EN COLOMBIA NEGOCIAMOS LA PAZ PARA CONTINUAR CON EL NEGOCIO DE LA GUERRA
Decir que la guerra es un negocio, económico y político, a pesar de los miles de muertos,de heridos, de huérfanos, de viudas y de desplazados y las secuelas de descomposición que genera, ya ni escandaliza ni aterra a nadie. Porque eso no es lo que importa, lo que importa es el lucro y el poder, que son los dioses de la tierra.
Mientras Uribe le hacia la guerra a las FARC y los paramilitares a los civiles, sus secuaces se robaron el país entero y crearon las condiciones para seguirlo robando no se sabe cuantos años mas.
Basta autonombrarse paramilitar para hacer victima de una extorsión a cualquiera, tal fue el terror creado. La violencia se generalizo como un modus vivendi de nuestra juventud; hoy todos los muchachos ante el desempleo quieren vivir de ella y la plaga de las pandillas son su empresa, con ella controlan territorios y recaban tributos de la población. Pero también están dispuestos a hacer parte de cualquier grupo armado donde les paguen, llámese ejercito, policía, paramilitar, guerrillero o pandillero, pues además portar armas da poder, ingresos adicionales, y según nuestra sociedad es la antesala al heroísmo y si no pregúntele al heroísmo paramilitar al que aún le seguimos rindiendo pleitesía.
A la extrema derecha siempre se le ha denominado ”el enemigo agazapado de la paz” porque nunca ha aceptado negociaciones de paz excepto con los paramilitares; de la guerrilla solo acepta el exterminio, o la rendición incondicional, porque así mantiene el estado de guerra permanente que es el que le conviene a sus intereses, a su posición y a sus propuestas en su condición de negociantes y traficantes de la guerra. Que es un negocio político, baste mencionar la parapolítica o el hecho de que el presidente Santos no atiende propuestas de paz sino después de su reelección, pues esa es hoy su prioridad, no la paz de los colombianos.
Negociaciones de paz exitosas con la guerrilla en Colombia solo han existido, cuando la guerrilla quiere realmente negociar y el gobierno se ve presionado a hacerlo.
Desde las negociaciones de paz de finales de los 80, ni el gobierno ni las guerrillas han tenido voluntad de paz. En las negociaciones de paz del Caguán, se estaban era preparando ambos bandos política y militarmente para la guerra. El gobierno Pastrana estaba negociando para esperar que los gringos terminaran de diseñar el Plan Colombia y las FARC para avanzar a una guerra de posiciones hacia la derrota del ejército y la toma del poder.
La verdad es que cuando Uribe llego a la presidencia, los Gringos y Pastrana ya tenían montado el escenario de la nueva guerra y su función fue dirigirla. El resultado la derrota política y militar de las FARC que tuvo que volver a la lucha guerrillera, donde es inderrotable.
La negociación política a pesar de sus enormes dificultades sigue siendo la única salida viable a una guerra civil que viene desde 1949, y que hoy involucra directamente a cerca de 250.000 colombianos y cuesta, solo al estado, 24 billones de pesos.
Leo.
Leonardo Parra. Nació en la ciudad de Neiva (Huila). Es Diseñador gráfico de la Universidad Nacional de Colombia. Ha publicado su trabajo en el portal del diario El país de Cali, en el Diario El Tiempo, Diario del Huila y colaboraciones para publicaciones regionales y universitarias
Actualmente hace caricaturas para el portal de la revista Semana.