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"Santa María, la fiesta de la muerte"

por el 22-01-2012 10:14 AM - fecha de última edición 22-01-2012 10:20 AM

estocada de torero.jpeg“La virgen debe estar horrorizada en el paraíso, que festejen bajo su nombre, en una plaza, una fiesta de sangre.”

 

Aún no comprendo muy bien el placer de la gente al ver la sangre correr por la arena. No entiendo el goce morboso de ver como un toro vomita litros y litros de sangre. Existe una delectación injustificable de un puñado de gente que festeja y aplaude la muerte sádicamente.

Hay una serie de intelectuales, en Colombia, a los cuales no vale la pena nombrar, que son la piezas claves para que continúe esta horrorosa ceremonia. Muchos la llaman “rito”. Otros la quieren mezclar con la cultura nacional. Organizaciones del estado la justifican con leyes, para que nadie la pueda prohibir. La muerte del toro, en la manos del torero, es una celebración de la muerte antigua. Algo que heredamos "hermosamente" junto a los prejuicios, la religión, y la cultura hispana. Es la fiesta del atraso, de la ignorancia, de los seudo intelectuales irrisibles, miembros de una casta en vías de extinción, que hacen de la fiesta brava una ceremonia de pequeños asesinos humildes, que se creen artistas. Generalmente de un nivel cultural muy bajo, estos toreros creen ascender en la escala social, llamándose matadores. Los matadores podrían ser homónimos de aquellos hombres con una capucha, puesta por la vergüenza que les daba, cuando dejaban caer el frío afilado del acero sobre los condenados a muerte en tantas partes del mundo. Aquí en estas circunstancias, es el frío de una espada de acero clavada hasta el corazón del animal. La escena de violencia desproporcionada, por una suerte de danza alrededor del toro, la clavada de lanzas en el lomo del animal, para hacerle perder sangre y debilitarlo, hacen que la “fiesta” sea más injusta. Visto de otra forma dentro de un contexto similar, es un juego que se hacía antes, que se llamaba ruleta rusa, donde los hombres introducían una bala en el tambor de una pistola, y apretaban el gatillo. Generalmente tenían un quince por ciento de posibilidades de salvarse. Otras caían muertos instantáneamente delante de los apostadores.

 

¿Dónde se encierra la justificación del juego? ¿Dónde está el placer de las supuestas clases altas de la sociedad que han tenido acceso a la educación?

 

Bajo la palabra “cultura” mucha gente esconde la barbarie y la ignorancia, como si las sociedades no evolucionaran intelectualmente y siguiéramos siendo tan bestias como hace quinientos años. Claro también está el boxeo, donde dos hombres se destrozan la cara a diez o doce asaltos. Generalmente estos boxeadores, por la muerte de neuronas cuando reciben golpes en la cabeza, terminan como enfermos mentales, en hospitales psiquiátricos, como Casius Clay. En el toreo no podemos aplicar la palabra fair-play como en el fútbol. Incluso en el rugby, deporte un poco más fuerte que el fútbol, no se llega al asesinato de nadie. Solamente en la casería volvemos a encontrar personas que asesinan animales por diversión, para jugar. De aquí a Anders Behring Breivik el asesino de Oslo, tenemos muy poca distancia. Un enfermo mental, (clínicamente sano) que decide matar setenta y siete jovencitos, haciendo una casería privada en una isla. ¿Será que para esta misma gente que participa de la fiesta brava, les parecería interesante observar una masacre similar, pero de niños, no de toros? Muchos argumentos de los taurinos, son algunos como aquellos que nos informan que igual se matan vacas para comer carne. Que es más humano para ellos que los toros mueran en la arena. Es una especie de continuación de la inquisición, cuando quemaban los hombres y mujeres en las hogueras, con una fiesta en las plazas españolas. Como ya no pueden quemar personas, entonces matan toros en forma de ritual. El problema de desarrollo intelectual de la humanidad se encuentra cuestionado cada vez que los intelectuales se enfrentan éticamente al fenómeno “toros”. Muchos se lavan las manos, y van a la plaza de toros sin decir, por costumbre, comprando abonos para todas las corridas de la temporada. Cuando hemos discutido, siempre caen ellos en una actividad cultural, la fiesta de la muerte de los toros. De la misma manera, los iraníes festejan como algo cultural, la lapidación vivas, con golpes de piedras en la cabeza de las mujeres que son infieles a sus maridos. Cuando los mismos intelectuales observan esta situación, aceptan que existe algo raro en estas prácticas culturales de los iraníes. No pueden profundizar mucho en la reflexión, ya que ellos, también practican la continuación de la cultura taurina. No pueden entender estas personas de bien, de la clase adinerada colombiana, como distinguir la barbarie de la evolución humana. Sus sentimientos pobres de espíritu, intentan falsamente de organizar una fiesta de mortandad. Normalmente, a lo largo de la historia, las élites intelectuales europeas, a las cuales pertenecemos la mayor parte de latino-americanos, han criticado la fiesta Brava. Una gran discusión últimamente, llevó al gobierno de Cataluña a tomar medidas sobre el caso, y se puede llegar en poco tiempo a eliminar las corridas definitivamente. Si analizamos fríamente la situación, podremos observar que el arraigo popular en los toros en Colombia, es mínimo. Las clases medias apenas tienen dinero para ir al cine una vez al año o al fútbol. No pueden estar pagando los precios de las entradas a toros. Poco a poco esta ciudad de casi nueve millones de habitantes, a tenido que aceptar que la “Fiesta Brava” es una fiesta elitista. Lamentablemente no representa lo evolucionado del pensamiento nacional, más bien refleja el pensamiento de unas clases arribistas, que van a toros por esnobistas. No puedo de ninguna manera mezclar, o vincular el arribismo y el esnobismo con los intelectuales y los hombres de pensamiento. Cualquier ser humano, con dos dedos de frente, que goce una buena salud mental, estará por la vida, y siempre se opondrá a la muerte de la índole que sea. No se puede defender lo injustificable, aún cuando muere el torero, que además de ser un hombre común, y de un estrato socialmente humilde, también muere de vez en cuando en el ruedo. Son una especie de payasos fatales, marciales, que hacen aumentar el morbo y los genes deformes de una clase social que por suerte tiende a desaparecer del mundo. La dura realidad de un país que vive en guerra, donde muere tanta gente inocente en manos de otro tipo de toreros, (con otros nombres ya célebres) debería ser una simple muestra del horror que representa la violencia, y más aún justificada. De esta misma manera, una sociedad como la alemana de los años cuarenta, le resultó muy fácil justificar el genocidio del pueblo judío, y las invasiones a todos los países de alrededor de Europa. Hace falta sensatez. Si no somos sensatos, al ignorar todos los actos de violencia, estaremos propagando una cultura sangrienta, de horror que van a heredar nuestros hijos. Los derramamientos de sangre, con festejo popular, hacen de los pueblos seres insensibles al dolor y la vida. Si nuestra clase dirigente política, si nuestros intelectuales están sentados en la plaza Santa María, estaremos demostrando simplemente al mundo el nivel tan bajo intelectual a que estamos sometidos. Si esta es nuestra élite de genios, ¿qué podemos esperar de los hombres mañana?

 

Si no se hace una verdadera crítica de algo que no es un deporte, y que es una casería selectiva, con un bailador de colores, vestido de fiesta para que lo feliciten los bárbaros, y lo aplaudan los ricos, vamos por mal camino. La fiesta de la muerte debe terminar algún día, porque la humanidad se merece otra evolución, que no sea la de la violencia y la sangre, sea el rito que sea.

Comentarios
por el 23-01-2012 05:26 PM

En 1912, En Montevideo, un presidente tradicional, tomoó el sentir popular de la época, sobre las corridas de toros, y decidió prohibir para siempre dichas corridas. Ya habían inaugurado la plaza de Toros de Colonia, frente a Buenos Aires, porque el público vendría de ahi. La muerte de los Toros sería el placer de unos pocos, que disfrutan desvirtuando el valor de la vida.

Hace 100 años, aún se sigue discutiendo en paises como Colombia, si prohiben o no, la fiesta Brava.  Parece mentira que una serie de intelectuales, tengan más de cien años de atraso, pero suele suceder, cuando se confunde el valor de la vida, de la existencia, y cuando se quiere llevar una fiesta de sangre, a la comparación de un churrasco. 

 

Ahora tratan en forma idiota, de mezclar la política con los toros, como si la lucha contra el Sport Taurino fuera privilegio de la izquierda, y no de un gran movimiento de pensamiento filosófico, que se opone a la muerte y los crimenes de todo tipo que sean.  Gozar con la muerte de un animal, más aún con la de un  Toro, diciendo que el animal muere heroicamente, noblemente, contra la espada de acero de un torero, luego de peramanecer 2 dias ciego en la oscuridad, para que cuando salga a la arena no vea nada y se encandile, es defender el barbarismo.  No se puede hacer otra que criticar la violencia del género que sea, porque sabido está, que ella acarrea más violencia, dentro de los ordenes que sean.  Los violentos deben ser criticados, no por sus ideas políticas, si no por sus ideas inhumanas,

ya seana de izquierda o de derecha, porque los hay de todos colores, como bailarines de colores en la Plaza Santa María.

 

 

por el 23-01-2012 05:52 PM

La no violencia lleva a la más alta ética, lo cual es la meta de la evolución. Hasta que no cesemos de dañar a otros seres vivos, somos aún salvajes.

Thomas Alva Edison

por el 23-01-2012 05:53 PM

Cuanto más se prolongue la violencia, tanto más difícil les resulta, a aquellos que la han empleado, encontrar la forma de realizar actos compensatorios no violentos. Se crea una tradición de violencia y los hombres aceptan escalas de valores, de acuerdo con las cuales los actos de violencia se computan como hechos heroicos o virtuosos.

Aldous Huxley

por el 23-01-2012 05:59 PM

Las leyes y las constituciones que por la violencia gobiernan a los pueblos son falsas. No son hijas del estudio y del común asenso de los hombres. Son hijas de una minoría bárbara, que se apoderó de la fuerza bruta para satisfacer su codicia y su crueldad.

Rafael Barrett

por el 23-01-2012 06:28 PM

Ser psicoanalista es, sencillamente, abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana.

Lacan.

por el 24-01-2012 09:48 AM

En Barcelona, una de mis patrias, por decisión popular, el pueblo votó para abolir las corridas de Toros.  En 1912, en Montevideo, otra de mis patrias, el presidente Batlle, abolió la Pena de Muerte, Las corridas de Toros, y aprobó el divorció por la sola opción de la mujer.

Cien años después, algunos se preguntan si el ¿sadismo es un arte?

Todos los actos de violencia, impiden conquistar la paz, porque la gente se acostumbra a ella,

y les parece lindo ver sangre. Luego simplemente la repiten dentro de sus contextos naturales:

con los perros, los caballos, los gallos, y sus mujeres en la casa con los niños.

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