara de la naranja. Después de que haya hervido durante 30 minutos, retire las hojas de laurel y la de naranja, y vierta el caldo de pescado. Entonces licúe los vegetales. Por último, condimente con sal y pimienta al gusto.

 

Mientras tanto, en otra olla mezcle unas 5 tazas de la sopa de pescado y el licor anisado. Caliéntela a fuego fuerte. Cuando hieva, cocine los frutos del mar, tenga en cuento que primero debe introducir los crustáceos y los pescados de carne firme y gelatinosa, y por último, los más frágiles. De modo que este procedimiento puede durar en total unos 15 minutos. En el caso de los productos sugeridos en este blog, el orden podría ser: primero las almejas, los mejillones y la carne de cangrejos; luego, en un segundo momento, continúe con el mero, el pargo rojo, el róbalo.

 

Y para terminar, sirva los frutos del mar en cada plato de sopa y luego vierta la sopa.

 

Acompañe la bullabesa de un buen vino blanco, frío, y de pan francés suficiente.

 

¡Feliz año!

santiagobarrios

Un saludo navideño y un menú distinto para el veinticuatro

por Bloguero Oficial el 22-12-2011 06:28 PM - fecha de última edición 23-12-2011 09:50 AM

 

Según puede leerse en las notas sobre pesca del Almanaque Pintoresco de Bristol para el año entrante, basado en datos astrológicos, los mejores días para pescar aparecerán al final de cada mes. Además si se usa carnada de cangrejo podrá evitarse la presencia de los tiburones. No sé si sean aseveraciones de base científica, o no, en todo caso, para este momento del año ya estas consideraciones no interesan tanto. Por otra parte, ese volumen escueto también afirma que el otoño será la mejor época para pescar en agua salada, mientras que la primavera, en agua dulce. Tampoco lo sé.

 

A punto de celebrar la navidad, en las condiciones más variadas, porque a unas personas les fue divinamente, mientras a otras muy mal, por una u otra razón, de modo que mientras unos alistan las maletas para irse a pasear, otros buscan refugio porque el invierno reciente destruyó sus casas. En todo caso, solo se sabe que estamos de ánimo festivo, en especial ahora, luego de algunos días soleados después del aguacero de dimensiones diluviales que afectó a todo el país. Y en el ámbito internacional, las noticias también fueron variadas, como en el caso de la muerte reciente de Kim Jong Il, el tirano norcoreano, unos meses después de la caída de Gadafi, y los derrocamientos de dictadores en Yemen, Egipto, Túnez, Zimbabue, Bielorrusia, seguramente buenas noticias para esos pueblos oprimidos durante tantos años, que para los dictadores y sus familias no lo fueron tanto. De modo que el 2011 ha sido un año lleno de contradicciones y sobresaltos.

 

Y aquí, en Pura Vida, el espíritu navideño también ha permeado el ambiente. La lectura del Almanaque Bristol me dio deseos de festejar el veinticuatro con comida marina. Entonces elegí un menú, para ocho personas, de fácil confección, y muy fácil de servir, además con todas las ventajas nutricionales de los frutos del mar, y con la esperanza de que los asiduos a este blog tengan una feliz navidad, al igual que quienes nunca lo leen, no soy rencoroso. De modo que para esta ocasión, junto con un saludo navideño calurosísimo, traigo las recetas para la Focaccia de San Vito, un pan maravilloso que además puede servirse como entrada, y para el plato fuerte, calamares en su tinta servidos sobre una cama de arroz blanco acompañados de ensalada césar, y para el postre, galleticas de almendras.

 

Focaccia de San Vito


Ingredientes para la masa: 2 cucharaditas de levadura, 4 tazas de harina, 1 cucharada de azúcar, 1 cucharadita de sal, 2 cucharadas de aceite de oliva y dos huevos batidos.

 

Ingredientes para el relleno: ¼ taza de aceite de oliva, 2 cebollas moradas y 3 tomates maduros, picados en tiras delgadas, ½ cucharadita de orégano, 1 tarro de anchoas cortadas finamente, 120 gramos de queso provolone partido en tajaditas, 2 cucharadas de miga de pan, sal y pimienta al gusto.

 

Para la masa, primero mezcle los ingredientes secos: levadura, harina, azúcar y sal. Luego agregue el aceite de oliva y los huevos. Mezcle todo y adiciónele harina poco a poco hasta obtener una masa balanceada. Entonces amásela vigorosamente durante diez minutos. Luego déjela reposar en un recipiente aceitado hasta que duplique su tamaño.

 

Caliente el horno a 200°C (400°F), y agregue un poco de aceite a un molde mediano de pizza.

 

Para el relleno, en un sartén aceitado transparente la cebolla, agregue los tomates, el orégano, la sal y la pimienta, cocinándolos durante diez minutos, entonces agregue las anchoas y deje enfriar la salsa.


Para armar la focaccia, parta la masa por la mitad. Con una de las mitades de la masa forme un círculo que abarque toda la superficie de un molde de pizza. Luego vierta la salsa encima y distribuya el provolone. Entonces cubra la salsa con la otra mitad de la masa, también aplanada, en forma de disco. Selle los bordes de los dos discos de masa. Rocié aceite de oliva y con un cuchillo haga algunos cortes en la superficie, para que respire la focaccia y esparza encima un poco de miga de pan.

 

Por último, hornéela durante unos 35 a 45 minutos, hasta que esté tostado, y sírvala cortado en cuñas a la temperatura del ambiente.

 

Calamares en su tinta

 

Ingredientes: 6 cuchara de aceite de oliva, 2 cebollas moradas, ½ pimentón, 2 tomates maduros pelados y sin pepas, 3 dientes de ajo, todos picados en cubos pequeños; 1 hoja de laurel, ½ taza de vino blanco, 1 taza de caldo de pescado, 6 cucharaditas de tinta de calamares, sal y pimienta al gusto, 2 libras de calamares limpios partidos en rodajas o triángulos, y si son pequeños, puede dejarlos enteros.

 

Transparente la cebolla, agregue el pimentón, el tomate y el ajo, entonces déjelos cocinar a fuego moderado durante 20 minutos. Agregue el vino, y combínelo con la mezcla de la salsa. Entonces adicione el caldo de pescado, y cuando haya hervido, incorpore la tinta de los calamares. Apague el fuego, y descarte la hoja de laurel. Luego licúe la salsa hasta que quede homogénea. Entonces caliéntela y cuando hierva, bájela a fuego medio y agregue los calamares, dejándolos cocinar durante 20 minutos más.

 

Arroz blanco

 

Ingredientes: 2 tazas de arroz, 4 tazas de agua hirviendo, aceite en cantidad suficiente, sal y pimienta al gusto.

 

Transparente el arroz, mientras le agrega sal y pimienta al gusto. Luego adicione el agua. Cuando haya hervido, reduzca el fuego al mínimo y tape la olla hasta que el arroz se seque, unos 30 minutos.

 

Ensalada césar

 

Ingredientes para la mayonesa: 1 yema, 50 gramos de mostaza con estragón, 1 taza de aceite de oliva, 1 diente de ajo picado en cubitos; 5 cucharadas de fondo de pescado, 50 gramo de queso parmesano rallado, el jugo de 1 limón, 2 filetes de anchoas picados finamente, salsa picante, sal y pimienta al gusto, variedad de lechugas partidas con la mano, en pedazos del tamaño de un bocado.

 

Para preparar la mayonesa bata constantemente la yema, la mostaza y el ajo mientras agrega el aceite lentamente, en un chorrito delgado, hasta alcanzar la textura deseada. Luego agregue el fondo de pescado, el jugo de limón y las anchoas. Entonces condimente con el queso parmesano, salsa picante, sal y pimienta al gusto.

 

Y vierta la mayonesa sobre la mezcla de lechugas en el recipiente en que servirá a la mesa.

 

Galleticas de almendras

 

Ingredientes: ½ taza de azúcar, 3 claras, 1 cucharada de harina, 1/8 de cucharadita de sal, 2 cucharadas de crema de leche, 4 cucharadas de mantequilla derretida, ½ taza de almendras peladas y picadas.

 

Caliente el horno a 160°C (325°F). Mezcle el azúcar y las claras, agregue la harina, la sal y siga batiéndolas, adicione la crema de leche y la mantequilla derretida, por último vierta las almendras. Distribuya la mezcla por cucharaditas sobre un molde enharinado, dejando espacio para que las galleticas crezcan. Entonces hornéelas durante 10 minutos, o hasta que se doren en los bordes. Y retírelas del molde a penas las saque del horno, para que no se peguen.

 

¡Feliz navidad!

santiagobarrios

Una película sobre la enfermedad de Alzheimer

por Bloguero Oficial el 11-12-2011 07:48 PM - fecha de última edición 12-12-2011 08:42 AM

 

Se estima que una de cada diez personas mayores de sesenta y cinco años tiene enfermedad de Alzheimer, y luego la frecuencia aumenta, a los ochenta y cinco, una de cada dos podría tener síntomas de ella. De manera que se trata de cambios degenerativos del cerebro que hacen parte del envejecimiento, alteraciones cognoscitivas, es decir de las funciones mentales, en especial de la memoria reciente. Claro que debe aclararse que hay otros tipos de demencias, y que no todos los olvidos ni peculiaridades en el comportamiento se relacionan con este mal.

 

En la película La Versión de mi Vida, Barney’s Version, http://www.youtube.com/watch?v=J9sZp0s15y4, Barney, interpretado por Paul Giamatti, tenía más de sesenta y cinco años, era obeso y sedentario, afecto del whisky y el tabaco, era un hombre con una vida vertiginosa, pues estuvo casado en tres oportunidades, además era llevado de su parecer, de ideas fijas. Y es frecuente encontrar comportamientos insólitos que aparecen en la juventud de las personas con Alzheimer, que solo viéndolos retrospectivamente pueden relacionarse. Además seguramente tenía cierto terreno genético, pues su padre, un policía jubilado, personificado por Dustin Hoffman, tenía una personalidad bastante pintoresca, que tal vez podría rayar en la demencia. Por otra parte, de su madre no se supo nada, ella murió antes de que el protagonista cumpliera treinta, cuando empezó la película, y seguramente esta fue una experiencia traumática de su juventud. En suma, Barney poseía todos los factores de riesgo para el Alzheimer.

 

Su primer matrimonio, bastante fugaz por cierto, sucedió en Roma. Su novia, el papel de Rachelle Lefevre, estaba embarazada de su íntimo amigo afrodescendiente. Se supo, porque el bebé nació muerto y fue evidente su origen racial. Resulta que, como él vino a confirmarlo más tarde, ella era  autodestructiva, suicida, drogadicta y muy promiscua. Barney lo intuía, pero aún así se casó con ella, se sentía responsable, al fin y al cabo, era su amorcito.

 

Luego regresó a Canadá. Allí creó su empresa de televisión, la llamó, Producciones Increíblemente Innecesarias, un negocio exitoso que financió toda su vida y la de su familia. Porque él no solo se caracterizaba por la regularidad de sus hábitos irregulares, también por la disciplina para el trabajo, que no lo apasionaba, pero sí le permitía pagar las cuentas.

 

Para el segundo matrimonio, escogió a una mujer atractiva, interpretada por Minnie Driver, que según el padre de Barney, su mayor atributo eran sus senos espléndidos, se trataba de una dama bastante insoportable, caprichosa y apegadísima a sus padres judíos, ricos y muy conservadores. En la fiesta del matrimonio Barney se convencio de que no era la persona para él, pero qué podía hacer, ya era tarde, ya estaba casado. Y para la ocasión, su padre le regaló un revólver. Además conoció a Miriam Gant, el papel de Rosamund Pike, fue un amor a primera vista, y esa misma noche intentó fugarse con ella. De modo que como era de esperarse, este matrimonio fue casto, opaco y frustrante, hasta que por último, ella le fue infiel en su casa de campo frente a un hermoso lago, ubicada en una zona a donde con frecuencia había incendios forestales, con su amigo Boogie, Scott Speedman, un escritor talentoso y fracasado, un drogadicto incorregible, con quien Barney había trabado una amistad entrañable que databa de los tiempos de su juventud en Roma. Luego los eventos se desenlazaron de manera sorprendente: para Barney fue una buena noticia, tenía el argumento jurídico para divorciarse, mientras la señora ofendida se fue veloz de la casa de campo hacia la de sus padres, por supuesto, al cabo que Boogie se quedó, pero luego murió en circunstancias misteriosas y un policía se obsesionó desde entonces por demostrar la culpabilidad del cornudo en este presunto homicidio.       

 

Y, por fin, Barney se casó con Miriam, la mujer inolvidable que conoció en la fiesta de su matrimonio anterior. Siempre la amó por encima de todas las cosas. Pero ella, no tanto, su padre había sido infiel a su madre, de modo que desde joven era escéptica del amor, y solo se arriesgó con Barney porque le pareció que podía procrear apaciblemente con él al ver su devoción irreductible. Tenía razón. Tuvieron dos hijos, mientras la vida familiar fue satisfactoria y la sexualidad entretenida. Pero un día, el padre de Barney murió súbitamente en un burdel, el hijo debió ir al lupanar al levantamiento del cadáver, y ya en el quilombo, comprendió que su padre habría muerto feliz, realizando sus deseos, luego de muchos años de viudez y soledad. Para cuando los hijos de Barney y Miriam crecieron, ella quiso trabajar de nuevo, dejar de ser ama de casa, mientras él no soportaba los celos que lo hacía sentir Blair, un hombre maduro, atlético, elocuente, vegetariano y ambientalista, que desde el principio pareció cautivar a su esposa. Entonces Barney y Miriam se separaron a causa de una infidelidad de él, con sufrimiento y desconcierto para toda la familia. Luego ella se casó con Blair, a quien eventualmente le dio un infarto.

 

De modo que esta película abarca los últimos treinta y seis años en la vida de Barney, seguramente el periodo más interesante de su existencia, después de todo, la adultez es la época para recuperarse de los traumas psicológicos de la infancia. Y al final se hicieron más evidentes los síntomas de su Alzheimer, que empezaron por sutilezas y trivialidades, que cualquiera podría pensar que se trataba de mañas y peculiaridades de su conducta de por sí curiosa. Entonces Miriam y sus hijos lo rodearon y lo acompañaron hasta el último día, con el sufrimiento que estas circunstancias implican para la familia, porque como es sabido, el problema de la agonía y la muerte, es de los sobrevivientes.

 

Así que en esta película sobre recuerdos, y bastante recomendable, está llena de ironía, sentido del humor y planteamientos que hacen reflexionar, cabría la posibilidad de que la pérdida progresiva de las funciones mentales sea una medida protectora para sobrellevar que el cuerpo se vuelva senil. Es posible que el ser humano no esté diseñado para vivir tantos años: hasta 1941, cuando empezó a utilizarse la penicilina, y luego otros antibióticos, además se generalizó la vacunación, así como las medidas de salud pública, la expectativa de vida promedio en el mundo estaba un poco por encima de los treinta años. Pero, en la actualidad, con el tratamiento y la prevención de las enfermedades, al igual que con el progreso en el manejo de muchas otras, el promedio de vida llegó más allá de los ochenta. Sin embargo, el precio que se paga por esa longevidad son los cambios degenerativos propios del envejecimiento, cambios que aparecen en todos los órganos, la piel, los ojos, el sistema cardiovascular, el digestivo, en los músculos y articulación, en el cerebro, en fin, todo el cuerpo se transforma con el paso del tiempo. De modo que el asunto parece estar en la prevención y los cuidados personales, con la finalidad de morir a tiempo, ni muy tarde ni muy temprano, en las mejores condiciones posibles. 

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La diabetes mellitus y el estilo de vida

por Bloguero Oficial el 05-12-2011 11:34 AM - fecha de última edición 06-12-2011 12:50 PM

 

Sobre diabetes se ha escrito bastante, al fin y al cabo, es una enfermedad crónica tratable que se conoce desde la medicina egipcia, es decir desde hace unos tres mil años. Y en la actualidad, estudiarla todavía vale la pena, pues da sentido a la disciplina que exige cuidarla, aprender sobre ella, ofrece motivación para construir un nuevo estilo de vida, en este caso saludable, con la finalidad de evitar sus complicaciones en el corazón y los riñones, en los ojos y la piel, así como en las grandes arterias y los nervios, y lo peor, en los cuerpos cavernosos, causando impotencia. Así que su tratamiento depende del caso por caso, siempre hay necesidad de consultar al médico, aun cuando es incurable puede mantenerse estable a largo plazo, sin lesionar órganos, con una dieta adecuada y ejercicio constante, aun cuando en ocasiones, con remedios vía oral e inyectados.


La palabra ‘diabetes’, significaba sifón en la antigüedad, aludiendo a la orinadera que caracteriza a ciertos diabéticos, por supuesto, sin tratamiento. Hasta el siglo XVIII, el inglés Dobson, le agregó el vocablo ‘mellitus’, que quiere decir, miel, refiriéndose a que la orina de estos pacientes es dulce, contiene una concentración elevada de azúcar, sin perder de vista que en aquella época no se disponía de la tecnología para hacer un parcial de orina en un laboratorio, de modo que el clínico probaba directamente la muestra que obtenía de la persona que consultaba a su gabinete, como parte del examen físico. Así transcurrieron las cosas hasta que en el siglo XIX, Bernard, demostró en Francia que se relacionaba también con un aumento del azúcar en la sangre, la glicemia, diría un doctor. Y unos años más tarde, Mering y Minkowski, descubrieron en Austria que el páncreas, un órgano abdominal situado por detrás del estómago, que en condiciones normales nadie tendría que saber de su existencia, estaba relacionado con el origen de la diabetes.

 

Pero solo en el siglo XX, Banting y Best, en el Canadá, sintetizaron la insulina, abriendo la puerta a los tratamientos modernos. Se trata de la hormona pancreática que causa la diabetes. Y en la década de 1950 se empezaron a utilizar los remedios orales para manejar la enfermedad. Desde entonces, además, se han descubierto los detalles de su mecanismo: la diabetes tipo I se presenta cuando el páncreas no produce insulina y la tipo II, la más común, por cierto, aparece cuando esta hormona se secreta menos de lo que se necesita o el cuerpo se resistente a su efecto, y cabe anotar que aun cuando esta clase de diabetes puede presentarse en cualquier persona, es más frecuente con el paso de los años en obesos y sedentarios, así que la gordura y la diabetes se correlacionan fuertemente, pero eso ya lo sabíamos.

 

Los alimentos son, en esencia, grasas, proteínas y azúcares. Al comer, la digestión los transforma en sus componentes básicos. Y de los azúcares, lo que interesa por ahora en este blog, el fundamental, y el más común, es la glucosa, la mayor fuente de energía para las células del cuerpo. Tal vez por eso somos tan ávidos por ella, no en vano los postres, la pastelería, la chocolatería, son especialidades culinarias tan apreciadas. En todo caso, la energía química es primordial para mantener la pujanza, el orden y el vigor de la vida. Como decía, una vez se ha digerido la glucosa, se absorbe hacia la circulación sanguínea, entonces la glicemia sube mientras el páncreas responde liberando, también a la sangre, la insulina que favorece la entrada de las moléculas de glucosa a las células. Entonces baja la glicemia. La insulina actúa en los receptores presentes en las células de los tejido en una reacción semejante a cuando una llave acciona una cerradura, entonces innumerables moléculas transportadoras de glucosa se asoman a la superficie de las células facilitando la entrada de la glucosa, a la vez que su nivel en sangre disminuye, se normaliza. Y una vez está adentro, participa en los ciclos bioquímicos productores de la energía indispensable para mantener la salud, la actividad y el desarrollo normal de la persona saludable.

 

Pero, en la diabetes, estos mecanismos están alterados, ora porque no hay suficiente insulina disponible, ora porque los tejidos se resisten a su acción. En todo caso, en ambos tipos de diabetes, la hormona pancreática no cumple con su función, el azúcar no puede entrar a las células, quedándose en la sangre, causando las complicaciones propias de la enfermedad, pues al permanecer allí reacciona con las proteínas de los tejidos, formando productos glicosilados avanzados causantes de la inflamación que a la larga lesiona y produce complicaciones que afectan gravemente la calidad de vida, y hasta pueden llegar a ser mortales, como en el caso de la enfermedad coronaria y al falla renal, además afecta el sistema inmunológico, causa ceguera y neuritis, que altera la sensibilidad, tal vez la más conocida en los pies, que lleva a lesiones que pueden terminar en gangrena, y hasta amputaciones.

 

Así se toma la diabetes mellitus desde el punto de vista molecular, de modo que no queda espacio para explicaciones esotéricas, espirituales, energéticas, carmáticas, astrológicas ni cosa semejante. El panorama de la diabetes sin tratamiento es sombrío, aun cuando en los primeros años de la enfermedad la persona no sienta nada, tan solo tenga una cifra de glicemia elevada en algún examen de laboratorio. Pero no cabe duda, se trata de una alteración metabólica potencialmente grave, y no hay tiempo que perder una vez se ha diagnosticado, pues tiene mucho que ver con los hábitos.

 

El pronóstico mejora cuando la persona alcanza una glicemia normal, estable, constante. Aun cuando el tratamiento depende del tipo y la severidad, ayuda muchísimo construir un nuevo estilo de vida con dieta saludable y ejercicio. El cuerpo no tolera bien una dieta densa en calorías y sedentaria.

 

Los alimentos que tienen digestión lenta elevan la glicemia moderadamente, como en el caso de una manzana o de una cereza. En cambio, los de digestión rápida, producen picos, este es el caso de un pastel, por ejemplo. Y, como ya se anotó, el objetivo terapéutico es mantener una glicemia estable y normal, de manera que es mejor evitar las comidas que produzcan sobresaltos: se recomiendan vegetales frescos, como brócoli y espinaca, y en general una dieta rica en fibra, incluso con granos, que además incluya alimentos que producen saciedad prolongada, como leche, carnes magras, de res, pollo, cerdo y pescado, una muy buena fuente de aceites omega.

 

Desde la perspectiva nutricional, propiamente, las grasas saturadas deben estar por debajo del siete por ciento de las calorías totales que la persona come cada día, además el colesterol no debería pasar de doscientos miligramos, grosso modo, lo que aporta un huevo. Y aun cuando cada caso es particular, en general, la mitad de las calorías diarias debería provenir de carbohidratos porque, de todos modos, el diabético también necesita azúcares como cualquier otra persona, además el treinta por ciento de sus calorías diarias debería venir de grasas y el veinte por ciento de proteínas. Por otro lado, el ayuno prolongado, saltarse las comidas, incluso por razones de fe, baja demasiado el azúcar en la sangre, produce hipoglicemia, entonces la persona siente que se le baja la energía, hace que coma caprichosamente y, con frecuencia, comidas insalubres, además produce irritabilidad, dolores, agrieras, indigestión, y hasta insomnio.

 

De modo que lo ideal es una dieta variada, en porciones moderadas, que si se acompaña de ejercicio, todavía mejor. La actividad física aumenta la avidez de los tejidos por la glucosa, y además protege el sistema cardiovascular. Entonces lo ideal es un deporte, o al menos un ejercicio aeróbico moderado, como caminar, pero no como en un centro comercial contemplando las vitrinas y el paisaje humano, se trata más bien de una caminata continua durante treinta minutos, tres veces por semana, dos horas después de comer, y aumentando la carga progresivamente en la medida en que se fortalezca el estado físico. Y para evitar las temibles lesiones deportivas, es mejor iniciar la actividad con diez minutos de calentamiento y terminar con otros diez de estiramientos.

 

Así que cambiar el estilo de vida es una solución sostenible, como dicen los economistas, pues la vida urbana y burguesa, tiende a agravar y promover la diabetes. Al fin y al cabo, el ser humano evolucionó hace ciento sesenta mil años en el centro de las planicies africanas, y luego migró hasta colonizar toda la Tierra. En aquella época los primeros hombres ya dominaban la tecnología del nudo, de manera que eran capaces de confeccionar redes, así que las mujeres y los niños de la horda primitiva salían en grupo a recolectar frutas, verduras y animales pequeños, un método confiable, eficiente y de bajo riesgo que aportaba más del sesenta por ciento de las calorías del clan. Mientras tanto, los hombres, armados de flechitas con punta de piedra salían a cazar, también en grupo, pero su técnica era mucho más impredecible, así que aportaban el resto de las calorías, máximo el cuarenta por ciento. Nótese que era un estilo de vida lleno de actividad física con alimentación variada, y que con el descubrimiento del fuego, para cocinar, las posibilidades nutricionales se ampliaron todavía más para los primeros Homo sapiens.

 

El metabolismo de nuestra especie está diseñado para la austeridad y la actividad de un estilo de vida más estoico, menos hedonista. Y para que se dé una idea, tenga en cuenta que, tal como puede leerse en El Quijote, las primeras tabernas y burdeles existen desde hace mucho tiempo, pero el concepto del restaurante apareció en Paris luego de la Revolución Francesa, cuando el pueblo exterminó sistemáticamente a la nobleza y los sofisticadísimos equipos que trabajaban en las cocinas de sus palacios quedaron desempleados, de modo que instalaron los primeros restaurantes. Entre ellos, el señor Boulanger, autor, por ejemplo, de la receta del pernil de cordero a la Boulanger, y un hombre tan importante en la historia de la buena mesa que los franceses llaman bulanyerías a las panaderías y pastelerías, además, como es natural, era el dueño de un restaurante que se dice lo frecuentaba Diderot, aun cuando le parecía carísimo. Y, por último, vino la revolución industrial que puso al alcance de todos el confort de la vida moderna, y téngase en cuenta que no estoy abogando para que la humanidad regrese al paleolítico, solo por un estilo de vida más saludable, en todo caso también creo la vida sería invivible sin el control remoto de la televisión, por ejemplo.

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Conductas adictivas

por Bloguero Oficial el 24-11-2011 04:02 PM - fecha de última edición 24-11-2011 06:05 PM

 

Nadie quiere dejar su adicción. El que tiene una compulsión piensa que la domina, que no lo afecta, que todo está bajo control, y no hay por qué cambiar.

 

Cindy Jackson, por ejemplo, cuenta con cincuenta y cinco años y cincuenta y dos cirugías plásticas, al menos cinco de ellas en la cara, una en el abdomen, otra en las rodillas y varias aplicaciones de Botox. Ostenta el récord mundial de Guinness. Así mismo Don Moss ha trabajado cuarenta y ocho horas semanales como voluntario en un hospital en Virginia durante veintiocho años seguidos, es decir, lo ha hecho sin remuneración alguna por cuarenta y siete mil horas continuas. También posee el récord mundial de Guinness. Y no quiero decir con esto que todo el que tiene un récord de Guinness es compulsivo, como un diagnóstico psicopatológico, solo que casi en todos los aspectos de la vida hay posibilidades adictivas, como en la fascinación por mandar, así como por la Internet, el ejercicio, hasta hay quienes son afectos de tatuarse, perforarse, comerse las uñas, arrancarse el pelo e incluso lesionarse a sí mismos de maneras mucho más traumáticas, esto sin mencionar a quienes no conciben la sexualidad sin el uso de los remedios para la disfunción eréctil. De modo que unas conductas adictivas son más aceptadas que otras, verbigracia, para un empresario nada es mejor que contratar a un trabajador compulsivo, pero algunas pueden ser ilegales y hasta mortales, como en el caso del adicto a la heroína o al crack que con tanta frecuencia llega a las condiciones más abyectas.

 

Y, como es sabido, el término ‘adicción’ en especial se refiere a la dependencia física y psicológica a sustancias psicoactivas, como la marihuana, la cocaína, el LSD, el éxtasis, las drogas para dormir y para moderar el apetito, los analgésicos, algunos pegantes, en fin, la lista es bastante larga, y crece cada día más. Se trata de moléculas variadas que entran al sistema nervioso central y modifican su funcionamiento. Es un comportamiento autodestructivo que persevera aun cuando lesiona. Así sea el que se toma unos tragos o usa unos pases cada fin de semana y el lunes está de regreso en la oficina, como si nada hubiera pasado. Y las compulsiones consideradas trastornos son las que dominan la vida de la persona afectando su productividad y su relación con los demás, son conductas nocivas. Como puede leerse en cualquier libro de autosuperación, el asunto está en encontrar un equilibrio saludable.

 

La comida y el sexo también son adictivos, y algunos pensadores afirman que el amor, del puro y verdadero, es un sentimiento de carácter compulsivo. De hecho, es posible que estas sean las compulsiones primigenias, el patrón original de las adicciones. Estas experiencias hedonistas benefician a la especie, aumentando las posibilidades de que se reproduzcan los individuos que son afectos a estos placeres. Siempre querrán más. De modo que no sorprende que en el cerebro humano, al igual que en el de la mayoría de los vertebrados, existan redes de neuronas cuya finalidad es procesar la motivación y la gratificación. Células nerviosas en las que predomina la dopamina, el neurotransmisor cuya actividad se vincula con la avidez por las cosas gratas. Por otra parte, también fallan, o al menos, se inhiben, los sistemas reguladores ubicados en el lóbulo frontal, encargado del pensamiento estratégico. En resumen, las conductas adictivas son una pugna en la que los centros dopaminérgicos, lujuriosos, predominan sobre el lóbulo frontal, reflexivo, por así decirlo, y por supuesto, en presencia del estímulo ambiental que fascina, que embelesa.

 

Resulta que las conductas adictivas exaltan este centro de la recompensa durante el estímulo placentero, ya sea del tahúr, de quien tiene la compulsión por la pornografía, el licor, el café, el tabaco o en cualquier otro caso. Estos sistemas dopaminérgicos conectan el sistema límbico, relacionado con las emociones y las motivaciones, con el hipocampo, el centro de memoria, construyendo recuerdos inolvidables cargados de afectos. Incluso, en el caso del sadomasoquismo, estos mismos circuitos neuronales vinculan el dolor y la degradación con el placer.

 

Pero el problema aparece cuando estas memorias y anhelos se apropian de la vida del individuo. En la medida en que se repiten esos picos de dopamina, tiende a disminuir la actividad en las áreas de control en el lóbulo frontal. La fuerza de voluntad flaquea. Y otra manera de contrarrestar esta avalancha de dopamina que acompaña al deleite, es que las células nerviosas disminuyen la concentración de receptores a donde actuaría el neurotransmisor, de modo que la sensibilidad a su efecto disminuye, generando tolerancia; entonces se requieren dosis mayores para alcanzar el mismo efecto de antes, y la persona llega a hacer hasta lo imposible por conseguir el objeto de sus deseos, una droga por ejemplo, como las benzodiacepinas y la ketamina, e incluso pueden llegar a extremos delictivos. Pero también así puede explicarse el apetito creciente en quien ya es obeso, incluso algunos trabajos han vinculado la gordura con defectos en la memoria y la habilidad para reflexionar.

 

Sin embargo, las redes neuronales no son rígidas ni estables. No son un karma ni un destino de obligatorio cumplimiento. Ellas se transforman constantemente en relación con cada percepción y sensación que se tiene al vivir. De modo que las experiencias transforman las conexiones entre las células nerviosas. Esta propiedad se llama neuroplasticidad. Así que de la relación entre el ambiente y el cerebro depende qué compulsión elige cada cual, y hasta dónde llega esa fascinación, y todo esto, inconscientemente por supuesto. De manera que así explica la neurociencia por qué es tan difícil cumplir con los propósitos de nuevo año, y renunciar a los hábitos antiguos. Así que las redes neuronales del placer y el goce pueden seguir  estimulándose durante años, por igual con la idolatría y el fundamentalismo religioso o con cualquier otra compulsión como la televisión, los videojuegos, comprar cosas innecesarias, el teléfono celular, en especial si es inteligente, el teléfono quiero decir.

 

Entonces, para el tratamiento de las conductas adictivas se han utilizado varias estrategias. Drogas que promuevan la fuerza de voluntad a través de las vías de la serotonina regulando el apetito, el ánimo y la actividad. Otros medicamentos, en cambio, inhiben la acción de la dopamina, la idea con ellas es aplacar los centros de la recompensa y la motivación, como con los parches de nicotina para fumadores o los de metadona para adictos a los opiáceos. Y otra estrategia ha sido bloquear los receptores de dopamina, como en el caso del naltroxeno que interfiere totalmente con los de los opiáceos y el varenicline, que bloquea parcialmente los de nicotina, disminuyendo la severidad del síndrome de abstinencia al dejar el cigarrillo. Todo esto con la idea de que eventualmente la experiencia hedonista debería volverse desabrida, ni fu ni fa, y lo compulsión desaparecería porque perdió su encanto, el vicio ya no tiene gracia, al menos mientras se use el remedio. Claro que, por otra parte, faltan innumerables enfoques farmacológicos para tratar las incontables compulsiones posibles, de modo que este es un campo enorme y promisorio para la investigación en la industria farmacéutica.

 

En la actualidad el tratamiento de las adicciones es doble: por un lado, farmacológico, atenuando estímulos dopaminérgicos, disminuyendo el placer de gratificar la compulsión, cuando existe la herramienta adecuada, claro está, y por otra parte, la psicoterapia, que promueve la reflexión en el lóbulo frontal en pos de recuperar el control, de aplazar las gratificaciones, además a las adicciones y compulsiones con frecuencia subyacen depresiones, ansiedad y otros conflictos mentales. Después de todo, las sesiones psicoterapéuticas, como cualquier otro estímulo, promueven la neuroplasticidad, y las células nerviosas empiezan a relacionarse entre ellas mismas de maneras diferentes, lo cual se refleja en cambios de conducta de largo plazo, y  para bien, claro está. Entonces el tratamiento de las adicciones suele ser combinado.

 

¿Y cuál es su compulsión? La mía es redactar.

santiagobarrios

De psicoanálisis y neurociencia

por Bloguero Oficial el 12-11-2011 09:47 AM - fecha de última edición 14-11-2011 07:52 AM

 

Tres amigas fueron a almorzar en un buen restaurante. La conversación fue tan interesante, como animada. Y en un momento dado, decidieron que se vestirían de negro para sus parejas, con corsé de cuero, medias hasta los muslos y botas altas, claro está, con esmalte y colorete rojo fuego. Una semana más tarde volvieron a encontrarse en el mismo lugar, de nuevo para almorzar, y para intercambiar sus conclusiones.

 

Primero intervino la amante, dijo orgullosa: 

 

-Cuándo me vio, me agarró y me tomó ahí mismo, en la entrada, casi ni me dejó cerrar la puerta. Esa noche lo hicimos cinco veces, parecía un loco desaforado.

 

Después habló la soltera:

 

-A mi novio se le salieron los ojos, no podía creerlo. ¿¡Fue tan divino, tan basto, pero tan rico!? Lo hicimos una sola vez. Y luego nos quedamos dormidos hasta el otro día.

 

Por último, contó la casada, más desconcertada que sorprendida:

 

-Mi marido, en cambio, veía un partido de fútbol por televisión, y cuando me vio pasar me dijo: "¿oye, Batman, ya está lista la comida?".

 

Mientras tomaba una taza de café, le narré este chiste a un amigo, un hombre reconocido por su aversión al vivir doméstico. Se rió a carcajada batiente. Se puso rojo, no podía parar, tuvo que sostenerse la barriga. 

 

Y he aquí un ejemplo del funcionamiento normal de la unidad psicosomática: mi amigo solterón se identificó con el chiste, eso le produjo una descarga emocional sorpresiva y placentera, acompañada de manifestaciones físicas evidentes.

 

La risa es un evento psicológico que desencadena cambios físicos. Pero al contrario también funciona la unidad mente cuerpo: un suceso físico origina sucesos mentales, verbigracia, la angustia, la irritabilidad y la tristeza que acompañan al insomnio. Es más, de la misma manera en que existen manifestaciones psicosomáticas normales, también las hay anormales, causando enfermedades, como en el caso de la psoriasis y el síndrome de intestino irritable, que se exaltan con la angustia. Así que puede decirse que la unidad psicosomática es una mecanismo de comunicación y de relación con el mundo. 

 

Y desde el siglo XIX se ha trabajado para localizar las funciones cerebrales. Se conocen muchos aspectos del asunto, como los centros de la visión, la audición, el tacto, el gusto, el olfato, el movimiento, el lugar que rige el habla y la integración de las palabras con las ideas y los conceptos, también se sabe a dónde se ubica, en parte al menos, la capacidad de pensar estratégicamente, de reflexionar y de aplazar gratificaciones, así como las zonas vinculadas a ciertas emociones, en especial el pánico y la angustia, al igual que el lugar a donde se encuentran las memorias, tanto de las que pueden narrarse en forma de sucesos autobiográficos, como de las que abarcan sensaciones y emociones, lo inefable de las experiencias, los aspectos automáticos del funcionamiento de la personalidad, incluso de los gestos. Hasta el punto que Alexander Luria, pionero de la neuropsicología, desarrolló una técnica que permite estudiar y diagnosticar enfermedades neurológicas a través de sus manifestaciones psicológicas. Y, de manera análoga, en el mundo psicoanalítico, Mark Solms, un analista sudafricano, acuñó el término ‘neuropsicoanálisis’ para el estudio y tratamiento de pacientes con alteraciones cerebrales conocidas, originando la International Neuropsychoanalysis Society, dedicada a construir puentes entre el psicoanálisis, la neurociencia, la psiquiatría y la psicología, no a distanciar y a aislar estas disciplinas como solía hacerse en la década de 1950.

 

De modo que las funciones mentales abarcan áreas cerebrales extensas mediante redes de células nerviosas que representan los objetos. En el caso de mi amigo, quien rió tanto al principio de este blog, el que tomaba una taza de café mientras le conté ese chiste magnífico, construyó una red neuronal que representa esa anécdota, por eso, para él es posible recordarla y narrarla. Pero la taza de café no está ubicada en un solo lugar de su cerebro, es una red de neuronas que conecta regiones especializadas en percibir diferentes aspectos del evento: unas se estimulan con ésteres que le dan el sabor y el aroma característicos de la infusión, otras, con el azúcar que le da el sabor dulce, otras zona se activan con el color, la temperatura, la textura de bebida, algunas más, con la forma de la taza, y demás características de ella, incluso otras se activaron con innumerables recuerdos de las incontables tazas de café que mi amigo tomó en el pasado, en muchísimas circunstancias, hasta que ahora, esta, estuvo amenizada hoy por ese chiste buenísimo.

 

Así se construyen las representaciones de todos los objetos del universo, incluso las relaciones amorosas, la amistad, la relación con los padres, en fin, todo, todo es percepción. Resulta que el tejido nervioso es dúctil y constantemente se transforma según los estímulos que recibe, un rasgo que se conoce con el nombre de 'neuroplasticidad', y que aclara cómo los genes estructuran y regulan su funcionamiento básico, pero de su expresión depende la experiencia individual, de modo que esta propiedad explica la diversidad humana, no hay dos acontecimientos iguales, todo depende del punto de vista del observador, como en el caso de las tres amigas vestidas de negro en el chiste inolvidable del principio.

 

Y también la neuroplasticidad explica la acción terapéutica del tratamiento psicoanalítico. Lo estable y predecible de la relación analítica genera un ambiente que favorece la expresión libre y espontánea de recuerdos, sentimientos, reflexiones, anécdotas, deseos, sueños, anhelos, en fin, todas las ocurrencias son bienvenidas a la sesión, con la finalidad de estudiarlos, y editarlos, podría decirse. El proceso psicoanalítico modifica las formas automáticas, inconscientes, de funcionamiento de la personalidad que llevan a repetir circunstancias que maltratan y hacen sufrir. Por así decirlo, el psicoanálisis es una experiencia en que se desaprende, se reeducan funcionamientos que causan problemas. Y como cualquier otro aprendizaje, toma tiempo y conlleva cierto grado de repetición, mientras la neuroplasticidad transforma redes neuronales organizadas hace años.

 

De manera que este enfoque sobre la unidad mente cuerpo está de acuerdo con la premisa básica de la física actual: el universo está hecho de una sola sustancia, el asunto está en descubrir las leyes que la rigen. Una postura que se contrapone a la idea de Descartes, por ejemplo, quien planteó que había objetos de dos clases, por una parte, estaban los concretos, finitos, tangibles, y por otra, los espirituales, extensos, inefables, intangibles. Así que aceptar que la mente es un evento fisiológico está en línea con la ciencia actual, aun cuando hasta ahora la neurociencia ha sido incapaz de explicar lo insondable de la experiencia, no ha creado un modelo teórico que abarque todas las mentes concebibles ni ha resuelto el problema de la causalidad psíquica, pues la mente es anómala, es decir, tiene aspectos espontáneos y al azar que no se han logrado explicar mediante una ley universal, como la gravedad, por ejemplo.

 

Sin embargo, por ahora, son las mejores herramientas disponibles para explicar la conducta, de modo que se requiere un enfoque multidisciplinario. Y, en este caso particular, el psicoanálisis se enriquece con las explicaciones de la neurociencia, mientras la neurociencia gana un lenguaje nuevo para describir sucesos que antes le eran ajenos. Y algún escéptico podría decir:

 

-¿Todo suena muy bien, pero qué gana un psicoanalista en una sesión si sabe sobre neurociencia, verbigracia, a la hora de interpretar un sueño?

 

Le respondería:



-Lo mismo que un médico que conoce la ley de Laplace mientras trata la hipertensión arterial de un paciente en particular: no la ve, no la percibe, pero sí amplia su comprensión del asunto, y eso, a la larga beneficia a todos los hipertensos.


santiagobarrios

El psicoanálisis y el método científico

por Bloguero Oficial el 05-11-2011 02:03 PM - fecha de última edición 06-11-2011 07:04 AM

 

La idea de redactar este blog me surgió a propósito de un comentario que apareció en la pasada entrega de Pura Vida, la que titulé, Sobre el Psicoanálisis y la Medicina Basada en la Evidencia. Resulta que este amable comentarista, a quien le agradezco el esfuerzo de anotar sus reflexiones, un psicólogo que trabaja con la técnica EMDR, una estrategia psicoterapéutica con raíces psicoanalíticas, dejó entrever en su intervención la idea de que a causa de las dudas sobre la eficacia del psicoanálisis se había acumulado tanta evidencia durante sus ciento treinta años de historia, ya que todavía los científicos seguían poniéndolo a prueba, como si todavía no se hubiesen podido responder la pregunta de si era útil o no. Mientras que su disciplina, el EMDR, como ya anotamos, llevaba veinte años de estudio con buenos resultados, hasta ahora, claro está, y sería interesante hacer una búsqueda bibliográfica para conocer la calidad de esos trabajos. Entonces quedó en el ambiente la noción de que el EMDR era más definitivo, confiable, eficaz y predecible que el psicoanálisis, tan solo porque había cierto consenso en poco tiempo, mientras que era una debilidad psicoanalítica haber acumulado tanta investigación, con varias metodologías, como registros de casos individuales, muestras numerosas de pacientes empleando análisis estadísticos sofisticados de los resultados, al igual que imágenes diagnósticas, como la resonancia nuclear magnética, y otras metodologías que permitieron explorar la unidad psicosomática, ensanchando todavía más el conocimiento sobre la mente y su relación con el sistema nervioso central.

 

Así que no resistí la tentación de redactar este blog porque me pareció, más bien, que la situación era contraria: durante más de un siglo el psicoanálisis, como cualquier otro tratamiento vigente, se ha sometido a prueba en incontables situaciones por cinco generaciones de investigadores, saliendo airoso tanto del escrutinio estricto e imparcial del método científico, como de los dimes y diretes de sus detractores no tan rigurosos ni bien intencionados.

 

Entonces, pensando en qué le diría a este lector cuidadoso y dedicado, se me vino a la cabeza el ejemplo del ácido acetil salicílico. Según parece las primeras publicaciones sobre esta molécula derivada de la corteza del sauce, aparecieron hace más de dos mil años cuando Hipócrates describió sus propiedades analgésicas y antipiréticas, es decir, su capacidad de aliviar el dolor y bajar la fiebre. Pero solo a principios del siglo XIX se logró sintetizarla industrialmente, entonces Bayer la llamó, Aspirina. Y desde esa época aparecieron innumerables trabajos de investigación a lo largo y ancho del mundo sobre su eficacia y sus usos, incluso artículos publicados en los últimos dos años sobre su empleo en el tratamiento del síndrome antifosfolípidos y la reperfusión posiquémica. Por ahora, solo basta decir que la Aspirina sigue investigándose en el tratamiento de enfermedades complejas. Sin embargo nadie pondría en duda su eficacia. Más bien, con ella nació una línea investigación pujante que eventualmente dio origen al grupo de remedios conocidos como AINES, Antiinflamatorios No Esteroideos. Una familia farmacológica que comparte sus propiedades terapéuticas, y abarca moléculas tan conocidas como diclofenaco, meloxicam, ibuprofeno, nimesulida, celecoxib, en fin, el grupo cuenta con más de cuarenta miembros.

 

Pero como nada es perfecto ni completo en la vida, también de los AINES se originó el tristemente célebre, rofecoxib, llamado comercialmente, Vioxx. Remedio que debió retirarse del mercado en 2004, luego de acumular suficiente evidencia de que era más nocivo que benéfico. Todo sucedió luego de cinco años de ventas multimillonarias, ya que al principio, los pocos trabajos que existían indicaron que era útil. Podríamos decir, en esa época se consideraba que el Vioxx era la mano de dios en pastillas.

 

De modo que traje estos ejemplos sobre la eficacia de esos tratamientos, a propósito del comentario del lector amable que planteó la suposición de que la acción terapéutica podría establecerse con pocas investigaciones y en poco tiempo. Que con simplicidad se conocerían y se anticiparían los desenlaces de la totalidad de los casos. Una noción que está en línea con la idea de que todo lo novedoso es innovador, bueno, seguro, económico, útil, eficiente, desechable, amigo del medio ambiente. Pero no siempre es así, la diversidad humana implica respuestas únicas, reacciones personales, necesidades individuales. Por eso en el mundo hay espacio para toda clase de tratamientos.

 

Así que, de la misma manera en que el ácido acetil salicílico es un área de investigación activa desde hace más de dos milenios, mientras el Vioxx fue un desastre con cinco años de estudio desde que entró al mercado, un tratamiento que genera investigación, durante años, y años, indica que se trata de un área pujante del conocimiento, que se están ampliando sus usos terapéuticos porque ya ha demostrado su eficacia en otros campos, mientras que las novedades, en cambio, hay que tomarlas con cautela, dándoles tiempo para acumular experiencia y conocimiento sobre ellas, pues, que sean innovaciones implica que se desconoce mucho sobre su acción, su eficacia y sus efectos adversos.

 

En suma, le diría a este lector curioso y estudioso, que solo en una disciplina llena de vida y discusión constructiva hay investigadores que la consideran y la ponen a prueba de muchas maneras, aumentando la confiabilidad de sus conclusiones y su capacidad de predecir desenlaces. Lo que caracteriza al método científico es que se trata de una estrategia que siempre busca poner todo a prueba. De modo que con este blog quiero hacer una invitación a investigar más sobre nuestras disciplinas. Yo por mi parte, me dedicaré al psicoanálisis. En últimas, entre más amplio sea el diálogo en el mundo de la salud mental, mejor para todos, en especial, para los pacientes.

santiagobarrios

Sobre psicoanálisis y medicina basada en la evidencia

por Bloguero Oficial el 29-10-2011 08:48 AM - fecha de última edición 30-10-2011 07:45 AM



El afán de probar la eficacia de los tratamientos data de la Grecia antigua, de los tiempos de Avicena, y en el siglo XX hubo progresos enormes en este campo. En 1972 el doctor Archie Cochraine, epidemiólogo escocés, estableció criterios y un método para determinar cuál era la mejor evidencia disponible, y luego, en 1992, acuñó el término ‘medicina basada en la evidencia’.

 

Se trata una filosofía que busca tomar decisiones, ya sea entre los médicos, los empresarios o los creadores de las políticas de los sistemas de salud, apoyadas en la mejor evidencia disponible que el método científico pueda ofrecer, estimando los costos, riesgos y beneficios de los tratamientos. Información proveniente de trabajos de investigación estratificados según su calidad, lo cual determina qué tan confiables son sus predicciones sobre desenlaces, sobre los efectos de los tratamiento, teniendo en cuento que la medicina depende de muchos factores, como las apreciaciones personales sobre la calidad y el valor de la vida. Pero no hay que alarmarse, en resumen se puede decir que busca determinar la eficacia teniendo en cuenta las complicaciones, una estrategia que se ha extendido a la odontología, la enfermería y la psicología.

 

Pero, como es sabido, es imposible tener contento a todo el mundo. Aun cuando es la mejor herramienta disponible, tiene detractores y críticos. Aducen que hay investigaciones que no permiten clasificar a los pacientes al azar ni ocultarles en qué grupos están, como en los casos de la cirugía abierta de corazón y del psicoanálisis. Además este enfoque tiene implicaciones éticas, pues los grandes estudios, con los mejores diseños, son costosos, de modo que los financian la industria farmacéutica, por ejemplo, abriendo la posibilidad de conflictos de intereses. Y toma años ejecutarlos, así que cuando se publican pueden haber perdido relevancia. No soluciona el problema de cómo extrapolar conclusiones obtenidas en poblaciones diferentes y en épocas distintas, solo la calidad del diseño de cada investigación permite generalizar los resultados: las conclusiones de los trabajos provienen de muestras de pacientes, pero otra cosa muy diferente es aplicar este conocimiento al caso particular de cada cual, allí interviene la intuición y la experiencia del clínico. Por otro lado, no todas las publicaciones pueden consultarse, de por sí, el acceso a la información es limitado, creando un sesgo conceptual. Además, con frecuencia, los investigadores se abstienen de publicar resultados adversos, y los artículos pueden no ser una muestra representativa de todo lo que se ha escrito sobre algún tema en particular. Incluso algunos han considerado la medicina basada en la evidencia una herramienta al servicio de los poderosos, para manipular el ejercicio de la medicina, mientras otros insisten que es un esquema teórico limitado que solo acepta lo plausible, de modo que la medicina alternativa, por ejemplo, queda excluida.

 

En todo caso, el psicoanálisis es un tratamiento. Su objetivo es reducir síntomas, evitar que recurran, alcanzar un mejor funcionamiento social, mayor calidad de vida con más satisfacción y cambios duraderos. En suma,  trata de reducir vulnerabilidades y ensanchar fortalezas a través del desarrollo de la personalidad. De modo que la meta del psicoanálisis no es hacer gente feliz, se trata de que las personas enriquezcan sus capacidades para afrontar la vida.

 

Desde hace más de 100 años, desde los trabajos clásicos de Fenichel, Jones y Alexander, han aparecido publicaciones que miden la eficacia del psicoanálisis con diseños experimentales y muestras de casos. Hasta que recientemente Fonagy, con un enfoque que llamó ‘de puertas abiertas’, describió metodologías para hacer esta clase de investigaciones y desarrolló medidas de desenlaces para ello. Y cabe anotar que nunca he revisado un solo artículo de este tipo que no haya encontrado beneficios en el tratamiento psicoanalítico.

 

De modo que me pareció interesante consultar qué habría de nuevo en la medicina basada en la evidencia: llegaron a mis manos dos metanálisis, que los tengo ante mí en este momento. Se trata de una técnica estadística poderosa. Agrupa artículos que buscaron contestar la misma pregunta de investigación y que cumplieron con ciertos criterios metodológicos, de modo que permiten sacar conclusiones más confiables con respaldo amplio, como decía Copérnico, firme y constante.

 

El primero, publicado por Leischsenring y Rabung en el 2008 en JAMA, la revista de la Asociación Médica Americana, evaluó la efectividad de la psicoterapia psicoanalítica a largo plazo en trastornos mentales complejos y múltiples, crónicos y de personalidad, al igual que en trastornos depresivos y de ansiedad. Cabe aclarar que consideraron largo plazo más de 50 sesiones durante un año, de modo que el psicoanálisis siempre será de largo plazo, mientras la psicoterapia psicoanalítica podría ser de corto o de largo plazo. Entonces estos investigadores dedicados partieron de publicaciones que aparecieron entre 1960 y el 2008, y que estuvieran orientadas a medir el desenlace del proceso con medidas confiables de resultados y diseño prospectivo, mientras consideraron de menor calidad artículos retrospectivos, pues se basaban en los recuerdos, y descartaron los que incluyeron enfermedades médicas, las revisiones teóricas de la literatura y los reportes de casos individuales. Los investigadores consideraron el tamaño de la muestra, los síntomas mentales, el funcionamiento de la personalidad, las habilidades sociales, la estabilidad del resultado obtenido. 

 

Así, identificaron 23 artículos pertinentes con 1,053 pacientes en total, que en promedio hicieron 73.5 sesiones, y tuvieron un seguimiento de 93.23 semanas, en promedio. Y encontraron mayor efectividad del psicoanálisis en cuanto a la mejoría de síntomas y al funcionamiento de la personalidad que con las otras formas de psicoterapia. Además la mejoría tendía a ser más estable. En cuanto a los trastornos de personalidad, como el obsesivo compulsivo, el efecto fue grande, al igual que en los trastornos mentales crónicos, los complejos y los que tuvieron múltiples trastornos mentales, aun cuando en ellos fue un poco menor el efecto en cuanto a los cambios de personalidad. Y se observó mayor efecto, durante el tratamiento, y después de terminado, en cuanto a los síntomas, el funcionamiento de la personalidad y las habilidades sociales, al comparar el psicoanálisis con otras formas de psicoterapia, como conductista, terapia conductista dialéctica, familiar, de apoyo, psicoterapia psicoanalítica de corto plazo y tratamiento psiquiátrico, en especial en relación con trastornos de personalidad, de alimentación y otras formas mixtas de trastornos mentales. También incluyeron pacientes que utilizaron drogas psiquiátricas, según el caso, no porque se agruparan al azar, y al compararlos con los que recibieron solo psicoanálisis, se encontró que la magnitud del cambio era menor en el grupo que usaba psicofármacos. Hallazgo que por sí solo no puede atribuirse a los remedios, probablemente se relaciona con la patología mental de base, en todo caso, una inquietud que queda por contestarse en trabajos venideros. Por otro lado, estos resultados fueron independientes de la edad, el sexo, del psicoanalista, el protocolo empleado, de modo que la técnica psicoanalítica fue lo primordial para alcanzar estos efectos. En resumen, a los pacientes psicoanalíticos les fue mejor que al 96% de los que recibieron otros tratamientos, de manera que ofrece beneficios, claro, con un costo, pero los resultados robustos de este artículo muestra que sí es un tratamiento costo efectivo.

 

Y el segundo metanálisis en esta búsqueda sobre psicoanálisis y medicina basada en la evidencia, apareció en el 2009 en la revista de psiquiatría de Harvard. En él, Saskia de Maat y sus colaboradores trataron de responder la misma inquietud sobre su eficacia. Se basaron en artículos publicados entre 1970 y 2007, sobre pacientes adultos ambulatorios, es decir no hospitalizados, buscando medir la reducción de síntomas y los cambios en la personalidad, con seguimiento de los casos luego de terminado el tratamiento. Ellos buscaron trabajos que medían desenlaces con cuestionarios, pruebas psicológicas, entrevistas, artículos que utilizaron varios recursos para establecer el éxito de los tratamientos en personas con trastornos moderados, severos y mixtos, como trastornos de personalidad, depresión y ansiedad. Partieron de 742 artículos posibles, y solo cumplieron los criterios 27, con 5,063 pacientes. En ellos, el efecto de psicoanálisis fue mayor en cuanto a la reducción de síntomas mentales que a los cambios de personalidad.

 

Concluyeron que el psicoanálisis era efectivo, con efectos moderados y grandes, en el tratamiento de una gama amplia de trastornos mentales. Globalmente, el beneficio se consideró grande durante el tratamiento y el seguimiento, con eficacia sustancial que se mantuvo durante años, después de terminado el tratamiento. Además el beneficio se encontró tanto con psicoterapia psicoanalítica como con el psicoanálisis pleno, aun cuando el psicoanálisis resultó más eficaz en cuanto a cambios de personalidad, que las psicoterapias psicoanalíticas breves.

 

De modo que los 6,118 casos estudiados en estos dos metanálisis sobre la eficacia de tratamientos psicoanalíticos realizados en muchas partes del mundo durante los últimos cincuenta años, se unen a innumerables trabajos que concuerdan en la eficacia del psicoanálisis y en la favorabilidad de su relación costo beneficio, porque es útil.

santiagobarrios

Envejecer

por Bloguero Oficial el 16-10-2011 02:14 PM - fecha de última edición 16-10-2011 02:44 PM

 

Envejecer es natural, como nacer, crecer, reproducirse y morir. No hay nada raro en ello. Se trata de una serie de eventos inexorables, predecibles, comunes, que desde el punto de vista bioquímico podrían resumirse simplemente en la pérdida progresiva del agua; claro, al fin y al cabo, en un recién nacido más del ochenta por ciento de su peso es agua, mientras en un adulto la proporción baja al sesenta por ciento. Trasformaciones que se traducen en cambios evidentes: las canas, la calvicie y las arrugas, el efecto de gravedad sobre las proporciones corporales, aparece la presbicia, de modo que hay que alejar los escritos para poder leerlos, el oído ya no tiene el rendimiento de otras épocas, hasta los dientes cambian y las encías se retraen, el insomnio se vuelve habitual, la capacidad física y la resistencia al licor y el trasnocho disminuyen, se hace frecuente que los alimentos den gas e indigestión.

 

Pero también hay otras modificaciones que no son obvias. Indicando que el ser humano no está diseñado para vivir tanto, en las articulaciones aparece la artrosis, en los huesos la osteoporosis, mientras en el sistema cardiovascular, la arteriosclerosis, y aumenta la frecuencia de la hipertensión arterial, hasta el punto de considerarla otro cambio degenerativo, puesto que después de los setenta al menos tres de cada cuatro personas usan antihipertensivos. Además cambia el sistema inmunológico, se ha vivido lo suficiente como para que gran variedad de cánceres tengan la oportunidad de manifestarse, la próstata crece interfiriendo el dulce placer de orinar y aparecen las enfermedades metabólicas, como la gota y la diabetes, el colesterol se eleva. Así que el envejecimiento supone tratamientos variados, cirugías, partos y la menopausia, otras huellas que deja la vida en el cuerpo. ¡En fin, ya nada es como antes, nada, absolutamente nada es lo que solía ser!

 

La expectativa de vida en promedio estaba alrededor de treinta años antes del descubrimiento de la penicilina, en 1941, así como de las vacunas, de la construcción de acueductos y alcantarillados modernos, y de otras medidas de salud pública que ayudaron a disminuir la incidencia de infecciones, para tomar un solo caso. Y con el progreso de las diversas áreas de la prevención, el promedio de la expectativa de vida llegó alrededor de los ochenta, hasta el punto que ya no es raro saber de personas que superan los cien.

 

En 1956 apareció el libro de Hans Seyle. Un volumen con vocación de autosuperación, a donde, si mi memoria no falla, él introdujo al lenguaje común la palabra ‘estrés’. Se trataba un vienés que en 1945 inmigró al Canadá, luego de estudiar en París y Roma, y de haber sido médico en el ejército aliado durante la Segunda Guerra Mundial. Desarrolló la idea de que la vida era adaptarse a las circunstancias cambiantes del ambiente, a través de la acción de hormonas y el sistema nervioso central, de manera que el quid del asunto estaba en la flexibilidad para lograrlo, mientras la enfermedad y la muerte se presentaban cuando el sistema se agotaba, al hacerse rígido, indiferente a los cambios del entorno. Su planteamiento era un símil maquinal proveniente de la metalurgia, donde los metales tienen límite por fatiga del material, como el fuselaje de un avión, por ejemplo.

 

Sin embargo, por esa misma época Watson y Crick descubrieron la doble hélice del ADN y durante la segunda mitad del siglo XX se conocieron detalles sobre el funcionamiento de los genes. Si bien las circunstancias de cada uno intervienen en cómo se expresan, en este caso en cómo se envejece, verbigracia, lo más saludable es una dieta mediterránea, variada, aun cuando moderada: rica en fibra, con pescados, pollo, carnes de todo tipo, incluso de res, un poco de vino y de vez en cuando algo de ejercicio, media hora cada día, por supuesto sin fumar. De modo que los genes son una potencialidad tanto en la salud como en la enfermedad. Pero su posibilidades de expresarse son limitadas. Están dotados de mecanismos de regulación que los lleva a corregir errores de transcripción, y controlan el número de veces que se transcriben. En el hombre, como en cualquier otro mamífero, la reproducción de las células tiene límite, tiene final. Solo las células del cáncer son inmortales. Así que la senilidad de las células cumple una función biológica: beneficia a la vida manteniendo el orden, el funcionamiento y el equilibrio de los tejidos, entonces la muerte celular es el precio que se paga por la complejidad del cuerpo. Los genes no son rígidos ni perennes, cambiaron la vida eterna por una estructura flexible que perdura pasando a la siguiente generación. Desde el punto de vista biológico, lo primordial es la supervivencia de la especie, no la del individuo.

 

Así que, con los años, es común encontrarse a los viejos amigos de la familia que al saludarlo le digan, como si fuera buena noticia, como si le estuvieran echando una flor, que cada día se parece más a su papá, o a su mamá, según sea el caso. Además se empieza a tener noticias sobre la enfermedad y la muerte de conocidos, amigos y parientes.Tal vez lo más exigente del envejecimiento sea hacer consciencia de ello, la percepción de los cambios corporales; el sufrimiento, la angustia y la necesidad de superar los duelos que implica la pérdida de la juventud, al igual que los ajustes en la vida familiar y el desempeño laboral. 

 

No solo se trata de envejecer y morir en las mejores condiciones físicas. En la ancianidad el suicidio es común, la depresión y la desesperanza es frecuente. Claro que también se acompaña de olvidos, y hasta de demencia senil en algunos casos, tal vez otro mecanismo de defensa, otra medida para sobrellevar la senectud, el premio por una vida ordenada y llena de cuidados. De manera que la pérdida de la memoria también podría ser protectora.

 

En todo caso, la salud mental es crítica para enfrentar los desafíos de esta etapa, por ello la ancianidad también puede ir de la mano con la sabiduría y la habilidad de disfrutar de las cosas elementales, mientras duren.

 


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Sobre remedios naturales

por Bloguero Oficial el 23-09-2011 06:07 PM - fecha de última edición 24-09-2011 12:06 PM

 

No sé de donde surge la noción de que todo lo natural, ipso facto, es bueno, saludable, inocuo, incluso tiene algo de místico, altruista y hasta esotérico; en cambio lo industrial es artificial, nocivo, tóxico, deteriora el medio ambiente, obedece exclusivamente a los intereses mezquinos de capitalistas egoístas, tiene efectos colaterales y generalmente es mucho más caro. Casi a diario aparece un producto natural al que se le atribuyen usos terapéuticos y beneficios para la salud sin explicación farmacológica razonable. Se trata de productos con frecuencia difundidos mediante el voz a voz, que ahora, con el poder del correo electrónico y la Internet, ha incrementado su eficacia enormemente. En ocasiones, hasta con argumentos pseudocientíficos, como anécdotas de personas que mejoraron de tal o cual enfermedad, usando algún producto natural que apareció recientemente en el mercado. Claro que también existen los anuncios para promoverlos, de personas de autoridad, que trabajan, por ejemplo, en algún centro médico de nombre sonoro y prestigioso en Estados Unidos, naturalmente con comerciales, videos y literatura en inglés, incrementando notablemente su credibilidad, por puro efecto de la lengua extranjera. Y sin duda, también existen los remedios tradicionales, que pertenecen a la tradición popular, sin querer ofender a las abuelas, y que cuando esta costumbre es oriental y milenaria, le suma todavía más al prestigio rutílate de las hierbas medicinales.

 

Y, si bien es cierto que muchos remedios de eficacia reconocida, aquí me refiero a los pertenecientes a la medicina alopática, científica, occidental, tuvieron su origen en la naturaleza. También es cierto que muchas drogas nuevas obedecen a modificaciones en la bioquímica de moléculas ya conocidas, surgieron de procedimientos de alta tecnología sobre algunos sectores específicos, que afectan su acción, su excreción o simplemente sus efectos adversos. Por otro lado, en las últimas tres décadas, la industria farmacéutica ha invertido cantidades ingentes de dinero en busca de drogas novedosas en las selvas del mundo, tratando de encontrar nuevas moléculas, por qué como dicen los ambientalistas, es posible que la cura contra el cáncer exista en el fondo de la selva, pero en la práctica no han encontrado algo así. De manera que no todo lo que proveniene de la naturaleza, cura.

 

Por otro lado, uno de los problemas más complejos en el mundo de la investigación científica, es establecer la causalidad. De hecho, una de las variables centrales que se tienen en cuenta, cuando se investiga sobre la acción de los remedios, es separar qué tanto de su efecto se debe a la acción farmacológica del producto que se está estudiando, así como qué tanto se relaciona con el efecto placebo, es decir con la buena disposición de la persona hacia el tratamiento y, por último, qué tanto depende del azar, del hecho de que el paciente se iba a mejora de todas maneras, por razones de su propio metabolismo, más allá del efecto de la droga, de la acción psicosomática de la buena actitud; a pesar de los médicos, mejor dicho.

 

Y hora que lo pienso, al escribir estas palabras, caigo en la cuenta de que el método científico es la lógica más humilde que existe. Parte de la base de que la verdad no es dada para los hombres. De hecho, siempre calcula la probabilidad de estar equivocado. Además se apoya en la idea de que toda observación siempre está matizada por las limitaciones inherentes a las percepciones, que los sentidos y los intereses afectan decididamente la manera en que se construyen las representaciones del mundo, hasta el punto de llegar a creer que si dos eventos suceden al mismo tiempo, hay causalidad entre ellos. Como decir, si tal enfermedad mejoró mientras usó aquella substancia, entonces la substancia lo curó. En la práctica, todo el mundo sabe que establecer la causalidad de esta manera es muy riesgoso.

 

Por otra parte, cuando se encuentra un remedio que verdaderamente tiene acción terapéutica se pone a prueba, se estudia con muestras amplias, generalmente de miles de personas, y se experimenta con ellas en circunstancias muy variadas, se mide su eficacia y sus efectos adversos. Tal vez de aquí proviene la idea de que lo industrial es nocivo para la salud. Por el contrario, me parece que parte de la finalidad del método científico es hacer predicciones confiables, probabilísticas, de modo que alertar sobre el riesgo de efectos colaterales e interacciones con otras drogas, es lo responsable. De igual manera, es una temeridad ensayar productos de bioquímica desconocida, con acciones dudosas, efectos colaterales que no se han explorado, tan solo con el argumento de que son remedios naturales y por lo tanto deben ser inocuos o con presentaciones pseudocientíficos, de tradición o simplemente con testimonios anecdóticos de alguien que se mejoró por alguna razón.

 

De manera que no toda novedad es innovadora, mucho menos, mejor que todo lo que existió hasta entonces. Este es el caso clásico de Thomas de Quincey quien en el siglo XIX se volvió adicto al opio, porque era lo último para el tratamiento del dolor de muela y además, un producto completamente natural. Su lucha contra esta adicción tremenda, que le tomó la mayor parte de su vida, fue el tema central del primer tomo de su autobiografía, que publicó en tres entregas.

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Diez años después del Once de Septiembre

por Bloguero Oficial el 11-09-2011 11:57 AM - fecha de última edición 12-09-2011 09:22 AM



El once de septiembre de 2011 se conmemoran diez años del ataque terrorista de Al Qaeda a las Torres Gemelas en Nueva York, al Pentágono en Washington DC y la caída del avión en la zona rural cerca a Shanksville, Pensilvania, porque los pasajeros impidieron que los terroristas alcanzaran la capital del país. Eventos que tuvieron consecuencias duraderas y definitivas en la historia de Estados Unidos y del mundo, llenos de implicaciones económicas, políticas y sociales. Entre ellas la guerra de Afganistán, en busca de Osama Bin Laden, el líder carismático de esa organización paramilitar y yihadista, el ideólogo que planeó el ataque. Luego vino la de Irak, con el derrocamiento de su dictador, Saddam Hussein. Eventos acaecidos durante la presidencia republicana, es decir, conservadora, de George W Bush, con el respaldo decidido del primer ministro inglés, Tony Blair, y de los demás aliados de la Otan. Sucesos que los estudiosos de los asuntos geopolíticos ahora vinculan con los eventos que vinieron posteriormente en varios países musulmanes, en especial con los que propiciaron los tumultos y revueltas en Egipto, en Siria, en Libia.

 

Y para el ciudadano común y corriente también fue tremendo el impacto de este desastre. El objetivo del terrorismo. Al crear zozobra, un sentimiento general de vulnerabilidad, de incertidumbre, impone su ideología. La violencia y la crueldad contra la población vulnerable en el momento más inesperado, le da poder. Así que no requiere ejércitos numerosos, armamento sofisticado ni siquiera una patria, se ocultan con facilidad entre la población, suelen ser grupos minoritarios que buscan reivindicaciones políticas, religiosas y hasta económicas, como en el caso de los terroristas colombianos.

 

En Nueva York, murieron tres mil personas. Ningún diseñador anticipó, por ejemplo, que las Torres Gemelas podrían recibir el impacto de jets comerciales, de modo que sus estructuras no estaban diseñadas para eso, y colapsaron.

 

Y en Washington DC también hubo destrucción y muerte. Entonces se implementó un operativo de seguridad que incluyó la evacuación de civiles, mientras en los colegios reunieron a los niños, sin informarles lo que sucedía, pues la idea era que llegado el momento, los padres se encargaran de eso, los agruparon en salones desde donde luego los enviaron a sus casas, cuando consideraron que era seguro hacerlo. Momentos de incertidumbre y angustia, que me conmovieron porque mi hijo mayor, de doce años en esa época, estuvo allí, vivió los días iniciales después del ataque. Fueron horas llenas de miedo, en que estuvieron encerrados en sus casas, con la capital del país militarizada, mientras que los aviones de guerra no dejaban de sobrevolarla, y los noticieros narraban esta historia macabra y trágica.

 

Por otro lado, muchos se han preguntado qué lleva a una persona a semejantes actos de crueldad, incluso hasta el punto de inmolarse en el nombre de la causa. Mucho se ha dicho al respecto. Todo depende del caso por caso, de rasgos de personalidad psicopáticos severos que los llevan a vincularse con devoción a las causas terroristas.  

 

Einstein y Freud no fueron cercanos, se encontraron en una sola oportunidad, en 1927, en la casa del hijo menor de Freud, en Berlín, reunión sobre la que luego Freud escribió: él sabe tanto de psicoanálisis, como yo de física, de modo que pasamos un rato agradable. Luego intercambiaron cartas amigables hasta 1939. De ellas las más notorias, precisamente a propósito de pacifismo, fueron escritas en 1931 cuando la Liga de las Naciones, el precursor de las Naciones Unidas, una organización que se creó porque la humanidad repudió la destrucción y la brutalidad de la Primera Guerra Mundial, cuyo objetivo era erradicar las guerras. De modo que Einstein invitó a Freud, y su diálogo epistolar se publicó en 1933 bajo el título, El Por qué de la Guerra, que apareció en varios idiomas, excepto en Alemán. En ese país prohibieron su circulación, pues era una época convulsionada y estaban en tiempos de elecciones, los candidatos eran Thalmann, Von Hindenburg, quien salió electo y gobernó durante un año, y Hitler, que luego lo sucedió al lograr la mayoría en el parlamento, para ser canciller. Cabe anotar  que Einstein y Freud escribieron estas cartas barruntando que venían tiempos difíciles para la humanidad; sin siquiera imaginar la Guerra Fría, la amenaza del holocausto nuclear que acosó a la humanidad durante la segunda mitad del siglo XX.

 

Einstein le preguntó qué se podía hacer para proteger al hombre de la maldición de la guerra, si había alguna forma de prevenir, para que la humanidad se liberara de ese azote. Lo preocupaba que el desarrollo y el progreso aumentó la capacidad destructiva del hombre, después de todo, paradójicamente, fue él quien creó las bases teóricas para el desarrollo de la bomba atómica, aun cuando no participó en su construcción. Además le pidió a Freud que hiciera recomendaciones buscando soluciones más allá de las medidas políticas, judiciales y represivas. Sabía que allí había ansia de poder, lucha por la soberanía, el negocio de la guerra, así como los conflictos civiles, por razones religiosas o por reivindicaciones de cualquier otro tipo, como los raciales y los de clases. Además se preguntaba cómo era posible que las masas siguieran a los líderes hasta el extremo de padecer las consecuencias de la guerra, y hasta el sacrificio de sus propias vidas. Todo parecía indicar que el hombre estaba dotado de una lujuria por el odio, la venganza y la destrucción.

 

En varias oportunidades Freud escribió sobre este tema. En especial desde que empezó la Primera Guerra Mundial, seguramente porque tres de sus hijos combatieron en ella. Y estas reflexiones aparecieron entre otras publicaciones en el Porvenir de una Ilusión (1927) y en el Malestar en la Cultura (1930). Textos a donde detalló la noción de una tendencia instintiva, innata, hacia la destrucción, una nostalgia por lo inanimado, que él llamó pulsión de muerte o tánatos. Y que puede dirigirse hacia sí mismo, al enfermar, o hacia el mundo exterior, al hacer la guerra, por ejemplo.

 

De modo que en 1932 Freud respondió la carta de Einstein partiendo del supuesto de que todo radicaba en la oposición entre el derecho y el poder. Entre todos los animales, los conflictos de intereses, en general, se zanjaban con violencia, y en el caso del hombre, también sucedía, bastaba con que fuera un desacuerdo sobre alguna idea, por abstracta que fuera, como en el caso de una religión. Pero el derecho surgía de la unidad de los débiles, permitiendo dominar al más fuerte, el interés común generaría justicia. Una situación que también implicaba violencia, pero en este caso, de la comunidad hacia el individuo, con sentido solidario. Sin embargo el problema estaba en que los grupos tendían a desequilibrarse, a formar élites, de modo que siempre habría desigualdad, de una u otra manera, alimentando la pugna entre oprimidos y opresores.

 

Freud era escéptico. El ser humano había buscado la paz desde el Génesis, cuando se rompió en el antíguo jardín del Edén, entonces cambió la relación entre la gente, así como entre las personas y el ambiente. Así que desde tiempos inmemoriales se ha buscado la paz, muchos intentos se han hecho por alcanzarla, como la Pax Romana, durante el Imperio Romano. A Freud le parecía idealista la meta de erradicar las guerras. Y, como sabemos, la Liga de la Naciones fue otro intento fallido, pues precisamente en la época en que se escribían estas cartas, los acontecimientos creaban las condiciones para que la Segunda Guerra Mundial empezara en 1939, cuando Alemania invadió a Polonia.

 

En el inconsciente del hombre habría dos tendencias fundamentales: una erótica, que integra, construye, crea, vincula y otra, tanática, opuesta, que se gratifica en la destrucción y la agresión. Impulsos naturales que siempre están juntos. La supervivencia, por ejemplo, supone una faceta constructiva, al igual que cierto monto de agresión necesaria, de la misma manera que el amor implica lo erótico y cierta posesividad y dominación; y en el caso de quienes van a la guerra, hay toda clase de motivos, unos nobles y otros bajos.

 

De modo que nadie ha logrado desterrar la tendencia violenta, ni aún con las necesidades materiales resueltas, como en el caso del comunismo. Sin embargo, un grupo creciente de la población es pacifista. De manera que, al menos en teoría, existiría la posibilidad de promover el desarrollo de un sentimiento pacifista generalizado. Parecería que una educación equilibrada que considere el desarrollo emocional, personal, humano, de cada uno, junto con la capacidad de buscar satisfacciones equilibradas y constructivas, que tenga en cuentas las necesidades intelectuales y afectivas, dándoles la misma importancia, respeto y cuidado, que promueva la tolerancia por la diversidad humana y la capacidad de estar solos, sin fanatismo, xenofobia ni otras ideologías disociadoras. De modo que existe una postura en contra de la guerra, aun cuando todo sugiere que el impulso bélico es un fenómeno natural, en todo caso un número creciente de personas se conmueve con ella, con la muerte que trunca potencialidades, con las situaciones abyectas, denigrantes y abusivas que afronta la gente en esas circunstancias, con que conlleva el homicidio y la destrucción cosas valiosas. De manera que tal vez en la medida en que la cultura avance, domesticando al hombre, la humanidad viva un proceso que desarrolle un sentimiento pacifista en todos.

 

Una utopía. Pero nadie sabe qué pueda suceder, el ser humano es impredecible por su potencial destructivo y creativo. No puede decirse si es buena o mala noticia que el hombre sea la especie dominante sobre la Tierra y que la población siga creciendo, de manera que nuestra especie es exitosa biológicamente, y en este sentido predomina eros sobre tánatos.

 

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Midnight in Paris, una película de Woody Allen sobre narcisismo

por Bloguero Oficial el 26-08-2011 04:55 PM - fecha de última edición 26-08-2011 06:36 PM

 

Salí feliz del teatro, luego de ver Midnight in Paris, http://www.youtube.com/watch?v=I99slAjca5Y. Una película linda, divertida, con una historia interesante, llena de detalles. Recordé la sensación de leer los cuentos tardíos de Borges y de Cortázar, que, con los años, regresaron a formas más elementales de expresión, aun cuando más maduras y sofisticadas, que al final los hicieron todavía más eficientes a la hora de narrar. Y a Woody Allen, de setenta y seis años, le sucedió algo semejante: con el tiempo construyó una voz cinematográfica limpia, sencilla, elocuente, clara, aun cuando su carácter siguió allí.

 

Como siempre, el film empieza con los créditos sobre fondo claro escritos con letras clásicas, escuetas, y al ritmo del jazz. De hecho el título de la película alude a la relación perpetua que existe entre jazz y Paris. La muestra bella, interesante, acogedora, una obra de arte por reconocer en cada uno de sus detalles, el mejor lugar del universo, una ciudad llena de historia.

 

Y muestra divinamente le savoir vivre de los franceses, una expresión que se refiere al buen gusto, a la fascinación por lo bueno, lo cómodo y lo grato, una idea mucho más amplia y refinada que el tradicional don’t worry be happy, por ejemplo, por tener cierta responsabilidad social, después de todo, la cultura francesa también es producto de la Revolución Francesa y padecieron las dos guerras mundiales del siglo pasado. De modo que es un enfoque constructivo, muy cercano a lo que en psicoanálisis se denomina, lo erótico.

 

Por otro lado, como es típico en Woody Allen, toca temas psicoanalíticos, en este caso, el narcisismo. En la producción aparecen personajes con todos sus matices, desde sus presentaciones más infantiles, como el egocentrismo excluyente y la arrogancia, tan cercana a la estupidez. Pues este relato se desenvuelve en esa ciudad tan rica en todo sentido, que incluso es el lugar ideal para el pedante y toda la ostentación de la riqueza, porque si hay algo costoso, es la alegría parisina, la gaieté parisién suelen llamara.

 

Pero también toma el narcisismo como mecanismo de defensa: las imperfecciones de la cotidianidad, las frustraciones del aquí y el ahora, impulsan a refugiarse en los sueños y las fantasías, como la nostalgia por el pasado, tendencia que cuando predomina en la economía de la personalidad se vuelve el eje de las enfermedades mentales, al reemplazar la realidad externa por la interna, la del observador quiero decir. De modo que en Midnight in Paris, este aspecto es central, está presente en la añoranza del escritor del siglo XXI por la intelectualidad de París de principios del siglo XX, y Woody Allen, burlándose de esa ficción tan común y corriente, hace que los habitantes de la ciudad en 1910 sintieran nostalgia por la belle epoque, y estos a su vez, por el renacimiento, y así sucesivamente. A todos les cuesta trabajo sobrellevar la tozudez de los hechos.


Además hay elementos constructivos y adultos en el narcisismo, como el sentido del humor, la creatividad, incluso la convicción del artista de que tiene algo novedoso para aportar, que se justifica publicar su obra. También lo trata con respeto, como el amor por sí mismo que lleva a la persona a cuidarse, a vivir mejor, con más satisfacción y respeto por sí mismo y los demás. Y, como es natural, incluye su forma más inquietante y paradójica, el amor romántico: que es narcisista porque supone encontrar en el ser amado los aspectos idealizados por el enamorado, pero a la vez es adulto, porque al mismo tiempo se nutre de que la otra persona es diferente y autónoma, no es su creación personal, a lo sumo son complementarios, cuando las cosas van bien.

 

De modo que en esta película estupenda participa Owen Wilson, con un papel muy semejante a los que solía hacer Woody Allen, tal vez como si fuera su imagen en espejo cuando era joven, en todo caso su personaje es un intelectual atormentado, que vive a las puertas del éxito, sin lograr encontrarlo plenamente, y para quien la búsqueda del amor definitivo es el elemento central. Además, aparece en la producción Carla Bruni, que se presenta chic, hermosa y madurísima. Adicionalmente actuan en ella otros actores célebres como Kathy Bates, Adrien Brody, Marion Cotillard, Rachel Adams y Michel Sheen.

 

De manera que, Woody Allen propone en esta película que el encanto inigualable de esta ciudad hedonista es que cualquiera puede identificarse con ella en sus elementos más narcisísticos, ya sean infantiles o adultos, psicopatológicos o sanos, qué más da, se trata de un lugar único en el mundo que tiene algo para ofrecer a cualquier persona. En suma, el narcisismo está en la base de la capacidad de disfrutar y de vivir con satisfacción.

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Sobre calentamiento global

por Bloguero Oficial el 21-08-2011 08:11 PM - fecha de última edición 22-08-2011 08:45 AM

 

En la Tierra se han presentado varios eventos de calentamiento global a causa de la acumulación en la atmósfera de gases que produjeron efecto de invernadero. Durante el Cretáceo, la era geológica que terminó hace sesenta y cinco millones de años, cuando se extinguieron los dinosaurios tal vez a causa del impacto de un meteorito, hubo un pico térmico que se dio en un lapso de millones de años, de manera que no contribuyó gran cosa a la extinción de especies. Luego, hace cincuenta y ocho millones de años, entre el Plioceno y el Eoceno, sucedió otro episodio de esta clase: en esta oportunidad el cambio climático fue rápido y prominente, y a nuestro planeta le tomó doscientos mil años recuperar el equilibrio perdido.

 

Estos sucesos son llamativos porque sirven de modelo heurístico, de modelo para pensar sobre qué depara el futuro, para comparar, predecir, planear y tal vez hasta para corregir el aumento de temperatura global que impera en la actualidad, y se conoce desde 1990. Cambio climático que en esta ocasión se atribuye a emisiones de hidrocarburos, además parece ser el aumento más rápido y extremo de los últimos sesenta y cinco millones de años.

 

La hipótesis más aceptada es que entre el Plioceno y el Eoceno, durante algunos milenios la temperatura subió cinco grados centígrados debido al efecto invernadero que produjo el aumento en la concentración de bióxido de carbono en la atmósfera. Y luego creció su concentración en los océanos, hasta el punto de saturarlos y volverlos ácidos, factores que luego contribuyeron a que decayera el oxígeno disuelto en el agua, entonces se extinguieron entre el treinta y el cincuenta por ciento de las especies. Muchos animales y plantas, marinos y terrestres, migraron, se adaptaron o desaparecieron durante esta crisis climática. En aquella época toda la tierra conformaba un gran continente, llamado Panguea, que empezaba a fragmentarse originando los continentes actuales. En otras palabras, se conjetura que había bastante actividad en la corteza terrestre: se formaba el Atlántico Norte, había erupciones volcánicas en lo que hoy es Europa y Groenlandia, circunstancias que liberaron sedimentos de carbón, bióxido de carbono y metano, que en todo caso, es una molécula que también trasforma al final en bióxido de carbono. Se piensa que al calentar los océanos se descongelaron los depósitos de metano que yacían en sus profundidades, gas que también llegó a la atmósfera eventualmente. Por otra parte, sobre la tierra la temperatura alta produjo sequías e incendios forestales, aumentando todavía más la emisión de bióxido de carbono, al fin y al cabo, todas las formas de la vida son ricas en carbono. Mientras que en los polos, el hielo perpetuo se descongeló, dejando vastas cantidades de material orgánico expuestas a la descomposición, generando todavía más metano.


Construir conocimiento es un asunto costoso y arduo, exige dedicación y buena voluntad, el uso del método científico. Lo cual no es lo mismo que encontrar la verdad completa. En todo caso, son muy  interesantes las conclusiones que se obtienen con los experimentos elegantes del mundo de las ciencias duras, en este caso las geociencias, a través de investigaciones laboriosas y complejas.


Durante años, muchos científicos han estudiado muestras del fondo del mar. En la medida en que los sedimentos se depositan allí, atrapan minerales, restos de los esqueletos de animales marinos, huellas de la composición de los océanos desde hace millones de años, y la proporción de los diferentes isótopos de oxígeno presentes estos restos permite inferir la temperatura de las aguas en que esos organismos vivieron. Pero mucha información faltaba. El fondo del mar es rico en carbonato de calcio, la sal que se encuentra en las tabletas de antiácidos, y que se disolvió en el océano ácido durante el pico térmico del Plioceno Eoceno, entonces se redujo su concentración justo en las capas que corresponden con ese período geológico.  Adicionalmente los registros de carbono catorce de los restos orgánicos allí presentes, también se modificaron según lo que se esperaba sucediera en las zonas que correspondían con este pico térmico. Luego con esta información bioquímica se hizo un modelo matemático por computador para estimar la fuente, la cantidad y la duración de las emisiones que llevaron a este evento. Así se infirió que la concentración de bióxido de carbono en la atmósfera y el mar aumentó a un ritmo de dos petagramos por año, hasta eventualmente llegar a diez mil petagramos, unos veinte mil años más tarde.

 

De modo que de los sucesos del Cretáceo y del Plioceno Eoceno se concluyó que en general la vida tolera mejor los cambios climáticos lentos, tiende a adaptarse. Durante el último pico térmico, muchas especies, en especial de mamíferos, insectos y lombrices, se hicieron más pequeñas, tal vez porque esa modificación facilitaba disipar el calor, mientras otras variedades tuvieron la oportunidad de migrar, por ejemplo, algunas tortugas y animales con cascos. Así que para los mamíferos esta crisis fue una oportunidad que les aumentó la probabilidad de sobrevivir al abrirles nuevos nichos, dándoles mayores posibilidades para evolucionar y aumentar su diversidad, hasta que por último surgieron los primates y el ser humano, hace apenas unos ciento cincuenta mil años.

 

Por otro lado, se especula que si el calentamiento es rápido, las especies de plantas y animales no tendrían oportunidad de migrar y adaptarse, entonces desaparecerían.

 

Y el calentamiento global de la actualidad parece ser el resultado de las actividades humanas; además ha sido el más rápido de todos, sucedió durante la revolución industrial, es decir lleva un par de siglos, y, como si fuera poco, es el más extremo. La deforestación, junto con las emisiones de los carros y de la industria han elevado el bióxido de carbono atmosférico en un treinta por ciento. Anualmente crece nueve petagramos. Si esta tendencia persistiera, podría llegar a veinticinco petagramos antes de que las reservas de combustibles fósiles se agotaran. Los ecosistemas ya están reaccionando: la acidez de los océanos ha aumentado estresando la vida marina, como en el caso del deterioro de las barreras de corales, además algunas especies en tierra y mar podrían estar extinguiéndose, ya hay migraciones de plantas y animales, incluso con diseminación de pestes, mientras las barreras de las naciones y las ciudades limitan las posibilidades de movilidad en la actualidad; los glaciares ya se están derritiendo, y el nivel del mar sube, mientras en la tierra hay sequías e inundaciones, cambios en los patrones de lluvias.

 

En resumen,  el calentamiento global apenas empieza, y sus consecuencias son impredecibles, pero todavía hay oportunidad para modificar su curso. Al menos en teoría, extrapolar observaciones del pasado geológico de la Tierra permite suponer que habrá consecuencias si se mantiene, si la población sigue creciendo igual, si los países se desarrollan al ritmo en que lo hacen ahora. De aquí el dilema que esta situación plantea. Pero el escenario no es apocalíptico. El asunto está en utilizar los recursos naturales de manera razonable y estratégica, nadie quiere renunciar al progreso y el desarrollo hasta regresar al paleolítico. La idea es lograr desarrollo sostenible.

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Sobre la aventura de hacer mercado, despensa o abarrote, como dicen en Méjico

por Bloguero Oficial el 24-07-2011 06:31 PM - fecha de última edición 24-07-2011 06:52 PM

 

Condiciones climáticas, leyes de oferta y demanda, logística, defensa del consumidor, inflación y rutina tediosa del vivir doméstico, se asocian con hacer mercado, despensa o abarrote, como dicen en Méjico. Incluso para algunos es una maldición, un abuso, lo peor que puede sucederle a un ser humano.


Pero también es una aventura. Un mirada al espacio vastamente grande de las posibilidades culinarias, una diligencia que sería mejor enfrentarla con la mente en blanco, en busca de lo fresco, lo bello, lo interesante, del producto de estación. De modo que es una experiencia insondable como entrar a la biblioteca de Babel, de Jorge Luis Borges, pues se ve lo que hay, granos, condimentos, aceites, y demás, pero también el cocinero construye la imagen mental de lo que podría llegar a ser. De manera que una lista es inútil, jamás se cumple ni cubre las alternativas. Ayer, por ejemplo, encontré un pato canadiense, congelado, claro está, y una lata de arenques de Lituania, hallazgos inimaginables para mí.


Pero en general, los productos regionales son la mejor alternativa. Y a la hora de hacer turismo, es una manera excelente de conocer, no solo por la posibilidad de probar platos típicos. Para preparar una paella, por ejemplo, comprar el arroz valenciano y el azafrán en Miami cuesta la mitad que en Bogotá, información que habla de las diferencias económicas entre los países. Y no es baladí. Desde hace años, un criterio para valorar la salud de las divisas ha sido comparar el precio de la Big Mac en las diferentes naciones, después de todo, los ingredientes y sus otros costos deberían ser iguales en todas partes, si la economía fuera una ciencia exacta, claro está. De modo que hacer mercado también es objeto de discusiones académicas y políticas, hasta de tratados de libre comercio. Es una actividad tan vieja como la humanidad, hasta era objeto de trueque en la horda primitiva.

 

Y hace unos años, en una tarde interesantísima, por cierto, en el ambiente del Segundo Congreso de Gastronomía en Popayán, Colombia, hubo una mesa redonda a donde Kendon McDonald, crítico gastronómico escocés, adujo que el mejor lugar para hacer la despensa era la plaza de mercado. Que su ambiente vívido y costumbrista, incluso folklórico, era mágico. Un lugar lleno de productos típicos y tradicionales, desde los más convencionales, hasta los más insólitos, vendidos por personajes muy especiales. En todo caso, una experiencia tan local y natural como comprar langostinos vivos en la playa y, ahí mismo, prepararlos a la brasa. Como las frutas y verduras que se encontraban allí, sin ingeniería genética, con sabores de recuerdos de infancia. Además es posible encontrar en estos lugares mascotas, artesanías, carnes insólitas, una gallina sabrosa alimentada al natural, con maíz, por ejemplo, al igual que comidas típicas, como el espejuelo, un postre maravilloso. ¿Cómo olvidar los paseos con mi papá a comer lechona tolimense en la plaza de mercado del Espinal?

 

Por otro lado, en esa mesa redonda también estaba Roberto Posada García Peña, abogado, político, periodista y columnista en asuntos culinarios. Para él, el sitio más conveniente para el abarrote, era el supermercado. Confortable, con las garantías del mundo moderno: música de fondo, congeladores enormes y carros enrejados, además de productos homogéneos bellamente dispuestos y algunos empacados al vacío, en plástico transparente o en tetra pack, muchos ellos pasteurizados, y todos con licencia de las autoridades, código de barras, factores nutricionales y fechas de vencimiento. Y para terminar, a la hora de pagar en la caja, con puntos para descuentos y estampillas disponibles para adquirir desde una escoba hasta un televisor de plasma para empotrar en la pared de la alcoba. Cualquier cosa puede encontrarse en estos lugares, sin mencionar las conveniencias de la cercanía y del servicio a domicilio. En estos lugares enormes, inmaculados, que también los llaman, grandes superficies, puede encontrarse carnes de res y de cerdo de altísima calidad, así como de búfalo proveniente del Magdalena Medio, codornices inglesas y arroz salvaje, que viene desde las planicies de Minnesota. Sin olvidar los productos orgánicos que llegan de tierras lejanas, con frecuencia empacados en plásticos que toman cuatrocientos años en biodegradarse y que han consumido galones y galones de hidrocarburos en su tránsito hasta el consumidor final, el cocinero, para los fines de este blog. Además, como si fuera poco, ir al supermercado en un viernes por la noche, es un acontecimiento, es posible encontrarse con todo el mundo comprando alimentos y licores nacionales e importados camino a las tenidas con los amigos.

 

Y ahora una anotación nostálgica para recordar que McDonald y Posada, personajes entrañables de la historia culinaria colombiana, murieron prematuramente.

 

Pero también hay otras alternativas para mercar, digamos, lugares intermedios, sitios que no son plazas de mercado ni supermercados, o mejor, son ambas. Me refiero a lugares especializados, verbigracia, en carnes, con cortes especiales, como el mondongo limpio y precocido, así como charcuterías inverosímiles, a donde puede conseguirse desde paté campesino hasta salchichas suizas enormes. O las pesquerías, a donde es posible, y sin ser un magnate, conseguir atún rojo de Vietnam, pargo rojo del Mar Índico, langostinos de Indonesia, bacalao canadiense. ¿Y qué tal los mercados móviles? Sitios maravillosos que al mismo tiempo conservan el sabor de la plaza de mercado y el confort del supermercado: recorren la ciudad ubicándose cerca a la casa, aceptan tarjetas débito y crédito, tienen servicio a domicilio, cuentan con básculas electrónicas y computadores, a la vez que ofrecen productos regionales y estacionales.   

 

De modo que hacer mercado es una experiencia cósmica, al menos para los que no somos vegetarianos. Una etapa de la culinaria, tan placentera y llamativa, como el mismo hecho de sentarse a comer un plato magnífico, ya sea una puchero santafereño o unos mejillones con salsa de ajo y picante.  El gran deleite de mercar está en que el goce gastronómico empieza por la compra de los ingredientes, va mucho más allá de la receta y la técnica culinaria. Es una aventura.

 

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Jorge Amado (1912-2001)

por Bloguero Oficial el 16-07-2011 07:36 AM - fecha de última edición 16-07-2011 01:40 PM


La cultura brasilera del siglo XX fue variada y definitiva, forjó el carácter actual de ese gran país. En el campo de la arquitectura, por ejemplo, Oscar Niemeyer fue el arquitecto principal de Brasilia, una ciudad construida en la década de 1960 para ser la sede del gobierno nacional. Mientras en la música Antonio Carlos Jobim, Vinícius de Moraes, Joao Gilberto, entre muchos músicos más, participaron en el nacimiento de la bossa nova, estilo originado en la tradición brasilera, que también tuvo raíces en el impresionismo, en particular en Claude Debussy,  así como fuertes vínculos con el jazz, verbigracia, con Chet Baker y Stan Getz, mientras Frank Sinatra contribuyó a universalizarla, como en el caso esta versión de La Chica de Ipanema, http://www.youtube.com/watch?v=B2UYVvkpYRo&feature=related. En todo caso, el Brasil es multiétnico y pluricultural, como dicen los estudiosos de los fenómenos sociales. Y en el universo literario de ese país, es posible que Jorge Amado sea el autor más conocido, con varias publicaciones premiadas, algunas traducidas, obras difundidas mundialmente.

 

Su vasta producción literaria incluyó obras de teatro, con algunas tan populares que han sido puestas en escena por escuelas de samba en los carnavales, también cuenta con libros para niños, como El Gato Manchado y la Golondrina Sinhá y La Pelota y el Arquero, además publicó biografías, memorias y tal vez, si en su época hubiesen existido los blogs, habría utilizado este recurso para publicar los escritos maravillosos que conformaron Navegación de Cabotaje. Y entre numerosas novelas suyas, tal vez las que más me gustan, o al menos, las que más recuerdo son, Gabriela, Clavo y Canela, un rico cuadro del paso del modo de producción latifundista, una secuela colonial, al modo de producción industrial, con comunicaciones y educación, se trata de la llegada de la vida moderna al estado de Bahía de extensas plantaciones de cacao, y todo esto con el trasfondo de una historia de un amor que se degradó por exigir demasiado del vínculo, por no respetar su naturaleza, por transformar en dama a Gabriela, de piel de color canela y olor a clavo. Y no me sorprendería que alguna feminista de la actualidad encontrara molestos sus escritos. También me encanta, De Cómo los Turcos Descubrieron América, una obra tardía que me fascinó por su simplicidad, y Capitán de Altura, que trata sobre la búsqueda de la verdad absoluta, una trabajo que exige disciplina y buena voluntad, pero sobre todo, una alta tolerancia a la frustración.

 

Y la más célebre de sus obras fue Doña Flor y Sus Dos Maridos. En ella ilustró lo que Sigmund Freud llamó Disociación Madona Prostituta, la actitud de quien es incapaz de integrar la faceta tierna del amor con el aspecto sexual de la relación, de modo que esa persona no tolera la lujuria y la pasión por su pareja socialmente aceptada. Doña Flor fungía como directora de una prestigiosa escuela de cocina en Bahía, naturalmente, y se casó con Vadinho, un rumbero mujeriego que murió de repente, seguramente a causa de sus excesos. Con el tiempo, la viuda se casó con Teodoro, un cuarentón organizado y casero, aficionado al oboe, pudoroso, con quien llevaba una vida apacible, ordenada y algo aburrida. Entonces las añoranzas de doña Flor hicieron que regresara el espíritu de Vadinho: al principio, ella titubeaba, aun cuando había sido su esposo y extrañaba sus proezas sexuales, tanto como su presencia divertidísima, también luchaba por mantenerse fiel de cuerpo y mente a su nuevo esposo metódico y casto. Hasta que al final zanjó el dilema con una postura intermedia, los conservó a los dos, por una parte necesitaba la vida predecible que llevaba con Teodoro y, por otra, el deleite de estar con Vadinho.

 

Así que la obra de Jorge Amado hace parte del Bum de la Literatura Latinoamericana, mezclando realismo social, con heroísmo romántico del siglo XIX y las pasiones propias del melodrama. Además en ella hay temas que lo caracterizan, como su fascinación por la buena mesa, la navegación, los buenos amigos, la historia y la tradición bahiana. Su prosa es soleada, tropical, con sentido del humor, llena de detalles agudos sobre la condición humana. Y tal vez en esa época algunos contemporáneos de mi padre dejaron de leer sus libros por considerarlos comunistoides, pues narra aventuras de gente común y corriente, a la vez que denuncia la explotación de los trabajadores rurales en su amada región; abundan los desposeídos, en especial, campesinos, rameras, tahúres y vagabundos, así como políticos, profesionales, amantes y coroneles, es decir los propietarios de las plantaciones de cacao. Sin embargo con el reposo de la madurez, Jorge Amado cambió su concepción maniquea sobre el bien y el mal que al principio era absoluta, macartisaba, como solía suceder en esa época de lucha entre comunismo y capitalismo, para al final de su vida transformarse en la noción de que el bien y mal eran asuntos individuales, psicológicos, fruto de la voluntad y el carácter de cada uno.

 

Entonces Jorge Amado, como cualquier otra persona, fue producto de sus circunstancias. Nació en Bahía, hijo de un hacendado, pasó su infancia en Ilhéus, y estudió en la capital del estado, Salvador, a donde tempranamente trabajó en varios periódicos y empezó a participar de la vida literaria; publicó su primera novela, El País del Carnaval, a los dieciocho años. Un poco más tarde, a los veinte, se casó con Matilde García Rosa, y con ella tuvo a su primera hija, Lila. Luego se graduó de la Facultad Nacional de Derecho.

 

Pero así como la cultura brasilera floreció en el siglo XX, su historia durante ese mismo período también estuvo llena de conflictos y dificultades, con varios regímenes totalitarios y golpes de estado, hasta la dictadura militar entre 1964 y 1985 respaldada por Estados Unidos, según se dice por ahí, y que se interpreta como parte de la guerra fría en contra del comunismo. Desde entonces ha sido un país democrático, aun cuando todavía el pueblo brasilero teme a las ideas políticas de derecha, en todo caso, en la actualidad es una de las economías más grandes y dinámicas del mundo.

 

Así que Jorge Amado vivió y participó en esos tiempos convulsionados. Estuvo exiliado en Argentina y Uruguay. Y cuando regresó al Brasil, se separó. En 1945 fue electo miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, por el Partido Comunista Brasileño, a donde fue autor de la ley de la libertad de culto. Ese mismo año, se casó por segunda vez, en esa oportunidad con la escritora Zélia Gattai; dos años más tarde, nació João Jorge, mientras declararon ilegal su partido político y persiguieron a sus miembros. Entonces se exilió de nuevo, en esta oportunidad en Francia, de donde luego lo expulsaron en 1950, un año después de la muerte de Lila, su hija mayor. Por eso se trasladó Checoslovaquia, a donde luego nació su tercer hijo, en este caso una niña que se llamó Paloma. Hasta que en 1955 se alejó definitivamente de la política, sin dejar el Partido Comunista, claro está. Murió en Salvador, a los ochenta y nueve años, fue cremado y sus cenizas enterradas en el jardín de su casa, amaba su tierra.

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Ágora, una película de Alejandro Amenábar

por Bloguero Oficial el 01-07-2011 04:22 PM - fecha de última edición 01-07-2011 05:34 PM

 

Ágora era el término empleado en la antigua Grecia para referirse a la plaza pública de las ciudades estado, también conocidas como polis. Se trataba del espacio delimitado por edificios públicos y privados, con pórticos columnados, oficinas administrativas, baños públicos, en fin, era el punto de encuentro a donde sucedían todos los asuntos sociales, políticos y comerciales de la época.

 

De modo que no sorprende que allí transcurrieran los eventos de esta película, http://www.youtube.com/watch?v=RbuEhwselE0, situada en tiempos de crisis y violencia en Egipto, mientras fue provincia del Imperio Romano. Cuando Alejandría, su ciudad principal, estaba tutelada por el legendario faro y era la sede de la gran biblioteca a donde la intelectualidad luchaba por preservar el conocimiento milenario allí consignado. Que en este film se trató de un grupo representado por Hypatia –un papel interpretado por Rachel Weisz, un gran acierto, a mi manera de ver las cosas-, una brillante filósofa y astrónoma entregada al conocimiento hasta el punto de la castidad total. Sabia y virgen, excelente docente y amiga, una conversadora erudita y entretenida, hija devota, altruista, patrona considerada, una dama bella y valerosa, una mujer llena de virtudes que de no haber sido atea, y de no haber tenido una mente desarrollada, pudo ser beata. Entre tanto, los religiosos supersticiosos, y de todos los credos, por cierto, desencadenaron una cruenta revuelta en la ciudad, mientras Davo, el joven esclavo de Hypatia, la amó furtivamente hasta que al final se conmovió y la mató por piedad, en una suerte de eutanasia, podríamos llamarla, en lugar de permitir que los cristianos la lapidaran sin escrúpulos, como si esta fuera una práctica precursora del Auto Da Fe que vendría siglos más tarde, cuando la Santísima Inquisición ordenaría quemar a tantas mujeres acusadas de brujería y herejía, que, como dato curioso, es un vocablo que viene del griego heresis, que significa elegir. Así resumiría la acción de esta producción, de gran envergadura y despliegue técnico.


Pero lo más interesante de la cinta fue el nutrido cuadro que dibujó de la condición humana, en particular, de la incertidumbre que implica ser adulto, puesto que nadie posee la verdad ni puede predecir la totalidad de las consecuencias de las decisiones, así que no hay una alternativa superior a las demás, todo depende de las circunstancias. A lo sumo, las verdades son transitorias, pasajeras y parciales, de modo que verdad no es un ideal, una meta ni un valor.

 

Y Ágora muestra a un ser humano perdido y angustiado, que no sabía si Ptolomeo tenía razón al afirmar que el universo giraba alrededor de la Tierra, el centro del universo, o, si por el contrario, Aristarco estaba en lo correcto planteando que viajaba alrededor del sol. Tampoco sabía si nuestro planeta era redondo o plano. Mucho menos si el dios cristiano, cruel, rabioso y muy popular, era el único y el verdadero, si estaba por encima de las incontables deidades paganas, aun cuando también supersticiosas, además eran tiempos en que ya miraban a los judíos con recelo y rencor porque ejecutaron a Cristo, según la Biblia, claro está. Pero también eran momentos de lucha intestina por el poder político y militar, a donde los caudillos debían interpretar la voluntad del pueblo para mantener su hegemonía, a la vez que seguían en la gracia y el favor del emperador romano y sus huestes invencibles. Eran los siglos de los primeros cristianos, de los Doctores de la Santa Madre Iglesia y las discusiones bizantinas, la época en que se sentaron las bases para todas las religiones de la actualidad.

 

Así las cosas, el tema de esta película no pierde vigencia. Después de todo, casi dos mil años más tarde, luego de innumerables desarrollos científicos y tecnológicos, la verdad absoluta sigue eludiendo al ser humano, mientras que jamás en la historia hubo tantas religiones como en la actualidad. Y, como si fuera poco, se sigue asesinando por razones de fe y de poder.

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Conexión Purgatorio, la segunda novela de Alexandra Mora Hernández

por Bloguero Oficial el 17-06-2011 05:34 PM - fecha de última edición 17-06-2011 10:31 PM


Dos novelas es una producción literaria considerable, al menos desde mi punto de vista, pues apenas trabajo en la primera. Es por eso que decidí entrevistar a Alexandra Mora:

 

-Cuéntanos: ¿crees que vale la pena hacer literatura?

 

  -¡Claro que sí! La literatura es maravillosa, es una expresión de los sentimientos, las ideas, las aspiraciones, etc. La civilización progresó y comprendió, en el momento en que escribió, así fuera solo con caracteres cuneiformes. Luego durante siglos copió a otros autores, hasta que por fin con la imprenta abrió la posibilidad para que muchos crearan literatura. Entonces la humanidad se transformó por haber logrado la habilidad de difundir ideas por escrito.

 

-Poco después de que publicaras tu primera novela, ya tenías entre la cabeza esta, ¿acaso ya tienes un tercer proyecto literario entre el tintero?

 

-Los que nos expresamos en prosa o poesía, no nos detenemos un instante. Se puede escribir con diferentes personajes y circunstancias, pero siempre habrá una continuación. Y la creación toma tiempo, mientras coge cuerpo y toma forma entre la mente del autor. Me imagino que así sucede con las otras formas del arte. En mi caso, hago un mercado de ideas que monto en un carrito mental de situaciones, paisajes, personajes, notas, y cuando tengo la película de la obra organizada, empiezo a escribir. Por ahora, puedo decirte, que estoy terminando un libro sobre salud y bienestar que me encargó un importante hospital de Estados Unidos.

 

-Ahora un par de dudas para quienes no tenemos experiencia en el mundo de las letras. En primer lugar, desde el principio admiré tu disciplina, cuéntanos, ¿cómo construyes una novela, cuál es tu método literario?

 

-Muchas veces me encuentro ante la temible página blanca. Me esfuerzo, corrijo, leo, me desdoblo. Y así se va creando. Te confieso que es una verdadera lucha llegar al texto que deseo redactar. 

 

-Y, en segundo lugar, ahora que eres una novelista reconocida, ¿cómo ha cambiado tu vida?

 

-Pues muchas gracias por lo de “novelista reconocida”. Es poco lo que ha cambiado mi vida. Tal vez en algún sitio público, un aeropuerto, por ejemplo, alguien me reconoce, se acerca a hablarme y a darme sus impresiones sobre las novelas. Ahora dialogo con los lectores. Algunos sienten  curiosidad, cosa que les agradezco enormemente. Pero paso la mayor parte del tiempo en el consultorio y en la sala de cirugía, de modo que mi mundo sigue estable.

 

- Y una pregunta final: ¿Por qué escribes?

 

-Necesito expresarme, de lo contrario me asfixio. Me gusta escribir. Me entretiene. Me saca de la rutina. Me da la oportunidad de vivir otra vida al mismo tiempo; la de los personajes, porque los protagonistas y las historias recrean y divierten. Es una actividad que me distrae mucho.

 

¡Vaya esparcimiento!

 

Conexión Purgatorio es un trabajo de metaliteratura que podría tener raíces en la Divina Comedia. Las semejanzas son la prueba inequívoca. Primero en la geometría circular del Judeska y del averno literario de Dante. Además ambos protagonistas eran viciosos réprobos, aun cuando interesantes y no muy lejanos a nosotros, lo digo por lo vanidosos y crueles, testigos desolados del lamento de los condenados por toda la eternidad, de la dureza y la brutalidad del castigo divino, de las ásperas carcajadas de Lucifer. Hombres libres con alternativas que optaron por una sola y eliminaron y perdieron las demás, de modo que labraron sus propias perdiciones. Mikko Lecter y Dante cometieron pecados contra sus parejas, tuvieron amores desdichados y ellas, implacables les enumeraron los detalles de sus extravíos, les mostraron lo siniestro. Y no debería pensarse que acabo de escribir un eufemismo para cantaleta. Por último, Alexandra, como Dante, al final de la historia comprendió sin perdonar, de modo que también abrió la posibilidad de que su personaje principal se volviera virtuoso, así fuera pagano, podría renunciar a los placeres del mundo, entregarse a una vida rigurosa. Había esperanza, aun en medio de la condición humana.

 

Pero lo interesante de la metaliteratura, que en el cine y la música se llama remake, es la innovación. Esta clase de expresión artística no es una copia, un plagio, una imitación. Se trata de creaciones basadas en obras ya publicadas, y generalmente muy conocidas. Es como un juego en el que el usuario de la pieza artística deberá encontrar la identidad original.

 

Entonces Conexión Purgatorio sucede en el siglo XXI, no en el año 1300. Mientras Mikko Lecter recorrió el lugar intermedio entre la vida y la muerte de la mano de penitentes ejemplares, y de fama difundida, como Jackson Pollock, Pablo Picasso y Edgar Allan Poe, Dante, en cambio, viajó por el infierno de la mano de Virgilio. Y mientras Mikko Lecter era promíscuo y cínico, Dante no, solo desdeñó a Beatriz.

 

Por otra parte, esta es una novela escrita por una médica, de modo que está presente la unidad psicosomática: los avatares de Mikko Lecter se reflejan de manera decidida en el bienestar y la enfermedad de su cuerpo, según fuera el caso, si estaba aliviado o si sufría. La ameniza la música de The Rolling Stones, verbigracia, Satisfaction, http://www.youtube.com/watch?v=m6Ts8XS_UO4&feature=related. Y en ella hay tecnología de punta: la travesía por Judeska va comentada mediante twits enviados desde un BlackBerry. Un recurso tan novedoso, que todavía estoy en el grupo cada vez más pequeño de quienes no le encuentramos el encanto a Twitter. Por último, contiene un vaso comunicante, si me permite la jerga médica, con su primera novela, Nubes de Abril.

 

De modo que esta no es una obra vaga sobre supersticiones de bárbaros. Según Borges, Dante edificó el mejor relato que se haya alcanzado, y ahora Alexandra lo utilizó para trazar un nutrido cuadro de las contrastes del hombre actual. Me parece que es un libro sobre dialéctica. Sobre contradicciones del ser humano: la vida, lo bello, lo noble, lo elegante, lo fino, lo abstracto, por un lado, y la escatología, la enfermedad, la muerte, la degradación, por el otro. En suma, se trata de una invitación para regresar a lo elemental. Así que la doctora Mora es otorrinolaringóloga, novelista y, ahora, dantista.

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Richard Wagner, un láico nacionalista y feminista

por Bloguero Oficial el 03-06-2011 12:42 PM - fecha de última edición 04-06-2011 12:59 PM


La ópera Las Valquirias, de Richard Wagner, es una obra enjundiosa de contenido láico, nacionalista y feminista. Y fue el último montaje de la temporada que termina en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Con escenografía magnífica, y única, pues se trata de una máquina con secciones giratorias controladas por computador, sobre las que proyectan diversas imágenes; un equipo tan pesado y complejo que para operarlo los ingenieros debieron instalar nuevas vigas de acero bajo el escenario del teatro, para reforzarlo, obra que quedará para la posteridad, para escenografías venideras. Así que fue espectacular esa producción, claro, en el sentido yanqui, pues solo ellos son capaces de semejantes despliegues técnicos. Además fue una experiencia inquietante presenciarla por vía satélite en uno de los mil quinientos teatros de cine situados en cuarenta países a donde se transmitió en alta definición, no solo por su calidad, también porque quién entrevistaba a los artistas que participaron en la presentación, durante los intermedios claro está, fue el gran Plácido Domingo y además en el ambiente había cierto ánimo festivo puesto que James Levine, el director habitual de la orquesta del Met, celebraba cuarenta años de trabajo en esta institución prestigiosísima.  


Y Las Valquirias es una obra muy diferente a la ópera italiana, mucho más conocida, al menos por mí. Carece de coros nutridos y bailarines numerosos, predominan los monólogos y los diálogos extensos que narran en detalle las vicisitudes de los personajes, acompañados de piezas musicales muy exigentes para los intérpretes.


Esta ópera se trata de un relato basado en sagas nórdicas, raíz de gran parte de la narrativa occidental, como ya lo anotó Jorge Luis Borges, de modo que en esta obra, por ejemplo, pueden reconocerse varios cuentos y leyendas, entre otros los relacionados con la espada mágica de un héroe en particular, como en el caso de Ricardo Corazón de León.


En el primer acto, el ser humano envejece y muere mientras desconoce los designios del destino, está sujeto a las veleidades de los sentimientos, de modo que de cierta manera misteriosa tiene la libertad de construir su albedrío. Sieglinde le es infiel a su desagradable y cruel marido, Hunding, enamorándose del gallardo Siegmundo. Entonces el cornudo desafía al atrevido a un combate mortal. Entre tanto, esa pasión fulminante se realiza y ella queda embarazada, pero luego se viene a saber que eran hermanos gemelos.


En el segundo acto, se presenta un caso de deux ex machina -expresión grecolatina que se refiere a la intervención de los dioses en una obra de teatro y, por extensión, en la vida del hombre en general, como decir, los eventos humanos suceden por la mano divina-. Aparece Wotan, el dios principal, por cierto muy semejante al cristiano, puesto que era iracundo y castigador, creador de todo, o mejor, el padre de toda criatura viviente, incluyendo a las Valquiria, ocho guerreras invencibles. Así que este dios omnipotente le ordena a Brünnhilde, una de las valquirias, su predilecta, que ayude a Siegmundo a derrotar a Hunding, pues también lo adoraba y lo enorgullecía su bizarría de soldado.

 

Entonces aparece Fricka, esposa de Wotan, la diosa del matrimonio. Entre los bríos del combate conyugal que desata, un diálogo animadísimo y lleno de humor wagneriano, recrimina a su esposo, entre muchas cosas, por sus extravíos e innumerables desaciertos, por sus ausencias, mañas y en especial por sus incontables infidelidades, razón por la cual era el padre de toda criatura viviente. Hasta que por último, lo convence de que perderá su poder si contradice la ley, si defiende a Siegmundo, el amante, en lugar de a Hunding, el esposo legítimo. Y el marido dócil cede ante la lógica devastadora de su amada esposa. Apesadumbrado busca a la bella Brünnhilde para darle la contraorden: le instruye que respalde al desairado Hunding, en contra de Siegmundo, deberá hacer lo correcto preservando el hogar, castigando la infidelidad y el incesto. Pero llegado el momento, la valquiria desobedece, y Wotan se ve obligado a asegurarse de que se cumpla su orden: mata al hermoso Siegmundo durante el combate contra el desagradable Hunding.


Y el tercer acto empieza con la Cabalgata de las Valquirias, http://www.youtube.com/watch?v=3mmpcdNNMos, probablemente el aria más espectacular de todas. La interpretan ocho sopranos, mientras en la orquesta predominan los cobres. Se trata del apogeo de la tragedia y el motivo musical principal de la ópera, que, como un mal presagio, puede anticiparse desde el principio de la obra.


En este episodio final, Wotan está sentido con Brünnhilde. Lo desafió, le desobedeció, no mató a Siegmundo; con el agravante de que era su predilecta, a quién le confió sus secretos. Le contó sobre la soledad del poder absoluto, sobre cómo envidiaba la libertad humana, pues podían seguir a sus corazones, mientras él, como dios tutelar era ejemplar en todo, lo bueno y lo malo. Para él no había término medio. Las cosas eran todo o nada, estaba atrapado en el diseño que él mismo le había dado al universo. Si era bondadoso, debía personificar el concepto de la bondad pura, si era promiscuo, lo mismo, tenía que ser el que más fornicaba en la creación. Si era justo, debía ser el más recto. Si era envidioso, vano y ávido de poder y riqueza, debía ser el tirano más implacable de todos.

 

Y aún así, Brünnhilde lo desairó. Entonces ella suplicó, explicó, aclaró y reflexionó, pero su padre la castigó implacable, era intolerable su desafió, de modo que la condenó a ser humana: la expulsó del círculo sagrado de las Valquirias y, como en La Bella Durmiente, dormiría hasta que la despertara un hombre con un beso, además debía será ser ama de casa, como la Cenicienta. Tendría que entregarse a la maternidad, al igual que a las mil naderías y frioleras del vivir doméstico hasta envejecer y morir. Castigo que ella aceptó agradecida.


En suma, debo decir que me encantó esta ópera wagneriana. Que no la encontré tan exigente ni pesada para el espectador, como la había imaginado, además me pareció interesantísima su estructura cuidadosa y pulcra, tan ajustada a la tradición literaria alemana, en línea con Schiller, Goethe, Freud y, más recientemente, con Gunther Grass. Y asombrosa, por una parte, por el nacionalismo con que resalta la influencia nórdica en la cultura occidental, y por otra, al ser pionera denunciando la opresión sobre la mujer del siglo XIX, precisamente cuando tantos países en América y Europa se liberaron, cuando empezaron a diseminarse, como un incendio forestal, los ideales de libertad, igualdad y fraternidad.

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¡En caso de problemas, busque a la mujer!

por Bloguero Oficial el 20-05-2011 01:34 PM - fecha de última edición 20-05-2011 05:40 PM


“En caso de problemas, busque a la mujer”, era la consigna del detective de la obra teatral, Los Mohicanos de Paris, de Alejandro Dumas. El sagaz investigador partía de esta premisa si un hombre se salía de su conducta habitual, si había algo sospechoso, incoherente, inesperado y en especial si había escándalo, entonces razonaba que la probabilidad más alta era que en el origen de la anormalidad hubiera una dama, y solía decir en francés: cherchez la femme. Expresión que luego se volvió un dicho popular, además de sonoro y universal.  

 

Y Cherchez la femme no pierde vigencia. No hace mucho apareció Tiger Woods golpeado, con su hermosa camioneta destruida. Luego se vino a saber que había protagonizado una serie de episodios irregulares, con  varias mujeres, asunto que en aquella época se trató extensamente aquí, en Pura Vida.

 

El tema nunca pasa de moda. Desde hace unos años Julian Assange, el líder carismático de Wikileaks, venía publicando de todo, sin censura, hasta el punto que varios gobiernos y empresarios se vieron afectados por sus revelaciones en la Internet. Y de repente perdió el ímpetu, mientras dos suecas, ambas por encima de los treinta, lo demandaron por abuso sexual. Querellas que le acarrearon problemas jurídicos severos y limitaron sus posibilidades editoriales.

 

Así que esta expresión es pertinente en muchos casos. Tal como sucedió con Sammy Wanjiru. Un atleta keniano de veinticuatro años de edad y ganador de la medalla de oro en los juegos olímpicos de Beijing, a donde rompió el record mundial de maratón; de modo que Sammy era la esperanza de su país, y seguramente de su continente, para los olímpicos del 2012 en Londres. Pero resulta que falleció en estos días al caer del balcón en el primer piso de su casa en Nyahururu. Estaba solo con su esposa, Triza Njeri. Y la policía local considera dos hipótesis para explicar la misteriosa muerte: el suicidio y un accidente en un combate conyugal, tal vez una disputa por infidelidad o una reyerta por el dinero de sus premios.

 

Además los escándalos sexuales le interesan a todo el mundo, aumentan ratings y hace más complicados y costosos los divorcios. Arnold Schwarzenegger, por ejemplo, estaba en proceso de separarse luego de veinticinco años de matrimonio y cuatro hijos con María Shriver -sobrina de John F Kennedy, y no hay que perder de vista que esa familia es lo más cercano a la aristocracia en ese país-, todo parecía normal, seguía inmaculado su prestigio como estrella de cine en Hollywood y gobernador de California. Cuando de repente, se supo que hace unos diez años tuvo un hijo por fuera del matrimonio con una señora que trabajaba en su casa. Y no solo eso, que durante el último cuarto de siglo hubo varias quejas femeninas, en uno u otro momento, sobre sus abusos en la intimidad. En todo caso, información que seguramente no lo beneficia ahora, ni nunca.

 

Por otro lado, la dirección del Fondo Monetario Internacional, uno de los cargos que más poder conlleva en el mundo, tradicionalmente ha estado en las manos firmes de economistas europeos. Pero luego de que Dominique Strauss-Khan renunció a ese puesto, y seguramente a sus aspiraciones a la presidencia francesa, se supo que hay mucho interés en transformar la cúpula del poder de ese organismo, en especial en esta época convulsionada de negociaciones entre países de la Unión Europea. Mientras que, como todos vieron por televisión, a Strauss-Khan, le dieron el beneficio de la casa por cárcel. A sus sesentaidos años, cursando su tercer matrimonio -con Anne Sinclair, una periodista reconocida, también de la crema y nata yanqui-, lo sorprendió el infortunio cuando una empleada del lujoso hotel a donde se hospedaba en Manhattan lo acusó de tocarla con brusquedad en pos de sexo oral en contra de la voluntad de ella. Se trataba de una afroamericana de apariencia inofensiva, de treintaidos años, que vivía en el Bronx con su hija de quince.

 

¡Es como si en estos días se hubiese presentado un brote epidémico de casos poco ejemplares!

 

Pero la fascinación con historias de mujeres que someten, mutilan, destruyen y matan hombres, es un tema recurrente, al menos en la cultura occidental. Hasta en la Biblia hay casos. Según el Antiguo Testamento, Judith era una viuda hebrea, bella, educada, piadosa, de celo religioso y pasión patriótica. Durante la guerra entre Israel y Asiria ella se enteró de que Holofernes, el general invasor al mando de las tropas de Nabucodonosor, estaba subyugado por sus atributos. Entonces descendió a la ciudad amurallada, sitiada en ese momento. Y al llegar, engañó al gran estratega simulando estar enamorada de él. Mientras él, convencido de su encanto personal, la invitó a su tienda de campaña, a donde ella lo emborrachó sugiriéndole que cedería a su galantería. Cuando por fin el soldado experimentadísimo se quedó dormido, lo decapitó. Entonces la confusión se apoderó de los invasores, y triunfó el pueblo israelí.

 

Así que el poderío de las mujeres frente los hombres es otro tema esencial del ser humano, junto con el amor, la vida y la muerte. O al menos, la narrativa occidental toca esos asuntos desde sus inicios. La Ilíada, el poema épico de Homero, gira alrededor de la ira del gran Aquiles, hijo del rey Peleo y Tetis, que se originó en la afrenta de Agamenón, quien al ceder a Criseida, esclava de Agamenón, le arrebató al guerrero su parte del botín, la joven sacerdotisa Briseida. Por esta razón Aquiles se retiró de la batalla y aseguró que solo volvería cuando el fuego troyano alcanzara sus propias naves, entonces le pidió a su madre que convenciera a Zeus para que ayudara a los enemigos. Y transcurrieron nueve años de guerra entre troyanos y aqueos, hasta que un día se desató una peste en este campamento, entonces Calicante vaticinó que no cesaría hasta que Criseida fuera devuelta a su padre, Crises. De modo que la ira de Aquiles solo terminó al reconciliarse con Príamo durante el funeral de su hijo Héctor, su gran adversario.

 

De nuevo, cherchez la femme.

 

Luego vino la Odisea. En ella Homero narró los sabores y sinsabores del regreso de Odiseo a su casa en la isla de Ítaca luego de la guerra de Troya. Después de diez años de travesía por fin se reunió con su hijo Telémaco y se encontró de nuevo entre los brazos mimosos de su esposa, la fiel Penélope. Y este héroe triunfó por su astucia, inteligencia y la ayuda de la sabia y justa Palas Atenea, hija de Zeus. Solo así logró escapar a las innumerables tentaciones, desafíos y artilugios, como el canto de las sirenas, que enloquecía a quien lo escuchara. Artimañas que le plantearon los dioses para distraerlo de la senda correcta hacia su hogar.

 

¿Y quién sabe cuántas desastres de esto tipo se pudieron evitar leyendo con detenimiento a los clásicos, aún en el siglo XXI con todos sus progresos?

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Trece Preguntas al Amor, de Alejandro Corchs

por Bloguero Oficial el 05-05-2011 06:42 PM - fecha de última edición 05-05-2011 06:55 PM


Notas para el conversatorio con el autor de este volumen en el marco de la 24ª Feria Internacional del Libro de Bogotá.

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El matrimonio de William y Kate

por Bloguero Oficial el 27-04-2011 12:20 PM - fecha de última edición 27-04-2011 01:48 PM


En Colombia no hay realeza. Pero, al igual que en otros paises, sí hay interés por las vidas privadas de las celebridades, y ahora, por el matrimonio de William y Catherine. Y no creo que se trate de un tema cultural. A principios del siglo XX Gran Bretaña controlaba el veinticinco por ciento de la población y la tierra, por eso se llamaba el Imperio Británico, y los más chovinistas le decían caput mondi, la cabeza del mundo, como se referían a Roma hace más de dos mil años; así que el setenta y cinco por ciento de la humanidad no tiene esa tradición, y según puede verse por los ratings crecientes de los noticieros anglófonos casi todo el planeta está fascinado con la boda real, se esperan dos billones de televidentes y mil novecientos invitados. Un evento lleno de medidas de seguridad porque las autoridades saben que es un blanco suculento para el terrorismo.

 

Muchos hacen cábalas. Se especula sobre la lista de la concurrencia y el vestido de la novia, cualquier cosa es objeto de conjetura, los arreglos florales para Westminster y el tañido de las campanas, todo es motivo de reflexión cuidadosa, el diseño de la vajilla y la música. Que empezará por una fanfarria a cargo de la banda de la caballería, la más tradicional, y luego intervendrá el coro de niños de la abadía, junto con la Orquesta de Cámara de Londres, aun cuando hay indicios de que también podría haber ritmos pop, pues hasta Elton John está invitado y el anfitrión de la fiesta será Harry, el hermano menor y el padrino de William, un hombre mundano y de ambiente.

 

Así que lo light es respetable y universal. Los símbolos y las ceremonias son indispensables. Y en especial estas ocasiones gratifican la necesidad humana de fugarse de la realidad apremiante en busca de fantasías y ficciones. Pero además hay algo pragmático, un elemento que revivió el debate sobre el porvenir de la monarquía.

 

Muchos están a favor de preservarla por razones sentimentales, de tradición: las raíces del linaje de los Windsor pueden rastrearse mil doscientos años hasta los primeros monarcas sajones. Forman parte de la historia y la identidad británica. Por otra parte, los países que fueron colonias, y ahora son democráticos, no quieren a la realeza involucrada en sus asuntos, en especial Australia y Canadá. Adicionalmente, contribuyentes ingleses se oponen porque cada año les cuesta ochenta millones de dólares sostener el estilo de vida de la familia real y otros cien millones mantener su esquema de seguridad; además no son rentables, ni siquiera como atracción turística, si se comparan con Legoland, por ejemplo, que aun cuando cerca de Buckingham, recibe más turistas y el caso de Versalles, en París, es todavía más drástico, porque tiene muchísimos más visitantes y es un edificio, el pueblo francés no sostiene las ostentaciones de una familia aristocrática. En suma, los consideran un anacronismo feudal.

 

Así que esa monarquía es otra paradoja de la democracia. Perdura en un sistema político que considera iguales y libres a los hombres y las mujeres, en un modelo de gobierno que no diferencia raza, credo ni la afiliación política que se profese. En Gran Bretaña se tolera y se adora a la monarquía, aun cuando su vida suntuosa y privilegiada no representa al pueblo.

 

El príncipe William es el personaje más fotografiado en la historia. Es el segundo en línea para ser rey, luego de su padre, el Príncipe Carlos. Es hijo de Diana Spencer. Nieto del Príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, que se hizo Duque de Edimburgo al casarse con la Reina Isabel II hace más de sesenta años, y hace tres celebraron sus bodas de diamante.

 

En cambio Catherine Middleton proviene de la parroquia de Bucklebury y, según los expertos en heráldica, su antepasado más ilustre es el general George Patton. Es decir, es alguien normal.

 

Y el noviazgo de la parejita, aun cuando sinuoso, también fue común y corriente. Lo cual da tranquilidad a los que buscan indicadores de buen pronóstico para esta unión, teniendo en cuenta que la probabilidad de éxito en el primer matrimonio entre jóvenes está cerca al cincuenta por ciento. Es como lanzar una moneda al aire.


Los novios dan popularidad de la corona. La hacen más humana, más como cualquier otro mortal, lo cual es importante en el siglo XXI cuando la supervivencia de la monarquía depende más de los ratings que de la fe y otras supersticiones que respalden su autoridad. Además William es heredero del carisma, el sentido común y el afecto que el pueblo inglés tiene por su madre devota, que murió prematuramente, una mujer notable a quien todos la han extrañado en esta ocasión histórica. Incluso algunos piensan que llegado el momento sería un rey bacano –y no exagero, cool, fue el adjetivo que utilizó la comentarista en el noticiero-.

 

En cambio el público percibe al príncipe Carlos elegante y de buenas maneras, distante y apocado, elitista y mal marido, nadie olvida que se casó con la impopular Camila Parker luego de un divorcio escandaloso. Así que si las cosas siguen igual, con facilidad podría llegar a ser Carlos El Último.

 

En fin, todo indica que vienen tiempos interesantísimos para los Windsor. Por lo demás, puedo afirmar con tranquilidad que es más cómodo, seguro y económico contemplar por televisión lo que Freud llamaba “el narcisismo de las pequeñas diferencias”, el tratamiento reverencial que algunos reciben, aun cuando he de confesar que me habría gustado probar la comida y degustar los licores de ese acontecimiento que será la fiesta del siglo según los comentaristas, incluyendo a la bella Jane Seymour, a quien no le han pasado quince minutos durante estas tres décadas. Y así los curas insistan en que lo principal es el sacramento, es seguro que esta será una juerga magnífica.

santiagobarrios

El luto y la fisiología

por Bloguero Oficial el 14-04-2011 05:57 PM - fecha de última edición 15-04-2011 09:42 AM


Iba en un taxi escuchando Amor Prohibido de Tito Cortés -para quien no está familiarizado con esta canción magnífica le sugiero consultar este link: http://www.youtube.com/watch?v=9Q9ALrznacc-, una feliz coincidencia porque en esos días redactaba este blog sobre lutos. Y los duelos ante las pérdidas no son solo amores desdeñados. Tampoco son frivolidades. Siempre se está avocado a confrontar adversidades: desde la juventud y la salud que se van, hasta desgracias de todo tipo, ataques terroristas, guerras, terremotos, un tsunami, en fin, toda clase de eventos desdichados. Sucesos que sorprenden y desorientan. Acontecimientos que nadie quisiera padecer, pero que no se pueden evitar. Así es el infortunio.

 

Sin embargo, la mayoría se recupera de las experiencias traumáticas. Hasta el punto que alguna vez, en una entrevista radial, alguien me preguntó cuál era la importancia de las implicaciones psicológicas de las pérdidas cuando la realidad concreta era tan apremiante, por qué preocuparse por sentimentalismos. En la actualidad hay gran interés en descubrir maneras de hacer gente más tolerante a las vicisitudes, en especial en colegios y universidades, en las fuerzas armadas y en el mundo corporativo. Así que se busca la fisiología de la adaptación a la tozudez de los hechos, la clave genética y los neurotransmisores que intervienen en el estoicismo, tratando de construir programas que vacunen contra la desgracia, incluso desarrollar pruebas de laboratorio para identificar a quienes serían más vulnerables y eventualmente, drogas que promuevan la capacidad de afrontar el duelo. Incluso el ejército de Estados Unidos inició un proyecto para las tropas y sus familias en pos de sobrellevar mejor los desenlaces adversos, un programa que cubre a más de un millón de personas, y se considera la intervención psicológica más grande en la historia.

 

Desde principios del siglo XX se estudia la elaboración del duelo, empezando por las publicaciones de Sigmund Freud. Se trata del proceso psicológico que recupera el afecto y el interés que una vez estuvo ligado a aquello que ya no está, los mecanismos que restauran el equilibrio emocional frente al desastre, la capacidad de asumir los avatares para regresar a la habitualidad luego de un evento infausto. Es la elasticidad requerida para superar el sufrimiento aprendiendo a partir de la experiencia, construyendo alternativas y oportunidades para seguir adelante con satisfacción. Aun cuando de todas maneras, no es posible superar la infamia y quedar incólume, como si nada.

 

  Las personas tienden a adaptarse, y luego la vida regresa a su curso normal. La mayoría supera la crisis con solvencia, a cambio de cierta sabiduría y experiencia, tal vez hasta desconfianza y escepticismo, pero nada grave que haga imposible la vida en comunidad. Así que la tristeza es normal durante el luto, diferente de la depresión persistente, ya que la mayoría no se queda estática en la melancolía. Hay una tendencia al equilibrio, verbigracia, entre sobrevivientes al abuso sexual, al once de septiembre en Nueva York, a la epidemia de SARS en Hong Kong, a la guerra en Bosnia, a los afectados por el huracán Katrina y seguramente a los damnificados del invierno prolongadísimo en Colombia. Al principio son frecuentes las alteraciones del sueño, con ansiedad y memorias traumáticas intrusivas, pero unos meses después, esos síntomas solo perduran en un diez por ciento de las personas. Además hay otras maneras inconscientes de negociar con la nostalgia, otras estrategias para superar el luto: algunos optan por la manía -es decir, las percepciones grandiosas de sí mismo, los pensamientos omnipotentes, ríen, parrandean, en fin, conductas que en otras circunstancias se tomarían como formas malignas del narcisismo-; además hay quienes reprimen los pensamientos negativos y las emociones, actuando como si nada; pero también otros se vuelcan en actividades reparatorias como el heroísmo, el altruismo y otras acciones comunitarias, las prácticas religiosas, por ejemplo. Además se confirmó una vez más que los desastres en la infancia dejan secuelas en la personalidad del sobreviviente, como en el caso del personaje de Gabriel García Márquez a quien nada importante le sucedió en su vida luego de que su mamá murió cuando tenía ocho años. Así que este problema legítimo de investigación plantea el tema arduo de cómo se diferencia una respuesta normal de una anormal, junto con las dificultades enormes de hacer ciencia a partir de la conducta humana.

 

Entonces vinieron estudios de imágenes de alta tecnología del funcionamiento cerebral de quienes padecían. Trabajos que además revelaron que la experiencia del dolor emocional se acompañaba de la activación de las regiones a donde se procesaba el dolor físico. Así que el dolor emocional era tan real, tan orgánico, como el físico. Estudios que además se acompañaron de la búsqueda de marcadores genéticos y de encuestas, partiendo de la base de que hay factores bioquímicos, de conducta y ambientales implicados en el duelo normal y anormal. 

 

Y desde el ángulo de la fisiología se encontró que ante una amenaza, el hipotálamo -centro cerebral que integra el sistema nervioso con el funcionamiento del cuerpo a través de diversas hormonas- generaba una señal de alerta -la hormona liberadora de corticotropina-, cuyo efecto era preparar el cuerpo para luchar o huir, elevando la liberación de cortisol en las glándulas suprarrenales. Sin embargo, si el nivel de cortisol persistía alto, lesionaba los órganos, y hay innumerables enfermedades vinculadas al estrés, que en el caso particular del cerebro afectaba el hipocampo y la amígdala, regiones ligadas a la memoria y los afectos. Además había una serie de moléculas, como la DHEA –dehidroepiandrosterona- y el neuropéptido Y, que actuaban en contra de las hormonas del estrés, eran protectoras, atenuaban la aflicción.

 

Aun cuando falta mucho por descubrir sobre la bioquímica de la gallardía, en un experimento con soldados yanquis con niveles elevados de neuropéptido Y, toleraron mejor los ejercicios bajo presión psicológica; rasgo que también se relacionó con un menor riesgo de trastorno por estrés postraumático. Por otra parte, la proteína DeltaFosB protege a los mamíferos, incluso al hombre, del sufrimiento que genera el aislamiento, la soledad, el sentirse amenazado por otro miembro de la misma especie, y funciona activando un grupo de genes para desencadenar la síntesis de proteínas que moderan la ansiedad; molécula que además se ha encontrado más activa entre los aguerridos, mientras está disminuida entre los deprimidos. Por otro lado, hace poco se creyó que el gen 5HTT estaba en la base de la tolerancia a la frustración, que predominaba en quienes parecían tener mayor resistencia a la depresión, hasta el punto que prometía una prueba comercial para detectarlo y predecir la templanza; sin embargo, pronto vino la desilusión -lo cual es común cuando se intenta atribuir conductas complejas a un solo gen-, hoy se sabe que la psicobiología del arrojo es independiente de este gen.

 

Así que una interacción compleja entre neurotransmisores y hormonas es lo que llamamos ansiedad, angustia y estrés, en todo caso, un penar que moviliza a quien la padece, a la vez que, el ascetismo también es un fenómeno bioquímico complejo. Entonces, tal como sucede siempre con lo psicosomático, el salto cualitativo de la neurofisiología a la experiencia personal, es enorme.

 

Y sucede que, de todas maneras, alrededor del diez por ciento de las personas quedan sumidas en la melancolía. La capacidad de elaborar duelos también es una conducta que se aprende desde la infancia más temprana en relación con los padres y el medio ambiente, a donde la biografía de cada uno tiene mucho que ver con el desarrollo psicológico, con la construcción de la madurez. Además los lutos del presente se elaboran según los pasados, así que la vida adulta parecería ser un constante ensanchar la capacidad de tolerar y negociar con la adversidad, después de todo, el tiempo pasa, las circunstancias cambian, envejecemos, la probabilidad de enfermar aumenta y la única condición para morir es vivir. Como todo el mundo sabe: una cosa es prepararse para la muerte de un ser querido, y otra, vivirlo en la práctica. Además es una meta muy, muy, lejana que la industria farmacológica del porvenir logre desarrollar drogas que favorezcan la bioquímica de la bizarría y no se ha encontrado una sola estrategia que aumente preventivamente la tolerancia a la adversidad. Solo hay tratamiento psicoanalítico para los trastornos del duelo, parafraseando a Freud, para quienes enfermaron recordando.

 

Así que el infortunio siempre nos asaltará, pero no hay que echarse a la pena por eso.

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Acerca del autor
  • Soy psicoanalista, médico, docente, cocinero y tengo aspiraciones literarias. Así que he publicado artículos técnicos y de difusión, al igual que columnas y editoriales, un libro de cuentos y, por supuesto, blogs. Como es fácil suponer, mis áreas de interés giran principalmente alrededor de la salud mental, y en algunas oportunidades, de la medicina, incluso de la biología. Desde esta óptica comento eventos variados, algunos de actualidad, así como del cine y la literatura, la buena mesa, la ciencia y la neurociencia, en fin. En resumen, creo que Pura Vida trata de avatares de la vida común y corriente.
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