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19 de febrero del 2012 : reflexión de la Palabra de Dios

[ Editado ]
A guisa de introducción:

Uno de los aspectos que siempre mas me ha atraído del Dios de la Biblia y  de la imagen que de ese mismo Dios transmite Jesús en el evangelio con frecuencia, es su posición o filosofía sobre el tiempo. Yahvé dice muy a menudo que no lo obsesiona el pasado, es decir ese tiempo que ha hecho ya su recorrido y le insiste  al pueblo y al mensajero a no tener más  cuenta del ayer, no recordar el pasado, no evocar el antaño, pues Él hace algo nuevo hoy…

De las cosas que más nos torturan a los seres humanos, a unos más que a otros son las faltas de la juventud, los pecados de ayer, las metidas de pata de antaño…Y aun así por  mucho que los obsesionados con esto se confiesen (frecuenten al sacerdote en el sacramento de la penitencia)  una y otra vez, no logran obtener la tranquilidad anhelada ni la paz en su alma. No saben con certeza o no es su convicción profunda que Dios tiene mala memoria, que olvida con facilidad, y que más bien somos nosotros que insistimos en torturarnos y en martillar nuestra alma y conciencia con algo que quizás Él ya ha olvidado...

Sin duda que una de las claves de la alegría y la paz en un ser humano es su capacidad de perdonarse, de “echarle tierra al asunto” y seguir pa’lante, de “hacer y borrón y cuenta nueva” como decimos popularmente. He aquí el secreto de la verdadera conversión:  aprender de los errores, sobreponerse, levantarse y proponerse cada día no volver a caer…Y si se cae pues tener la capacidad de no quedarse sumido en el pantano, hundido en el error, sino poner de pie y echar a andar de nuevo…

Una de las denominadas oraciones secretas (o hechas en voz baja) por el sacerdote a la hora de la eucaristía es esta: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal. Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.”  Con ello se expresa que el sacerdote ha de presentarse siempre humilde, pecador como creatura y que el hecho de tener ese privilegio de presidir no lo exime de presentarse como pecador (la Iglesia es una comunidad santa pecadora,  de hombres pecadores y  a la vez perdonados).

La grandeza está  entonces en no quedarnos sumidos en la total inactividad y o depresión por culpa del pecado, haciendo que nos separemos o nos sintamos lejos de Dios.

En el evangelio Jesús dice repetidamente “HOY”: 

En la sinagoga después de leer el rollo: “ Hoy se cumple esta escritura en vuestros oídos” (Lucas 4,20-21),
“Hoy ha llegado la salvación a esta casa”  (le dice a la gente con respecto a Zaqueo).
“Danos el pan de este día (hoy) “, no el de mañana ni el de pasado mañana, ni tampoco, notemos  acá, Jesús no agradece por lo recibido ayer…
Al buen ladrón en el Gólgota a las puertas de la muerte le dice: “hoy estarás conmigo en el paraíso”.


En definitiva, el hoy, el presente, siempre será lo mas importante para cualquier ser humano, es ahora y acá cuando se juega nuestra existencia, nuestra salvación y de lo que hagamos en este momento dependerá nuestra vida…Mi amigo Jorge William me enseñó hace años  una frase que por siempre me marcó: "si no es ahora cuando?, sino no es aquí donde? sino soy yo quien?


sabios Jesús  y mi amigo...no? Así pues a los que rumean con amargura constantemente sus pecados, sus fallos y por tanto recaen en ellos, dénse cuenta primero que todo : “no fatiguen mas a Dios”, y segundo nunca es tarde para recomenzar, para resarcir los errores, para reivindicarse con Dios, con los otros…
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